
«Mientras tanto la ley de amnistía va dejando sus primeros beneficiados, el caso Koldo sigue su curso al igual que las imputaciones de la mujer y el hermano»
Terminamos la semana anterior con una visita, incómoda para el socialcomunista desgobierno Frankenstein que como se produjo el viernes, cuando las terminales mediáticas parece que cierran sus linotipias, prolongó sus ecos al lunes, para empezarla calentando el terreno, como le gusta al que maneja la mayoría de esos medios. Como el lector habrá adivinado, me refiero a la visita del presidente y Jefe del Estado argentino –no lo olvidemos–, Javier Milei, elegido por el 56% de los votantes, que volvió a España, supuestamente, en visita privada, para recibir un condecoración de la comunidad de Madrid, primero, y un premio del Instituto Juan de Mariana pocas horas después, del mismo día viernes, como dirían por Argentina. Producciones Moncloa redactó el mensaje que fue replicado por el presimiente y sus corifeos: “Yo creo que es gravísimo que venga el mandatario de otro país a entrometerse en los asuntos de política nacional, a insultar gravemente a la presidencia del gobierno y por tanto a nuestras instituciones y que, evidentemente, requiere el reproche unánime”. Apenas 40 palabras, muchas de ellas conjunciones y preposiciones, para dejarnos cuatro imprecisiones, por no llamarlas mentiras. El presidente argentino no vino a ‘entrometerse en los asuntos de política nacional’, sino a recoger un premio y, de paso, una condecoración. En ningún momento ‘insultó al presidente del gobierno’ y, mucho menos, a nuestras ‘instituciones’, a menos que el sanchismo y sus socios consideren ‘instituciones’ –nada más lejos– a la pareja y hermano de Sánchez, Begoña Gómez y David “Azagra” –cambió el apellido para despistar, supongo–, de la que sólo repitió lo que, gracias a los cinco días de vacaciones de su consorte, para meditar su no dimisión, circula por los medios de varios continentes.
El martes conocíamos el acuerdo alcanzado por PSOE y PP para la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Un acuerdo que deja algunas dudas sobre su efectividad en la práctica pese a que el negociador por la parte conservadora, Esteban González Pons –ni una mala palabra ni un mal gesto– lo presentara con la garantía de la Unión Europea, cuya comisaria de Justicia, Věra Jourová, lo refrendaba con su firma: “El acuerdo que acabamos de formar, está garantizado por la Comisión Europea. Sin esta garantía de la CE, nosotros no habríamos firmado. Dividimos nuestra tarea, primero, renovación del Consejo; segundo, regeneración de la democracia de la Justicia española y tercero, reforma del modelo para que la participación de los jueces, en el proceso de elección del Consejo fuera real y efectiva”. Pero no tardaron en abrirse esas dudas de si no nos encontraríamos con un nuevo cambio de opinión del mayor mentiroso compulsivo que haya pasado por la política española. Su portavoz en el Congreso, el “excelso jurista” Pachi “Nadie” López, decía esto en los pasillos del Congreso, antes de la entrada a la nueva sesión de control del día siguiente, última antes de las vacaciones de sus señorías: ”Pero no estamos hablando de que los jueces eligen a los jueces. Esto no aparece de ninguna manera en el acuerdo. Lo que dice es que el propio Consejo puede hacer propuestas que luego se transformen en una iniciativa aquí, que todos valoraremos, pero que todavía no existe”. Por su parte, Alberto Núñez Feijoo, ya en la sesión de control le espetaba a Pedro Sánchez que “El gobierno ha contaminado todas las instituciones y el Poder Judicial es de las pocas que todavía estaba a salvo, por eso me alegra poder decir que lo seguirá estando. El PSOE no va a controlar el Poder Judicial y el Partido Popular, tampoco va a controlar el PJ, así que, por mi parte, misión cumplida”. Y le dejaba un claro mensaje: “Pedir al fiscal general del Estado que dimita, decirle a quienes tienen obediencia debida en el Tribunal Constitucional que dejen de manosear al Tribunal Supremo y que dejen de exculpar a los condenados socialistas por corrupción. Y tercero, señoría, que se siente usted ante los medios de comunicación y comparezca en el Congreso para explicarnos todo lo que está saliendo de su familia y de su entorno”.
Sánchez no quiso entrar en el debate y lo zanjó con un escueto “Para usted la perra gorda”, seguido de “Lo importante es que se cumpla la Constitución y que hemos renovado el CGPJ”, lo que dicho por el que ha pervertido la fiscalía general, la Abogacía del Estado y el propio Tribunal Constitucional, no deja de resultar una paradoja, cuando menos, pero ya sabemos su falta de escrúpulos. Y fue muy gráfico el manotazo con que plegó su micrófono mientras se sentaba, síntoma de que no estaba muy satisfecho. No menor que el del negociador socialista y ministro “tres en uno”, Félix Bolaños, le propinó cuando Cayetana Álvarez de Toledo le insistía: “Le voy a dar otra oportunidad, dígalo con claridad, ‘los jueces elegirán a los jueces y pido la dimisión del fiscal general del Estado’, hágalo ya mismo”, y el interpelado entró en un ataque de éxtasis diciendo a voz en grito que “Ayer fue un gran día para la democracia, fue un gran día para el Estado de derecho, un gran día para el poder judicial, un gran día para España y un gran día para el Partido Socialista Obrero Español. Gracias”. No faltaron las reacciones en contra de los socios directos e indirectos del gobierno, SUMAR, ERC, JUNTS y VOX, lo que me lleva a pensar que, si los extremos se quejan, el acuerdo no debe ser malo del todo, pero habrá que ver cómo avanza después de este último reparto de vocales, diez y diez, por parte de los dos grandes partidos, que debe ser lo que más ha vuelto a escocer a los comparsas.
Veíamos la semana pasada la “capacidad predictiva” de nuestro ilegítimo primer ministro, cuando adelantaba en un mitin el alivio de condena por parte del Tribunal Constitucional a la que fuera parte del escándalo de los ERE de Andalucía, Magdalena Álvarez –unos 800 millones de euros “distraídos” para beneficio de unos cuantos–. La que fuera consejera de Hacienda durante la presidencia de otro de los condenados, José Antonio Griñan, se mostraba eufórica tras la confirmación de su exoneración como malversadora: “Confieso que me he emocionado después de más de 15 años de persecución y que siempre pensé que terminaría en absolución. Hoy es un día de esperanza, tras lo que creo que ha sido la mayor cacería política y mediática de la democracia”. Y parece que se ha abierto la puerta para que otros condenados se beneficien de esta barbaridad, como la que también fuera consejera de lo mismo y con el mismo, Carmen Martínez Aguayo, condenada a seis años de prisión y 15 de inhabilitación en el mismo caso fraudulento de los ERE. Para no ser menos que su predecesora, ya existe un borrador de sentencia que también será presentado al TC por su vicepresidente Inmaculada Montalbán, que sigue sin abstenerse pese a haber sido condecorada por el entonces presidente de la Junta de Andalucía, el citado Griñán.
Parece que en la próxima semana se verá el recurso de esta otra condenada y no mucho más tarde el de los expresidentes andaluces y del Partido Socialista antes Obrero y nunca Español, el tan repetido Griñán y su antecesor Manuel Chaves, con los que el tribunal de garantías no es difícil pensar que seguirá el mismo camino. Y es que la “C” de Constitucional cambia sus trece letras siguientes por sólo siete –será por eso del ‘progresismo’ regresivo imperante– y se convierte en de Casación, que cambia las sentencias del Tribunal Supremo –término cada vez más en cuestión, porque deja de serlo– y en órgano judicial, que nunca lo fue ni se concibió para ello. Hace un par de décadas, por lo menos, que vengo diciendo que el Tribunal Constitucional no debería pasar de ser una Sala más del Supremo para esos asuntos de garantías constitucionales o que el Tribunal Supremo deje de llamarse así, porque con estas revisiones de sus sentencias pierde su “supremacía” y rinde pleitesía al Constitucional que, como la fiscalía general, no son órganos jurisdiccionales, pero imponen su criterio a las órdenes de un Poder Ejecutivo dominante y autoritario que ha colonizado ambas instituciones y tiene doblegado al Poder Legislativo. Es decir, tenemos todas las papeletas para convertirnos en una “república” bolivariana comunista si no se pone pie en pared de una maldita vez, por ese Rey descafeinado que ostenta la Jefatura “Comercial” del Estado y por lo que todavía nos queda del antes citado Tribunal Supremo con el paraguas europeo, que no estoy muy seguro de que no tenga algunas goteras.
Tuvimos durante la semana dos debates de muy diferente tenor. Por una parte, uno sin candidatos en Cataluña, que se tradujo con la clásica “patada a seguir” porque ni Salvador Illa se consideraba preparado todavía ni el cobarde prófugo Carlos Puigdemont se atrevió a presentarse en Barcelona por temor a ser detenido. Así que se zanjó con la decisión del indultado presidente de la asamblea catalana, Josep Rull, de iniciar el plazo de dos meses para llegar a un acuerdo o convocar nuevas elecciones catalanas para el próximo mes de octubre. Me pregunto si sería lo mismo si sus señorías electas no cobraran sueldo ni dietas mientras no empezara realmente la legislatura, una vez elegido presidente y gobierno, lo que haría extensivo para el resto de asambleas, incluidos Congreso y Senado.
El segundo debate se produjo al otro lado del charco entre el todavía presidente demócrata de los EE. UU., Jo Biden, y el aspirante republicano, Donal Trump. Al parecer, el debate no fue tal por la casi incomparecencia del primero y se saldó con la victoria clara del segundo. Si uno oye o lee los comentarios de los diferentes medios, parece que ninguno de los dos goza de las simpatías de los que por aquí se expresan. Al primero lo critican por su más que evidente falta de capacidad, demostrada en no pocas apariciones durante esta legislatura que termina el próximo mes de enero. Al otro por su populismo y extravagancia de formas. No tengo el suficiente conocimiento de ninguno de los dos ni de la realidad de la sociedad norteamericana, pero si uno representa la progresía demócrata que está contribuyendo a la deriva social de la todavía primera potencia mundial y el otro defiende su “America first”, quiere el control de sus fronteras, retira los fondos a la Organización Mundial de la Salud, dirigida por un comunista etíope patrocinado por el presidente de la República popular China, Xi Jinping, y a la plataforma proabortista Planned Parenthood, defiende la vida y otros valores de la extrema cordura, que no derecha, lo tengo claro. En la noche del primer martes después del primer lunes del próximo mes de noviembre saldremos de dudas de lo que prefiere el pueblo americano.
Termino con otro par de trampas de las que a este gobierno presidido por un auténtico trilero tanto le gustan, como nos demostró colando de rondón en sus decretos-ley, con motivo de la pandemia, cosas que no tenían nada que ver con sus objetivos teóricos. Ahora vuelve a las andadas y nos cuela otras dos nuevas trampas. Así, han colado en la ley de paridad que se aprobó el jueves, que ya deja muchas dudas en su interpretación de ese objetivo paritario, nos cuela la eliminación de la posibilidad de veto por el Senado –recordemos, con mayoría absoluta del PP– del techo de gasto que apruebe el Congreso, lo que da vía libre al gobierno y a su mayoría Frankenstein para hacer lo que les parezca. Y, por si fuera poco, en la nueva ley de medidas anticrisis, que, entre otras cosas, elimina temporalmente el IVA del aceite de oliva –0’50 € será la rebaja del precio del litro, más de 10€–, nos cuela una disposición que deroga el artículo 43 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Una maniobra que es puramente de cara a la galería para dar gusto a la petición de JUNTS que no quiere que se pueda interponer una cuestión prejudicial ante un tribunal superior, como todo apunta que pasará con la ley de amnistía y sus consecuencias, pero que no tiene recorrido alguno puesto que este mecanismo está recogido en el ordenamiento europeo.
La prueba de la desfachatez de este gobierno queda en evidencia por la respuesta al respecto de la vicepresidente y número dos del partido sanchista, María Jesús Montero: “Es una cuestión que, ya sabéis, se acordó previamente con JUNTS, con independencia de que la práctica jurídica va a seguir produciendo esta situación. Hay una costumbre jurídica que es la que se mantendrá seguro, con independencia de los cambios que se hayan producido en el día de hoy”. O sea, “se pactó con JUNTS, la derogamos de rondón porque no le gusta a ellos, pero como es costumbre se mantendrá con independencia de los cambios…”. Como diría un castizo “para m..r y no echar gota”. Veremos que dicen el prófugo y los suyos cuando vea que se impone “la costumbre” y el trilero pretende engañarlo.
Mientras tanto la ley de amnistía va dejando sus primeros beneficiados, el caso Koldo sigue su curso y las imputaciones de la mujer y el hermano del yerno de Sabiniano Gómez, q.e.p.d., parece que no decaen, al tiempo que se amplían las pruebas de la trama rusa, Israel se cabrea un poco más con España y la singularidad del banco Sánchez se prodiga sobre Cataluña. Unas “minucias” que enturbian la plácida atmósfera de nuestro autócrata y que ya veremos qué dan de sí. De la inmigración descontrolada de menores y no tanto y sus consecuencias a corto plazo, hablaremos otro día, pero la situación está complicada.
Que disfruten de este final de junio, el más fresco de los últimos años, seguramente, consecuencia también del cambio del clima climático, que tampoco viene al caso ahora.

