Villa Farnesina, donde se recrea la belleza. Por Susana del Pino

Villa Farnesina en Roma

«Villa Farnesina, un fascinante lugar de los que siempre perduran en la memoria… porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo»

Existen determinados lugares en los que, sin un motivo determinado que pueda recordarnos alguna vivencia, persona o momento especial, nos sentimos extremadamente felices, plenos, y en los que quisiéramos permanecer largo tiempo. No sabemos por qué, quizá por la esencia de lo que se ha vivido en ese lugar con lo que sin saberlo nos sentimos identificados y sin tener consciencia de ello hay algo en nuestro espíritu que lo percibe.

En mi caso, me ha ocurrido en varias ocasiones y uno de esos lugares es la Villa Farnesina en Roma, un precioso palacete renacentista cerca del  río Tíber y el envolvente barrio de Trastévere, cuyo recuerdo me anima a escribir sobre ella.

Villa Farnesina fue concebida como lugar de recreo.

Fue construida por el joven arquitecto sienés Baldassare Peruzzi (1481-1536) a principios del siglo XVI para el gran mecenas del arte y personaje muy relevante en la Roma del Cinquecento, Agostino Chigi (1466-1520), también natural de Siena y miembro de la muy rica familia de banqueros que tanta influencia tendría en la historia de Italia. La Villa fue concebida como lugar de recreo y con la pretensión de mostrar el gran prestigio social y poder económico del que gozaba el rico banquero, exhibiendo su grandeza en un magnífico edificio rodeado de un espléndido jardín.

La maravillosa villa estaba situada en una zona de viñedos en la margen derecha del río donde se habían construido ya desde la Antigüedad fabulosas mansiones para familias aristocráticas. En este sentido, el lugar que ocupa el conjunto es interesante ya que en 1880, con motivo de las obras para la construcción del Lungotevere (avenida que corre a ambos lados del río con fuertes muros de contención), se destruyó una gran parte de los jardines de la villa descubriéndose restos de una lujosa villa de la época de Augusto (63 a. C. – 14) que fue construida para el gran amigo y excelente militar Marco Vipsanio Agrippa (63 a. C. – 12) y su esposa Julia La Mayor  (39 a. C.- 14) hija del emperador  y Escribonia (¿?-16). Parte de las pinturas se han rescatado y se encuentran actualmente en el  Museo Nacional Romano, en la sede del Palacio Massimo en las Termas al igual que las descubiertas en La Casa de Livia en la colina Palatina; solamente se ha descubierto una parte de la villa, ya que el resto aún se encuentra debajo del edificio.

Restos romanos encontraos en Villa de la Farnesina. Museo Nacional Romano.

El palacio junto con los establos y una logia que daba al río estaba rodeado por un espléndido jardín que se proyectó con un diseño específico en cuanto a su diseño y un minucioso estudio botánico con plantas adecuadas para cada lugar y con determinados aromas. Los jardines estaban perfectamente organizados en cuanto a la situación de los espacios creados, el diseño y la colocación de piezas escultóricas, algunas de ellas restos arqueológicos con el fin de conseguir una perfecta unión entre  naturaleza, arquitectura y  elementos decorativos.

Logia de Eros y Psique. Detalle. (Pechina)

Tras la muerte de Agostino Chigi en 1520, el palacio quedó un poco abandonado a pesar de quedar en manos de su familia y en 1571 fue comprado por el cardenal Alejandro Farnesio (1545-1592), futuro papa Paulo III. En este periodo se proyectó unir el edificio con el monumental Palacio Farnese pero tan solo se realizó una parte del trayecto que hoy se puede ver atravesando la noble Vía Giulia. Pasó a formar parte del patrimonio de los Borbones de Nápoles y Dos Sicilias en 1714 y desde 1929 pertenece al Estado Italiano y hoy en día acoge la representación de la Academia dei Lincei, una de las instituciones científicas más antiguas de Europa.

El edificio de dos pisos y planta en forma de U se abre al jardín con dos alas entre una logia con cinco arcos que servía de escenario para los espectáculos y obras teatrales que se celebraban, ya que la villa era lugar de encuentro para la nobleza, los artistas y la curia eclesiástica incluyendo al Papa que se reunía para disfrutar de este tipo de eventos que tenían lugar también en los jardines; lecturas de poesía, tertulias o veladas musicales eran muy aclamadas por la clase más poderosa de la Roma de la época y el entorno era ideal para tal fin.

La perfecta integración arquitectónica de la Villa Farnesina

Las ventanas rectangulares y rematadas con cornisas muy simples se separan por sencillas pilastras de estilo toscano; el edificio se remata con una elegante cornisa bajo la cual un hermoso friso de putti (elementos decorativos, normalmente niños, representados como Cupido o angelotes) con guirnaldas constituye el único elemento decorativo. Al principio existían frescos en las fachadas de los que tan solo quedan pequeños restos.

En el interior, Chigi contrató a grandes artistas del momento para la decoración interior como Sebastiano Luciani, conocido como Sebastiano del Piombo (1485-1547), Rafael de Sanzio (1483-1520) y sus alumnos, entre ellos Giulio Romano (1499-1546) y Giovanni Antonio Bazzi “El Sodoma” (1477-1549) entre otros. Trabajaron en un programa iconográfico basado en temas mitológicos que pretendía, al igual que el conjunto del edificio y jardines, enaltecer la figura del propietario y la labor que ejercía como mecenas.

Detalle de la Logia de Psique

 La entrada por la fachada en forma de U era a través de la Logia de Psique proyectada por Rafael y en la que trabajaron sus alumnos. Se narra en ella la historia de Eros y Psique, ya narrada por el escritor romano Lucio Apuleyo (124-¿?).en su obra El Asno de Oro.

Según la mitología griega, la joven Psique simboliza el alma humana que gracias a las pruebas que debió pasar y al amor de Eros logró ser inmortalizada por Zeus. En las pechinas (espacios triangulares que unen la cúpula con los muros) aparecen representadas las pruebas por las que la bella joven ha de pasar para recuperar a su amor y la historia culmina en la parte central en la que aparecen dos escenas, El Concilio de los dioses y El Convite nupcial, el triunfo de su amor. En los espacios triangulares se representan angelotes con atributos de varias divinidades.

Las escenas se separan por festones a modo de guirnaldas en las que se representan ciento setenta especies botánicas de gran parte del mundo a excepción de Australia, aún no descubierta, fueron realizadas por otro alumno de Rafael, Giovanni de Udine (1487-1561). Se realizó un minucioso estudio de este excepcional muestrario de plantas, flores, frutos y hortalizas de un gran valor cultural y científico, que constituye además la primera documentación acerca de las plantas introducidas en Europa tras el descubrimiento de América. Todo concebido como un símbolo de poder y a su vez la expresión de autoridad y ostentación que maravilla a quien lo contempla.

La historia de Psique se ha relacionado con la que fuera amante del rico banquero, Francesca Ordeaschi que de ser cortesana pasó a ser mujer legítima de Agostino Chigi.

Actualmente la entrada se realiza por la parte trasera ya que la logia se encuentra cerrada con cristales de protección para garantizar la conservación, sin embargo, cuando se construyó el edificio era un espacio abierto en unión y armonía con el jardín.

La Sala del Friso

  A la izquierda de la Logia de Psique se encuentra La Sala del Friso (Sala del Frigio), que quizá fuera un despacho. Se cree que inicialmente la sala estaba decorada con tapices, pero en el siglo XIX, el Duque de Ripalda que habitó la villa cuando pertenecía a los Borbones, mandó poner en las paredes de esta sala un papel pintado que imitaba a unas cortinas colgadas. Todo el perímetro de la estancia lo recorre un friso con escenas mitológicas basadas en la Metamorfosis de Ovidio como Los Trabajos de Hércules y fue realizado por el propio arquitecto Baldassare Peruzzi.  En esta sala se pueden apreciar incisiones y grafitis en alemán realizados por los soldados imperiales durante el Saqueo de Roma en 1527, que fueron descubiertos tras una de las varias restauraciones que se han llevado a cabo en el palacio.

La Sala de Galatea

Al otro lado La Sala de Galatea cuyo nombre se debe a los frescos realizados por Rafael di Sanzio, El Triunfo de Galatea, es una de las mejores obras del maestro de Urbino en los que representa a la ninfa Galatea en un carro con forma de concha tirado por delfines con un espléndido séquito de criaturas marinas y vigilada por tres angelotes preparados para lanzarle flechas de amor, tras una nube un cuarto angelote preparado con flechas representando la castidad del amor platónico. la apoteosis de la escena la mira un impotente Polifemo, obra de Sebastiano del Piombo. En el techo en un espacio rectangular el escudo Farnesio, (anteriormente figuraba el de Chigi) y a ambos lados dos escenas, una en la que aparece Perseo matando a Medusa y sobre la escena flotando la figura de la Fama que alude al prestigio alcanzado por Agostino Chigi y en la otra la Osa Mayor que se dirige al norte triunfalmente, dirección en la que se encontraban las constelaciones de Perseo en el momento del nacimiento del rico banquero.

En algunas figuras, como la del tritón que rapta a una nereida en la parte inferior izquierda, tienen clara influencia de Miguel Ángel Buonarotti, a pesar de la rivalidad existente entre ellos. La decoración de la sala se completa con diez lunetas decoradas con otras escenas mitológicas como Zéfiro y Flora o Dédalo e Ícaro.

El rostro de La Galatea

El rostro de La Galatea se ha demostrado que pertenece a la amante y musa de Rafael, Margherita Luti que también posaría como modelo en otras obras del artista como La Fornarina, La Velada o La Madonna Sistina.

En el piso superior se encuentra La Sala de las Perspectivas, pintada por Peruzzi que creó la ilusión óptica de una logia con columnas que se abre a las vistas de Roma. La chimenea en la que se representa la escena de La Fragua de Vulcano, los frescos sobre las puertas y el magnífico suelo en varios tonos de mármol dan una magnífica majestuosidad a la sala. Los frisos, también con escenas de temas mitológicos están separados por figuras que parecen esculturas, conocidos con el término de Hermes o Herma. Venus y Adonis, el mito de Penélope y Anómao o Dafne convertida en laurel son algunos de los temas elegidos para este friso. En esta sala se celebró el banquete de bodas de Agostino Chigi con Francesca Ordeaschi.

La Sala de las Perspectivas

  También en el segundo piso la Sala de Alejandro y Rosana, que fue el dormitorio principal, se narran las escenas de la vida de Alejandro Magno (356 a.C.-323 a. C.) siguiendo las narraciones de textos clásicos. Se representan Las Bodas de Alejandro y Rosana, Alejandro domando a Bucéfalo o Alejandro en la batalla. Realizados por Giovani Antonio Bazzi. La iconografía en torno a este personaje tenía el fin de glorificar la figura del banquero sienés, identificado con la figura del macedonio. Junto a la chimenea Vulcano fabricando las flechas del amor recogidas por Cupido y en el hermoso techo a casetones aparecen representados en los recuadros escenas de la Metamorfosis de Ovidio.

Sala de Alejandro y Rosana

El Palacio de la Farnesina es una villa concebida como un lugar para deleitarse con la belleza del arte y la naturaleza y disfrutar de los placeres de la vida. No solo es un ejemplo de arquitectura renacentista, también de la concepción que se tenía del hombre y de la vida de este periodo histórico que tuvo su mayor manifestación en ciudades como Roma o Florencia a las que visitar es siempre un auténtico placer y estudiar sobre ellas resulta apasionante.

Villa Farnesina, un fascinante lugar de los que siempre perduran en la memoria… “porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo”. “Oda a la inmortalidad”. William Wordsworth (1770-1850).

La belleza subsiste siempre en el recuerdo

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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