El puente de Baltimore y los Cisnes Negros. Por Rodolfo Arévalo

El puente de Baltimore

«El puente de Baltimore y las obras humanas no pueden ser seguras contra todo hecho, porque si no serían tan caras que no podrían asumirse»

De puente a puente, este de Baltimore, Maryland, cayó porque a un barco lo llevaba la corriente. No iba bien propulsado por sus motores ya que al parecer el combustible usado no era el adecuado, posiblemente para ahorrar costes. Esto demuestra que en muchas ocasiones los accidentes ocurren porque se ha regateado en la inversión. Aquí tenemos la probable causa, al parecer esto bloqueo el normal funcionamiento de estos propulsores. Van apareciendo y aparecerán explicaciones de todo tipo por las qué este barco mercante de grandes dimensiones chocó contra un pilar de ese puente.

 

Se pueden buscar todo tipo de justificaciones a los accidentes a posteriori, pero es imposible saber de antemano si estos se producirán o no, si pudieron evitarse o eran inevitables por imprevistos y por la mala suerte en la acumulación de fallos técnico y humanos. Son como los cisnes negros, de repente están ahí, nacen, ocurren y hay que aceptarlos. No hay nada que los seres humanos hubieran podido saber, esperar, intuir o evitar. Más aún cuando este puente lleva construido desde el año setenta y siete del siglo pasado y jamás tuvo un conato de accidente. De hecho se supone que tiene un mantenimiento periódico y en esto estaban los operarios que sobre él trabajaban aquella madrugada del incidente. Suerte que una señal de alarma enviada desde el propio barco pudo evitar una catástrofe mayor, pues cerraron el puente al tráfico rodado. Queda descartado una mala operación por parte del capitán del buque que en esos momentos estaba dirigido y asesorado por un práctico del puerto. Está claro que la causa del accidente se debió a un fallo en los motores. Un barco de trescientos metros de longitud, cargado de contenedores hasta los topes es un ariete que puede derribar casi cualquier estructura de puente. Los pilares de apoyo de cualquier puente, no están previstos para que choque contra ellos un buque de carga de grandes dimensiones, aunque sean de hormigón. Es un hecho como pudiera ser la acumulación de materiales que arrastra un río que hacen colapsar la estructura por acumulación y presión.

 

Para que se sostenga un puente construido con vigas de hierro, no hace falta que sean indestructibles, se construye previendo posibles accidentes, pero no uno tan improbable como este. Esto es así porque las obras humanas no pueden ser seguras contra todo hecho, porque si no serían tan caras que no podrían asumirse.

 

Todos sabemos que la naturaleza y los errores humanos pueden acabar con casi cualquier construcción hecha por los seres humanos. De hecho esto se sabe, pero se acepta por su alta improbabilidad. Es por lo que este suceso cabe incluirse en la categoría de Cisne Negro. Yuval Noah Harari, historiador y escritor Israelí habla de estos sucesos en relación a la economía pero no son descartables para ninguna obra humana. Por esta razón he comenzado haciendo un símil con una frase que se dice en el juego de la Oca “de puente a puente”… este de Baltimore cayó, porque a un barco lo llevaba la corriente.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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