
«Tal día como hoy en 1997, José Antonio Ortega Lara, fue liberado de las garras de ETA en forma de secuestro en un zulo, por la Guardia Civil»
Después ETA, cuyos herederos son socios del presidente Sánchez, secuestro a Miguel Ángel Blanco, con un ultimátum de la banda terrorista al gobierno, entonces presidido por José María Aznar, de acercar a los presos etarras, con la amenaza de asesinar a Blanco, si no se cumplía lo que habían solicitado los terroristas. Y por desgracia, la historia ya la conocemos, Miguel fue asesinado.
Ahí empezó el llamado Espíritu de Ermua, una revolución social espontanea, derivada del hartazgo se la sociedad vasca y de toda la sociedad española, frente a una banda terrorista, que tenía de rodillas, a base de tiros, bombas y secuestros, a una sociedad, ya harta de tanto dolor y sufrimiento.
Al PNV le entro miedo, vieron como esa sociedad a la que ellos creían tener dominada, alzaba la voz y decía hasta aquí. Las nueces que ellos recogían, corrían peligro.
Ya le dijo Arzalluz a Iturgaiz que este movimiento era una ola que bajaría. Eso querían ellos que la ola de indignación bajara como un suflé.
En la localidad Navarra de Estella-Lizarra, se celebró una de las cumbres más relevantes en la historia reciente del nacionalismo y soberanismo vasco, pero también del terrorismo en Euskadi y Navarra, el conocido como Pacto de Lizarra.
El 12 de septiembre de 1998, hasta 25 asociaciones, entidades, sindicatos y partidos políticos independentistas se reunieron con el objetivo de abrir un «proceso de diálogo y negociación» para alcanzar el cese de la actividad terrorista por parte de ETA.
Aquel acuerdo, que reunió a partidos políticos, entre ellos el PNV; sindicatos como ELA y LAB; y otras asociaciones nacionalistas, -y que seguía el ejemplo del proceso de paz alcanzado en Irlanda del Norte y el IRA que se conoció como el acuerdo de Viernes Santo-, debía englobar a todas estas formaciones bajo un solo paraguas, pero acabó por tener el efecto contrario y dividió a la sociedad vasca en dos bandos.
Lo dicho pretendían dividir a la sociedad entre nacionalistas y no nacionalistas, bajando así la unidad marcada después del asesinato de Blanco, por toda la sociedad vasca frente a ETA. Es decir, este pacto consistía en aislar a los no nacionalistas. Para muestra un botón.
En 2023 el terrorista Otegui, abogó por recuperar el sentido y la orientación del pacto de Estella o Lizarra, ya que, a su juicio, sirve de lección en la coyuntura histórica actual en la que lo que Otegui llama nación vasca según su parece, necesita hacer frente a los retos, de manera conjunta y articulada. Esto es lo que servía de pegamento entre PNV y ETA. Esto es lo que siempre han querido, la independencia de mi tierra vasca.
El tema es que ahora las tornas están cambiando, ETA ya se ha cansado de su papel de segundón frente al PNV, y quiere como así esta haciendo, llevar la iniciativa en el proceso de independencia.
Esto que ya se veía venir, pues una vez que dejaron al Constitucionalismo sin ningún peso aquí, también por los errores y complejos del PP en el País Vasco, la lucha fratricida entre ETA y el PNV por el poder sigue su proceso, ayudados por un presidente de Gobierno, que con tal de mantenerse en el poder hace cualquier cosa, ya lo hemos visto con la ley de amnistía…
Por eso se han inventado una falsa derrota de ETA, que no es más que una victoria de los terroristas y una humillación a España y a las víctimas del terrorismo.
Que conste que a mi me encanta vivir sin escoltas, sin miedo a que me secuestren o me maten, pero no estoy dispuesto a ceder ante la mentira de esta derrota, cuando las víctimas del terrorismo como mi abuelo Javier, están en la tumba, y estos terroristas y sus herederos, están en las instituciones, con poder.
Considero que a mí no me ha derrotado ETA, a mí particularmente me han vencido los diferentes gobiernos de España, que entre todos lo han hecho posible, algunos con más responsabilidad que otros, yo sólo salvo al gobierno Aznar de esta macabra ecuación, con sabor personal a derrota.
A los políticos particularmente no les creo, son parte de la responsabilidad del dolor que siento.
Sólo salvo a mi excompañero de trincheras Santiago Abascal, a la gente de su partido, Vox, entre las que hay muchas víctimas del terrorismo, como José Antonio Ortega Lara, que antes explique su secuestro a manos de ETA, y que para mi es un héroe nacional y un referente.
Quiero como familiar de victima de ETA y como persona a la que los terroristas quisieron asesinar, que nos enseñen las actas de la negociación con los terroristas, que se resuelvan los casos sin resolver de asesinatos etarras sin resolver, y sobre todo exijo, memoria, dignidad, verdad y justicia.
Quiero que la derrota de ETA sea real y efectiva, donde los vencidos sean los terroristas y los ganadores sean las víctimas, que estas pueden descansar en paz.
Ya se que los políticos van por otro lado.
Pero yo no cejare en mi empeño.
Mejor soló que mal acompañado.

