
«Entre tahúres anda el juego, ambos mienten a espuertas, exhiben la misma moral que podría tener una sabandija de lupanar»
Denominar elecciones limpias y democráticas a las que se celebran en según qué lugares, no deja de ser un eufemismo al que se agarran los ventajistas que las convocan, y los cobardes que participan en ellas sin atreverse a denunciarlas. Hablo de las de la Cataluña actual, como también lo dije en su momento de las celebradas en las tristemente célebres Provincias Vascongadas. Participar en un baile de cuatreros, no es lo más apropiado, más que nada por aquello de la integridad moral. Lo que sirve para una región, sirve para la otra, sin más.
A más ¿Qué clase de elecciones limpias y democráticas son aquellas donde el máximo mandatario del partido gobernante hace uso abusivo de los medios públicos, pasándose por el forro de sus caprichos las normas de ética democrática que a todos obligan? Decir que cualquier evento en el que participe Pedro Sánchez, extraordinario ventajista, nunca podrá ser limpio y democrático, por sus obras lo admitiréis.
Para que pueda haber elecciones plenamente democráticas, es imprescindible que las libertades cívicas y los derechos inherentes a los ciudadanos estén plenamente garantizados, caso que no se da en la actual región catalana, región a la que la mafia independentista denomina pomposamente “país catalán”. Dime de lo que alardeas, y te diré que poca cosa eres, diría a aquellos que son la hiel en todas las salsas, otro comentario estaría fuera de lugar, razón por la cual denomino hiel, a lo que es hiel, y no otra cosa.
Extraña campaña donde los que supuestamente han ganado, son sabedores de antemano que van a regalar el poder, y encima van a seguir siendo los cómplices necesarios del golpe en marcha. Illa fue un desastre como ministro de sanidad, más de ciento veinte mil muertos gracias a su indecente gestión lo corroboran, pero como mayordomo del fascismo republicano catalán no tiene precio. Alcanzará el cenit de su carrera como ujier de la extrema derecha nazionalista catalana, de sobra es sabido que en su caso aparentar ser lo que nunca podrá ser, es a lo máximo que podrá aspirar. Por sus actos lo admitiréis.
Extraordinaria campaña la del golpista huido en un maletero, junto a dos bolsas de ropa sucia, un gato oxidado, una rueda pinchada y varios envoltorios de pastelería rancia ¿Este absurdo personajillo es el redentor que tanto ansía el supremacismo catalán? Si es así, me sirve como director de pista del circo en el que han convertido Cataluña. Lo único que le reconozco a este cantamañanas es su afición por practicar el Medievo en la retaguardia del felón, el mismo que por siete votos dejó que le rajaran el culo ¿Dejará que esta vez se le sigan rompiendo el orto por otros siete? Por sus obras asentiréis.
Entre tahúres anda el juego, ambos mienten a espuertas, exhiben la misma moral que podría tener una sabandija de lupanar, lo que ambos saben es que hasta para ese baldón hace falta tener cojones, justo lo que les falta. Uno volverá a huir, el otro se refugiará detrás de su sombra.
El resto de comparsas camina de irrelevancia en irrelevancia, como quien va a tomar un vino sabiendo que el vino que le van a servir está avinagrado. Como denominar si no a quienes están haciendo encaje de bolillos con un montón de chatarra, mejor harían en pasar inadvertidos, pues inadvertidos caminan hacia la irrelevancia más absoluta. Miren ustedes, la cobardía se paga, la valentía siempre cotiza, ambas a la vez no puntúan, es más quienes no se atreven a desmarcarse de la primera, fracasan. Las derechas no se soportan entre sí, la ciudadanía empieza a no soportarles a ellos. La prueba más palpable es Sánchez destrozando la nación que poco a poco dejará de ser España. Gracias caballeros, por nada.
El resto, incluida la vice inútil Yolanda, son meros espectadores de una obra de teatro donde su papel es el de florero barato, camino del contenedor de residuos tóxicos más cercano. Los que vinieron a asaltar los cielos, se quedaron en los retretes de la Moncloa, no sabemos si limpiándolos, o sacando brillo al que los enguarra.
Esta es la crónica mundana de un grupo de idiotas metidos a estadistas, incapaces por necesidad, inútiles por definición, payasescos por aclamación popular. Dudo mucho que esta chusma aparezca en ninguna historia, a no ser que dicha historia sea escrita por los centenares de coños culos y barrigas agradecidas que abrevan en las pocilgas del progresismo que entre todos pagamos.
Elecciones catalanas, la misma farsa de siempre.

