¡MUY BUENOS DÍAS!
¿Estáis despiertos? Si es así hoy en La Paseata os obsequiamos la vista con una obra de pintura donde los sentidos te harán hablar o enmudecer, ya eso es cosa vuestra. Esta pintura forma parte de una serie llamada «de lo bello y lo útil«, donde los paisajes se encuentran en torno a la ría de Bilbao, viéndose sombríos y de una gran complejidad.
Para ello y siendo jueves, cuento con la participación de Victoria Bautista Vidal.
Alejada del ruido mediático y no ajena a la realidad, es colaboradora de esta revista digital desde hace ya unos cuantos años. Recojo unas palabras escritas por ella en su staff: «La Libertad es para mi la única joya a lucir, la lógica una herramienta y creo que sin pasión por algo, poco se puede conseguir«.
Del artista que pintó esta obra os diré que se trata de Jesús Mari Lazkano. Nació en Bergara (Guipúzcoa) en 1960. Licenciado en Bellas Artes, sus pinturas vinculan la arquitectura y el paisaje. Ha realizado exposiciones en Europa, América y Asia.

«La irresistible ascensión de lo fragmentario» Por Victoria Bautista Vidal
Llamamos Arte a casi todo lo que ejecutamos con las manos, porque estas, son los instrumentos de los diferentes procesos internos que, desde lo intangible, se solidifican en lo tangible; y entonces vemos.
No siempre es fácil encontrar lo sutil en ciertas obras, como la presente, pero no es imposible porque toda alma se deja ver de alguna manera.
Nuestro artista quiere compaginar Arquitectura y Pintura y lo consigue: pinta arquitectónicamente y lo pinta bien.
Intenta unir en un extraño matrimonio lo intuido con… ¿Lo que se ve?…
No valoro, pero me esfuerzo. A un paso del otro lado me agobia tanta estructura.
Me plantaré delante de esta obra en concreto que, entre muchas de este autor, es la que más tranquilidad me produce en un debate de antemano ganado por que es conmigo misma…
Y la licencia hoy consiste en contemplar la pintura atentamente y preguntar a cada sentido esperando la sensación, sin juicio previo.
Tacto:
¿Y si rozase esa tela?…
La piel de mis dedos se enfriaría, pero no encontraría protuberancias escamosas.
Oído:
¿Si pretendiera escucharlo?…
Me llegarían lejanos chasquidos, como si un monstruo de metal intentara alzarse con esfuerzo, reuniendo, de las piezas dispersas, un cuerpo.
Vista:
Si solo lo contemplara con los ojos vería la esperanza y el punto brillante que duerme en el corazón de todo hombre, incluso a su pesar, escondido en esa agua azul de donde parece surgir o alimentarse el armazón que asciende.
Gusto:
Sin duda ácido. Sabor metálico.
Olfato:
A hierro y salitre, seguramente.
El cuadro es oscuro, pero, el agua azul no está estancada y algo se eleva.
Si hablara diría: ¡Fíjate bien!… No estamos muertos. Tú también eres un fragmento; únete a nosotros.
¡Subamos!
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«La irresistible ascensión de lo fragmentario» Por Mila Soyyo
Corroída te levantas, causando percepción de eternidad
inquieta me quedo, es un misterio, averiguar donde vas
sin pasamanos, equilibrio no mantengo, no tropezar
y caer en un abismo o un vértigo al poner en ti el mirar.
Sensaciones de un preludio a un intermedio
si observo y contemplo lo que tengo alrededor
una calma que se antoja enrevesada
y un cielo provocando mi atención.
Trampolín a un charco que le está esperando
aguacero de los golpes que se dio
y no obstante vuelvo a encontrar la calma
si me adentro en plena meditación.
No te diré está vez que vengas a mi encuentro
te esperaré al otro lado de la irresistible ascensión
mi cariño hacia ti, no lo mido por pasos escalonados
si lo encuentras entenderás el infinito de este amor.
***
Llegando al final de este saludo de la mañana, agradezco a Victoria su magnífica aportación. También te doy las gracias a ti, Manuel, porque tú lo haces posible.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso jueves y os dejo un pensamiento: Si pusiésemos el mismo empeño en hacer las cosas bien en vez de destruir al contrario, seríamos unos privilegiados.
MMB

