The Monuments´ Men: valor, audacia y compromiso. Por Susana del Pino

The Monuments´ Men: valor, audacia y compromiso.

En memoria de aquellas personas que arriesgaron su vida por recuperar una parte importante de la historia de nuestra cultura occidental. Sirva este pequeño homenaje para contribuir a mantener viva su hazaña.

  Hay determinados episodios en la historia que merece la pena recordar y divulgar, a pesar de que el que llegaran a producirse fuera fruto de la barbarie; en este caso, es digno de mencionar el valor de unos hombres valientes y audaces que trabajaron para recuperar durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) parte del patrimonio artístico de la cultura occidental arrebatado por el ejército alemán.

   En 1943 surgió lo que se llamó ERR, Personal de Operaciones del Reichsleiter Rosemberg, un proyecto nacido en una universidad de orientación nazi, (Hole Schule der NSDAP) liderada por Alfred Rosemberg (1893-1946), cuyo cometido era apropiarse de objetos de arte y bienes culturales de todos aquellos no afines a la ideología nazi.

  Comenzaron a actuar antes del inicio de la Guerra, investigando y extorsionando a determinados sectores de la población, como las organizaciones masónicas, la población judía o los comunistas. La organización pronto obtuvo la autorización y el beneplácito de Adolf Hitler (1889-1945). Fue la única institución estatal autorizada para confiscar obras de arte, libros, manuscritos y objetos de valor cultural en general, desempeñando su función tanto en archivos, museos, bibliotecas o propiedades privadas. Su labor se intensificó en los años de la Guerra y aún hoy en día nos sorprendemos ante la barbaridad que supuso este expolio.

  Los motivos que llevaron al gobierno alemán a realizar tal injusticia fueron en primer lugar lucrarse, y además crear el Museo del Führer, un gran museo en Linz, la ciudad austriaca en la que creció Hitler. La maqueta del proyecto, que se hubiera realizado ampliando la estación de ferrocarril de la ciudad y trasladando ésta a otro lugar, acompañó al dictador hasta su muerte en su bunker de Berlín, donde pasó los últimos días de su vida.

ADOLF HOTLER COMTEMPLANDO LA MAQUETA DEL PROYECTO DEL MUSEO DEL FÜHRER EN EL BUNKER.

  La batalla de Stalingrado (rendición alemana 2 de febrero 1943) y el Desembarco de Normandía (6 de junio de 1944) cambiarían el rumbo de la Guerra y los alemanes, conscientes de la situación, decidieron trasladar apresuradamente las obras a Alemania para esconderlas.

  El presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt (1933-1945) fue informado de las barbaridades que se estaban perpetrando en Europa destruyendo un valioso patrimonio y tras una entrevista con Paul Joseph Sachs (1878-1965), importante inversor y conocedor de arte que tuvo un papel importante en este proyecto, dio su autorización para crear en 1943 una unidad del ejército que, dotados de una excelente formación en el campo de las artes pudieran encabezar la misión de recuperar el arte perdido y devolverlo a las familias e instituciones de las que fueron despojadas. 

  Se creó el Programa de Monumentos, Arte y Archivos en el que trabajarían más de trecientas personas procedentes de trece países, que recibieron entrenamiento para la guerra, aunque no eran militares, sino personas entendidas en el mundo del arte que colaboraron en esta importante misión, arriesgada y difícil pero apasionante en la que se necesitaba astucia, valor y determinación.

Escena de la película The MONUMENTS MEN.

  Trabajaron en equipo y con buena coordinación; estudiaron el terreno y se formaron para actuar en las zonas de conflicto, pero con la cautela de no interrumpir las maniobras del ejército en combate. A este grupo de hombres se les conocería como The Monuments´Men, (Hombres de los Monumentos) y trabajaron estrechamente con la SHAEF, la Fuerza Expedicionaria Aliada al mando del general Dwight David Eisenhower (1890-1969), a la que proporcionaban información sobre las ciudades y la ubicación de museos, monumentos e iglesias para evitar su destrucción en los bombardeos.

  Aunque la colaboración de muchos hizo posible llevar a cabo esta misión, fue un grupo reducido el que tomó el mando y trabajó en primera línea. El líder, Georges Stout (1897-1978) especialista en historia del arte y en restauración, creó el primer laboratorio sobre esta disciplina y la primera revista especializada sobre ello; James Rorimer, restaurador; Lincoln Kristen, empresario teatral y escritor; Robert Posey, arquitecto; el escultor Walker Hanckock, el historiador inglés Ronald Balfour y Harry Ettlinger que ejerció de traductor, fueron los hombres que formaron este equipo.

  Para esta misión, además de su formación y su preparación para llevarla a cabo, se hacía indispensable establecer contacto con miembros de la Resistencia que les pudieran guiar e informar sobre los planes germanos y así saber dónde actuar. En este sentido, la labor llevada a cabo por Rose Valland (1898-1980), fue decisiva y esencial para el triunfo de la arriesgada misión.

  La joven francesa, historiadora del arte, disciplina que amaba y a la que dedicó su vida, trabajaba en el Museo Jeu de Paume, junto al Museo del Louvre, donde altos mandos del ejército alemán organizaban las operaciones de rastreo y búsqueda de los objetos y donde decidían su destino. La discreción y el carácter amable de Rose le aseguraron la confianza de los militares, que desconocían su conocimiento del alemán, algo que facilitó mucho su labor.

  Rose, aunque pertenecía a la Resistencia, en un primer momento desconfiaba de las intenciones de los aliados y el plan que habían trazado, ya que pensaba que éstos querían realmente quedarse con las obras que recuperaran, pero tras comprobar la actuación de algunos militares nazis y ver la actitud leal de estos hombres, se decidió finalmente a ayudarlos.

De izquierda a derecha: Robert Posey, Rose Valland, James Rorimer, Harry Ettlinger, George Leslie Stout (en el centro, abajo), Ronald Edmond Balfour, Walker Hanckock y Lincoln Kristein.

  El trabajo que realizó fue admirable, un preciso y completo inventario de las obras y objetos robados, así como el seguimiento de los planes para su distribución. Realizó miles de fichas con información valiosa para el rastreo de las piezas robadas, familias a las que pertenecían, descripción de los objetos etc… Además, gracias a su labor, la Resistencia pudo interceptar varios trenes cargados con obras de arte; en realidad constituyó una figura primordial para facilitar el trabajo de la Unidad.

    Rose tuvo una vida apasionante y en 1961 publicó un libro en el que narraba sus vivencias en la Segunda Guerra Mundial, El frente del arte. Se retiró en 1968 pero nunca se desvinculó de lo que fue la gran pasión de su vida, el arte. Entre otros galardones se le otorgó La Legión de Honor Francesa.

Rose Valland

  Desembarcando en Normandía, el equipo comenzó su andadura por Europa. Se encontraron con algunos obstáculos debido a la negación de compañeros aliados que no querían arriesgar la vida de sus soldados, por lo que se dividieron siguiendo algunas informaciones fiables; unos hacia Bélgica, donde intentaron recuperar la Virgen de Brujas, del gran Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564), que no pudieron trasladar y otros hacia Francia y Alemania.

  Cuando se reencuentran ya poseen más datos sobre la posible ubicación de los depósitos que emplearon los alemanes como almacenaje en palacios y minas de cobre y sal. En el famoso Castillo de Neuschwanstein encontraron obras de arte, joyas, muebles e importantes documentos de los ERR, palacios y minas de cobre y sal.

The Monuments´ Men en acción.

   En marzo de 1945, dos meses antes de terminar la Guerra, la situación era ya desesperada para los alemanes, que veían como se acercaba su final. Hitler decretó entonces la que se conoce como la Orden o Decreto Nerón, en la que se ordenaba acabar con las infraestructuras, puentes, carreteras, vías férreas etc… en territorio alemán; no llegó a ejecutarse en gran parte debido a la oposición de muchas localidades que se negaron a llevarla a cabo. En esta situación, se ordenaba, a su vez, que las obras de arte y bienes culturales confiscados, ante una posible muerte del Führer o la derrota alemana, fueran destruidas. En esos momentos, la actuación de esta unidad fue decisiva.   

  En todo el proceso de esta recuperación, otras muchas obras fueron también rescatadas por otros miembros del ejército en distintos lugares como en San Leonardo (Italia) o en las minas de Merkers o Breitenworbis, en el que además de cuadros se encontraron cuatro féretros muy valiosos de personajes ilustres alemanes, entre ellos el de Federico II El Grande, rey de Prusia (1712-1786).

La Dama del armiño. Leonardo da Vinci. (Foto: Fundación MONUMENTS MEN)

    Uno de los descubrimientos más importantes llevado a cabo por el equipo de Stout fue el de las minas de Altaussee, cerca de la ciudad de Linz. Un hecho fortuito fue el que propició dicho hallazgo, ya que uno de los miembros de la Unidad tuvo que acudir al dentista y tras conversar con él, éste los invitó a comer a su casa de campo donde vivía con su familia. Allí descubrieron gran cantidad de obras de arte decorando las paredes; uno de los oficiales al mando en el Museo Jeu de Paume era su yerno que tras ser descubierto les proporcionó información sobre dónde podían encontrar un gran número de obras, ya que tras la rendición alemana y los rusos pisando los talones, aquí fueron escondidas gran cantidad de ellas en los últimos meses de la guerra. El dentista desconocía la procedencia de los cuadros que los consideraba copias. 

EL ASTRÓNOMO. JOHANNES VERMEER

  Dos de las obras más conocidas que aparecieron en las minas de sal de Altausse son La Virgen de Brujas, de Miguel Ángel, el Retablo del Cordero Místico de Jan Van Eyck (c.1390-1441) o la magnífica obra, preferida de Hitler, El Astrónomo de Johannes Vermeer (1632-1675).

  Robert M.D Edsel (1956), acaudalado empresario dedicado a la industria del petróleo, se interesó por este tema, lo que le llevó a indagar e investigar sobre él; escribió el libro Monuments Men: aliados heroicos, ladrones nazis y la caza del tesoro más grande de la historia, en el que narra la historia. Creó una fundación con el mismo nombre para la preservación del arte, que ha recibido varios galardones por su labor y divulgación de lo ocurrido en Europa en cuanto a este tema y sigue trabajando para concienciar a la población y a las autoridades de todo el mundo sobre este problema durante los conflictos bélicos.

Robert M.D Edsel

  Edsel realizó también un interesante documental titulado Rescatando a Da Vinci (Rescuing Da Vinci), en el que aparecen numerosas fotografías del expolio.

  El libro de Edsel fue llevado al cine con el mismo nombre que se conoció a la Unidad, Monumentes Men. George Clonney (1961) la dirigió y protagonizó, en el papel de Stout (Stokes en el film) y contó con un buen reparto, entre los que figuran Cate Blanchett (1969) en una fantástica interpretación de Rose Valland, Matt Damon (1970) como Rorimer o John Goodman (1952) como el escultor Hanckock, la película se estrenó en 2014 y refleja fielmente lo narrado por Edsel en su libro tras una exhaustiva investigación. Las críticas, como siempre, de todo tipo.

Monumentes Men. la película

 A pesar de la enorme recuperación de obras que se pudieron recuperar, aún quedan muchas otras que, o fueron destruidas, son propiedad de algunos o están en museos repartidos por el mundo; aún hay procesos abiertos para recuperar obras, que en muchos casos se quedaron en museos.

   A este respecto, Helen Mirren (1945) protagonizó La Dama de Oro, una película en la que encarnó a María Altmann (1916-2011), sobrina de Adele Bloch-Bauer (1881-1925), rica judía y amante del arte, relacionada con la alta sociedad vienesa de la época y una de las famosas modelos que posaron para el magnífico pintor austriaco Gustav Klimt (1862-1918). María logró huir a Estados Unidos y muchos años después comenzó un litigio para conseguir el famoso retrato de su tía, que había pertenecido a su familia y también fue robada por los nazis, la película filmada en 2015, narra los hechos.

María Altmann

  Las obras que fueron requisadas fueron miles, pertenecientes a ricas familias judías como los Rothschild, pero muchos museos en Europa fueron objeto del expolio, la National Gallery en Londres, el Louvre en París, el Rijskmuseum de Ámsterdam o el Hermitage en San Petesburgo, catedrales y otros monumentos civiles. Como curiosidad, la internacionalmente conocida obra de Leonardo da Vinci (1452-1519), La Gioconda, no fue la original sino una copia que el propio Museo del Louvre mandó realizar para protegerla del expolio.

  Tras acabar la Segunda Guerra Mundial, el sucesor de Rooswelt en la presidencia de los Estados Unidos, Henry Truman (1884-1972), al reunirse con Stout y sus hombres les preguntó si creían que, después de treinta años tras su heroica hazaña el mundo les recordaría…

  La imagen de los Monuments´Men en la película de Clooney a la salida de uno de los almacenes tras comprobar lo que allí vieron lo dice todo. El despojo absoluto, sobre todo a familias judías, y no solo material, ya que todo les fue arrebatado, libertad, derechos y dignidad fue una auténtica crueldad… y eso no se puede, ni se debe olvidar.

  Sin embargo, en palabras del historiador griego Tucídides: “La Historia es un incesante volver a empezar

                                                                           

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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