Lo que no quiere saber el burro de Troya. Por José Crespo

Lo que no quiere saber el burro de Troya.

«Estamos ante un enfermo, un narcisista de libro dominado por la tríada oscura que pacta y promete lo que sea para seguir en la poltrona»

Decía Platón en su obra Las Leyes que el legislador no debe proponerse el beneficio de ciertos ciudadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos. Creo que lo deja muy claro y además añade que el verdadero arte político no ha de cuidarse del bien particular, sino del común, algo que no hace quién por siete votos tiene el culo roto y dispuesto gustoso a nuevas perforaciones.

 

Por su parte Sócrates no dejó nunca, a lo largo de su dilatada existencia, de intentar persuadir sobre la justicia, sosteniendo que, bajo ningún concepto, era justo hacer daño, ni incumplir las leyes o las órdenes de la autoridad superior ya sea humana o divina.

 

Ya lo advirtió Marco Tulio Cicerón sobre los peligros de la desintegración de las sociedades y el colapso del estado de derecho ante las decisiones partidistas de los políticos cuando no se guían por el bien común. Lo hizo en las «Verrinas» o discursos contra los crímenes en Sicilia de Cayo Verres, donde ejercía como gobernador. La exposición es tan esclarecedora como cercana en el tiempo a la realidad española, en la que un psicópata llegado a presidente en funciones pacta y promete lo que sea para seguir en la poltrona y no buscando lo mejor para la sociedad, sino simplemente permanecer y que no gobiernen los otros. La demoledora frase de Cicerón dice así: «Los pueblos que ya no tienen solución, que viven ya a la desesperada, suelen tener estos epílogos letales: se rehabilita en todos sus derechos a los condenados, se libera a los presidiarios, se hace regresar a los exiliados, se invalidan las sentencias judiciales. Cuando esto sucede, no hay nadie que no comprenda que eso es el colapso total de tal Estado; donde esto acontece, nadie hay que confíe en esperanza alguna de salvación».

 

Y en esto estamos, si no lo impedimos habremos perdido nuestra preciada libertad. Y tengámoslo muy claro, Europa no va a arreglar nada que no arreglemos nosotros. Estamos ante un enfermo, un narcisista de libro dominado por la tríada oscura. «Y en esto estamos, si no lo impedimos habremos perdido nuestra preciada libertad»

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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