A propósito de lo de mañana. Por Francisco Gómez Valencia

A propósito de lo de mañana.

«Sánchez no ha llegado para gobernar España si no para intentar quedársela y lo continuará haciendo cueste lo que cueste» 

Me gustaría comenzar esta reflexión, preguntándole si usted se cree que la carta va dirigida realmente a la ciudadanía.

Yo personalmente creo a veces que sí, y no precisamente con buenas intenciones, sino todo lo contrario, es decir, pienso que el fin primordial de la puñetera carta, es el de apelar a cierto espíritu revolucionario muy peligroso. Alentar a los jubilados y demás paniaguados no sé muy bien para qué, me produce cierto temor, a la par que compasión por ellos. Mientras, “Su Persona” permanece oculto tras su muro como un cobarde manipulador en cuya cabeza enferma, igual hasta cabe sacrificar algunas unidades de sus huestes de “resentiditos y ofendiditos” llegado el caso, contra quienes en pleno siglo XXI tenemos la terrible sensación de padecer desde hace ya cinco largos años, cierta persecución institucional. Después, respiro profundamente y analizo el ejército de moñas que tendríamos enfrente, y se me pasa rápido mientras me entra la risa floja. Por eso mi otro yo, el positivista, me dice que le quite hierro al asunto y me tome a broma la situación, por lo que si les parece mejor, así lo haré y comenzaré de nuevo haciendo borrón y cuenta nueva.

No se me enfade, pero la carta puede que no vaya dirigida a la ciudadanía,  básicamente porque ni usted ni yo somos tan importantes, ni tan siquiera la motorizada de “tontopollas” que se trasladaron a Ferraz el sábado por la mañana. Uno que ya es decano en esto de la crítica descarnada, apretó y mantuvo la compostura para darle una ‘revirá’ al tema en cuestión, más que nada para dejar pasar primero a los más ilustres pues al fin y al cabo ellos son los “enteraos”. Dicho lo cual, primero como cada día, repasé la prensa para descuartizar el asunto para crearme –que no creerme–, una opinión bien fundada en base al compendio de opiniones, más que nada por si tenía que quedar bien en algún sitio “finolis y tal”. Y después, procedí a infringirme una ración de “El País”, pues esa es la fuente de la ‘sabiduría sanchista a posteriori’, más adecuada para asegurarme de que no era el único ‘fascineroso sorprendido de esos que habitamos en la “jauría de Bolaños”, que es lo mismo que decir “fachosphère” (término francés utilizado en Francia para definir a la derecha, y que su graciosa “Pedrosidad”, tuvo a bien introducir en el “argumentario progre).

Por lo tanto una vez más y llegado a este punto, envido a la grande y reivindico aquella primera idea que me surgió de inmediato (que por cierto suelen ser las mejores), tras conocer la noticia, y que por supuesto compartí sin éxito y sin la menor repercusión por ‘X’. 

La carta es una auténtica soplapollez del tamaño de la cabeza de “Patxilópez” con una única finalidad, recuperar la iniciativa en la sórdida partida de ajedrez que mantiene con sus socios de travesía. Una vez finalizados los comicios vascos en la dirección correcta aunque por los pelos, y justo un día previo al comienzo de la campaña electoral contra el fugado Puigdemont, se inventa una baza para imponer a sus socios y rivales la renegociación de un nuevo pacto entre villanos. Ni más, ni menos, pues pensar que está resolviendo deprisa y corriendo sus asuntos para salir por patas, o en el maletero o por la gatera, o que pretende provocar una revolución popular en plena Unión Europea, me van a perdonar, pero así de entrada no termino de creérmelo, aunque al principio haya flaqueado por culpa de haber leído atentamente las arengas guerracivilistas de algunos de los principales pensadores del otro lado.    

Me encantan las películas de espionaje y por tanto, la idea de que Israel a través de Francia una vez reabierto el caso Pegasus en la Audiencia Nacional, exista algo que pudiera hacer tambalearse al personaje, reconozco que me pone mucho. La otra posibilidad de que desde el triángulo geoestratégico en el Mediterráneo formado por EEUU, Marruecos e Israel, también hayan sacado de quicio al líder progresista por alguna presunta cuestión de su señora en tierras del moro, reconozco que también me excita. Sin embargo, lo que no me interesa demasiado son las versiones o propuestas importadas desde Bruselas que pudieran torcer el brazo al ‘Adalid de la democracia’, por la  forma tan grosera (presuntamente), de haber malversado ingentes cantidades de Fondos EU. Tampoco me creo que sea por los escándalos pendientes de ser juzgados sobre “los Koldos de turno”, o de como le cuelga la saca bien llena al ‘hermanísimo sin explicación alguna, o las informaciones sobre las actividades poco éticas y ya veremos si delictivas de “La Primera Dama postiza”, así como el profundo dolor de “Ese hombre enamorado”, pues como respuestas para comprender la exagerada teatralización  de “Pedro, Pedro, Pedro que mi Pedro”, parafraseando a la obediente Silvia Intxaurrondo: “no me las creo, pues son trolas de pseudoperiodistas o pseudomedios”.

A Sánchez Castejón lo tenían bien cogido por las criadillas y él, obviamente no parecía ser muy consciente. Igual el dolor llegó ser tan intenso, que le produjo un súbito bajón al comprobar en que se había convertido, y por eso el pasado jueves en el Congreso salió por peteneras. Sus infames socios también se lo creían y por eso hasta el miércoles de la semana pasada, es decir, el día antes de autos, era muy normal ver a hombrecillos insignificantes muy crecidos, alardeando de ello por aquí y por allá con lo que ello conlleva, y claro… ¿Qué es lo que más le molesta a un autócrata de talante psicópata? Que le falten al respeto y no le digan la verdad sobre lo que la opinión pública piensa realmente sobre él y su interesada mujercita. A Sánchez lo de su mujer supongo le importará algo, seguramente justo lo mismo que sus trapicheos para mantenerse entretenida pero… ¿Acaso alguien se cree que no está al corriente de ellos? Por supuesto que si, pero que más da si para  la pareja de enamorados, “todo el monte es orégano”. Serán migajas para la fortuna que probablemente deben estar amasando gracias a sus controvertidas decisiones desde que llegó al poder. 

¿Cuántas veces hemos escuchado que toda esta gentuza no distingue entre lo propio y lo público desde su llegada al Gobierno? Los coches, las casas, la Seguridad, los Falcon, los helicópteros, los palacetes de aquí o allá, las subvenciones y contratos públicos a familiares, conocidos y amiguetes, los enchufes directos para estos, las vacaciones con ellos sin informar de ellos, en definitiva, la falta históricamente más absoluta de transparencia. Sánchez no ha llegado para gobernar España si no para intentar quedársela, y si ello supone reforzar su propósito con una nueva fórmula para fortalecer la actual apestosa mezcla de escoria y ponzoña como ha demostrado, lo continuará haciendo cueste lo que cueste. 

Durante estos cinco días de reflexión parapetado en su palacio, además de descojonarse de los lloriqueos de Pedro Almodovar y las cursilerías de sus ministros, el viernes por la mañana “el tunante”, avisó para que le tuvieran preparado el operativo, ya que como buen enamorado del lujo parece que se las pira para disfrutar del puente del primero de mayo, “jajajaja”. Mientras, al margen de lo que haga finalmente la turba de “charos, jubiletas y demás estómagos agradecidos”, él, habrá renegociado personalmente las condiciones de los contratos con unos y con otros una vez demostrado que su “retiro espiritual” es otrofake” más, ya que no tenía agenda presidencial.

A ver si nos enteramos… ¡Que va en serio, que con él no se juega, que pa’macarra ya está él, que pa’chulo su pirulo, que ya está bien de tocarle los huevos, que él, ya se lo ha llevado calentito y llegado el caso se larga, rompe la baraja y a tomar “polculo” la bicicleta, “vamoshombre”, que no le gusta como ladra la perrita y sa’mosqueao! 

¿Qué no? Las cosas son más fáciles de lo que parecen y el personal es más simple de como lo pintan. Me juego con usted caña y pincho de tortilla y si me equivoco, no pasa nada, cambiamos de opinión y a otra cosa, que para eso, somos “expertólogos.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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