«Clásico y vigente». Por Antonio Ramírez Vélez

Clásico y vigente

«Breviario para políticos, que así se llama la obra legada, es realmente un compendio de sus máximas relacionadas con el ejercicio del poder»

Hay obras clásicas que gozan del empeño de su vigencia. El contenido de esta obra del siglo XVII, pero que sin temor a errar puede aplicarse a los tiempos que se viven, es fruto del pensamiento y maduración de un hombre tan inteligente como ambicioso y dotado de todos los mimbres que el poder exigía y exige: Giulio Mazarino, conocido como el Cardenal Mazarino.
Educado en Roma y Alcalá de Henares, sucesor del Cardenal Richelieu mor del tablero de poder de aquellos años, llegó a ser primer Ministro de Francia y uno de los hombres más ricos de su historia, dejando a su muerte todos sus bienes al Estado, también tuvo su lado siniestro siguiendo la tradición de su antecesor.
«Breviario para políticos«, que así se llama la obra legada, es realmente un compendio de sus máximas y sentencias relacionadas con el ejercicio del poder. Abarca gran cantidad de situaciones, desde la salud, las ofensas, los adversarios, la riqueza y su empleo, la amistad y el odio, la prudencia o los secretos entre otros.
Dada la intensidad del momento político que transcurre en nuestros días, siempre se sacará provecho a algo que, pese a sus cinco siglos de antigüedad, conserva cierta frescura. Cientos de años han cambiado mucho, tanto el perfil de la sociedad, sus costumbres junto a los múltiples adelantos y la modernidad,  también en los pensamientos. Pero, puede, que la condición humana no haya mutado tanto en sus debilidades y fortalezas. Obra interesante de un hombre que no dejó indiferentes, Mazarino.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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