Una estrella efímera. Por Antonio Ramírez

Una estrella efímera.

«Relato de un naufrago es un relato de aventuras que se convirtió en denuncia política. Un excelente reportaje que denota el periodismo auténtico»

Esta pequeña, pero intensa y de gran significación, obra del Premio Nobel Gabriel García Márquez, nos demuestra como la fama, el estrellato y la gloria, pueden ser efímeras, sobre todo, cuando no se cuenta toda la verdad. Un joven reportero entrevista a un superviviente con una experiencia realmente exigente para mantenerse vivo. Un naufrago que, tras unas circunstancias extremas, consigue ser rescatado y llegar a tierra firme exhausto y es proclamado héroe para gozar de la fama, la admiración y el agasajo.

Todo se viene abajo cuando, sin desmerecer asombro por haber podido sobrevivir, se sabe realmente como fueron las condiciones del naufragio. Es muy amena y digna de una pluma como la del célebre escritor colombiano, que tanta buena literatura aportó al mundo. Quizás no sea de sus historias más conocidas, pero «Relato de un naufrago» goza de la excepcionalidad del este autor universal que, en primera persona, escucha y difunde, las peripecias del protagonista. Un relato de aventuras que posteriormente se convirtió en denuncia política. Un excelente reportaje que denota el periodismo auténtico.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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