
«El coleccionista de cuadros perdidos es una muy interesante obra, descriptiva y amena que lleva al corazón del Renacimiento en su cuna, Italia»
Del Renacimiento todo atrae, pero si hay algo intrigante por excelencia es una trama en el que el mundo del arte, lo prohibido (en esos tiempos) y el poder todo enlazado dan de sí. Sin ningún género de duda, el legado que muy singularmente la época de los Médicis dejó a la Historia, tiene poco parangón en la secuencia de los siglos. La novela de ficción «El coleccionista de cuadros perdidos» aglutina todos esos misterios, ambiciones, pecados inconfesables, traición, pero también nobleza, valentía y sensibilidad que ciudades como Florencia o Roma supieron engendrar como pocas.
Fabio Celizzos, su autor, nos traslada, sumerge y atrapa en una trama en los que personajes que realmente existieron se mezclan con imaginarios en un tropel de acontecimientos a la caza de un pintor anónimo que solivianta, aturde y agrieta la permisibilidad de la Iglesia en unas circunstancias en la que su poder sobre la vida, la moral y los bienes de la gente fue superlativa. Con gran conocimiento de los avatares del ciclo histórico donde se centra el relato y los detalles, infinitos, del enorme caudal artístico que por entonces cursaba, mantiene una tensión narrativa, no exenta de lo que hoy podrán considerarse con justicia excentricidades hasta rayanas con la crueldad. Muy interesante obra, descriptiva y amena que lleva al corazón del Renacimiento en su cuna, Italia.

