Lo que esconde la tormenta. Por Antonio Ramírez Vélez

Lo que esconde la tormenta

«Cordelia posee una trama inquietante y de singular sabor al «noir» escandinavo, pero con personajes y lugares de nuestra geografía nacional»

Una tormenta y sus consecuencias, algunas de ellas trágicas, desvelan una fuerza oscura y escondida y le hacen despertar. Trama inquietante y de singular sabor al «noir» escandinavo, pero con personajes y lugares de nuestra geografía nacional hacen de «Cordelia«, una obra para degustar con la garantía de un relato atrapante.

Enmarcada en la majestuosidad y belleza de la Sierra de Aralar (Navarra) y teniendo como principal protagonista la ventisca que da nombre al libro, el ritmo endiablado por la sucesión de acontecimientos que sin tregua aportan una cascada detalles encadenados y protagonizados por personajes que perfectamente pueden identificarse en el mundo real. Aún desde la ficción aunque con algunos hechos veraces, en ese voluptuoso mundo de la montaña, su generosidad pero también sus acechos, muestra su autor, el profesor Peru Cámara, como ese paisaje tan exigente sabe guardar misterios que, al ser iluminados, desencadenan situaciones y emociones de una manera singular.

De lectura ágil, leguaje abierto y sencillo, es sin duda del tipo de novelas que, además de mostrar y hacer comprender una zona y su identidad, agitan ese paladar de la intriga que tan atrayente es para la persona lectora y, también, para crear adicción al hábito de leer…

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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