Conversaciones en el andamio. Vanitatis zombi total. Por Francisco Gómez Valencia

«Los actuales sátrapas achicharrados, vaya tropa. Del “rajoyismo” al “sanchismo” sin comerlo ni beberlo, y en medio, Su Majestad»

Ayer a media mañana pasaba por encima de mi casa primero de ida y al rato de vuelta la patrulla águila. Cuando suceden actos importantes en el centro de Madrid y los ejércitos españoles sacan a pasear sus variopintas aeronaves, el Apocalypse Now me sabe a gloria. Y aunque algunos aparatos son autenticas tartanas, reconozco que me quedo absorto mirándolos desde el balcón de la cocina, aún en pijama, tostada en mano y sin peinar.

Y es que ayer fue un miércoles perfecto para que cientos y ciertos españoles sin oficio ni beneficio celebraran in situ el décimo aniversario de otra de las grandes tartanas españolas. Hablamos de la monarquía borbónica. El asunto es peliagudo, de hecho intentaré ir con pies de plomo para no molestar a los que se denominan VERDES, pues estos son auténticos fanáticos de la monarquía parlamentaria. 

De todo lo que me llegó directo al “cuore”, lo que más me impactó fue la noticia de Vanitatis cuyo titular decía: “El lenguaje corporal de la princesa Leonor y la infanta Sofía, según un experto: gestos, cariño y complicidad entre las hermanas«.

Cañones, banderas desfiles, condecoraciones, el palacio engalanado, la parte bonita de la ciudad, también. Emotivas palabras, emociones contenidas, pedetes silenciosos, cordialidad fingida, retranca contenida, peloteos manifiestos y adulaciones. Personajes sobreactuados, cierto sobeteo, indecencia pactada, juanetes, consortes sufridores, modelis de saldo, putiferio institucional, jefes prepotentes, súbditos leales, toisones, mamones, sonrisas, fingimientos, linchamientos, envidias, acaloramientos, atragantamientos, imputados, imputadas, censurados, prevaricadores, condenados e inhabilitadas. Estreñidos, verborrea, gonorrea y sobre todo, gestos, muchos gestos y quien sabe, si hasta Villarejo y el pequeño Nicolás, escondidos tras la puerta del servicio al cuidado de todo.

Para el Gobierno, “bien gracias, correcto a mayores”, para los rojelios exacerbados “lo de siempre, que si los bobones y tal”, para los del facherio random del “spexit”, que si “Felpudo VI”, y para los constitucionalistas “que si su imparcialidad es el pilar del Estado y esas cosas…”. 

La imagen del «Pedrismo».

Para mi, lo mejor las caras y las fotos, porque no me negarán que esa foto… justo el día después. Pasará a la Historia como la verdadera imagen de la mayor degradación institucional española en tan solo una década. Los asistentes, sólo cargos institucionales de postín activos durante los últimos diez años. Lo que viene siendo la corte madrileña y algún infiltrado de provincias. Los de antaño, previos al “pedrismo”, quemados y los actuales sátrapas achicharrados, vaya tropa. Del “rajoyismo” al “sanchismo” sin comerlo ni beberlo, y en medio, Su Majestad. 

¡Ese Felipón! Con sus gallitos característicos habló de concordia y esas cosas tan de moda. Discurso medido, compensado y revisado desde Moncloa, no vaya a ser que le salga el ramalazo españolista y para que queremos más. Que pena, cuanta tía moña de abanico cuqui y cuanto gañan de sombrero de paja jadeando por el evento. La monarquía de todos a puerta cerrada. 

En fin; que no me cambio por ellos, ni harto de vino de cartón. 

Feliz día del Beato Tomás Withbread y compañeros (no me digan, que no sé…)

Españistán a 20 de junio de 2024.

 

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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