¡MUY BUENOS DÍAS!
La Paseata os abre hoy la rotativa con una obra de pintura tan realista, como que pudiera ser una queja a la actual sociedad en la que vivimos.
He de deciros que no me conmueve la cantidad de inmigrantes que traspasan nuestras fronteras, dado que son en la mayoría adultos sin ningún ánimo de trabajar. También os diré que la culpa se la echo exclusivamente al gobierno que lo está permitiendo y acrecentado con la infinidad de ayudas que ofrece a todas estas personas y sin embargo, las que se encuentran con una verdadera necesidad, aún habiendo nacido aquí, suplican por tener un mendrugo de pan para llevarse a la boca.
Sin querer entrar en más detalles, porque tendría que hacer una investigación de casos reales y meterme en un lodo profundo, hoy cuento con la participación de Guirong Fu.
Le conoceréis porque colabora en esta revista y siendo un amante de la literatura, el humanismo y la psicología en todos los ámbitos, nos habla de su sentir en política de una manera muy peculiar, utilizando la perspicacia y el sarcasmo, dando un toque muy personal.
Thomas Benjamin Kennington. Grimsby, 1856 – Londres,1916. Pintor retratista, escenas de género, realismo social. Fue miembro fundador del New English Art Club (NEAC) y de la Imperial Arts League. Óleo, acuarela.

«Sin hogar» Por Guirong fu
El hogar de un niño es siempre su madre,
cuando su madre no carece de instinto maternal;
acaso en su buche vacuo le roa el hambre;
pero, aunque ni un triste chusco pueda ella darle,
preferirá su tibio regazo a un pedazo de pan.
¡Qué no habría de hacer, su buena madre, por él:
pondría entre sus labios el postrer soplo de aire
que en su pecho agotado pudiera quedarle,
con tal de morirse viéndole a él renacer!
El hogar de un niño, sí, es siempre su madre:
nieva, diluvia y caen chuzos de punta lejos de él.
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«Sin hogar» Por Mila Soyyo
Una calle más, siendo invierno es frío, tan frío el pesar
doloroso el encuentro, paseando me hallaba en ese lugar.
Una calle más, donde abundan penas, dos más sin hogar
ya entrada la noche, desamparados deben marchar.
Allí sin saber como proceder, la forma de obrar, tan solo mirar
el alma alcanza a mis pies, poco puedo hacer, salvo respirar
mientras cojo aire caminantes pasan, cambian su situar
y es cuando te das cuenta de la hipocresía y la falsedad.
Somos la misma moneda, con su cara y su reverso
mientras la cara está firme, tienes los deberes hechos
cuando se pega la vuelta por motivos que desconocemos
nos volvemos egoístas, recelamos, dando golpes en el pecho.
Y ya, sin poder contar mucho más
el dolor, la pena se quedan en ese lugar
una madre sufre…¡Hijo mío! ¿A dónde marchar?
Mientras los dirigentes se frotan las manos
¡Vaya pastizal! Y van de pobres, ¡menuda moralidad!
mostrando ser indecentes, prepotentes y sin honorabilidad.
***
Y tras esos colores tristes, grises y apagados, donde el río y la niebla asoma, junto a la palidez, quiero agradecer a Guirong fu su magnífica colaboración esgrimiendo unas fantásticas letras y también agradezco a Manuel Artero la oportunidad que me da para que sea posible.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso jueves y recojo la frase que dice: «No hay mal que cien años dure», siendo cierta y a los hechos me remito: ¿Le ha dado un aire a Sánchez?
MMB

