
«No fue España la que “frenó a la derecha” sino la anti-España que forman todos los enemigos de nuestra Nación»
Escribía hace unos días mi particular felicitación a Fray Perico I el Mentiroso, presimiente del desgobierno Frankenstein, ese frente popular Siglo XXI que formó después de abrazarse con el que “No podría dormir tranquilo, como el 95% de los españoles”. Nada que ver con el mensaje oficial que Producciones Moncloa preparaba al efecto al equipo de “corifeos sincronizados” del gobierno y partido para celebrar tan señalado día: “Hoy, hace un año, España frenó a la ultraderecha”. Un mensaje propio de esa realidad paralela que caracteriza al cerebro de esa casa, en su permanente intento de manipular los hechos e imponernos su memoria histórica que rebautizaron como democrática, sin ser ni una cosa la otra.
Pero mire usted, doctor Plagio cum Fraude, no fue España la que “frenó a la derecha” sino la anti-España que forman todos los enemigos de nuestra Nación que ha venido comprando, desde la mentira y la traición, para mantenerse en el poder. Y no la frenó, sino que le usurpó el derecho ganado en las urnas, en las que los españoles le dimos la mayoría, por medio de esa suma heterogénea de siglas de extrema izquierda, nacional y nacionalista y, lo que resulta “parajódico” –permítaseme la expresión–, los dos partidos de extrema derecha nacionalista, JUNTS y PNV, siempre dispuestos a satisfacer sus insaciables intereses, una característica que nuestros hombres de Estado parecen no tener clara.
Y lo que son las cosas, uno de esos partidos, a los que se vendió en sus espurias negociaciones de Bélgica y Suiza, a cambio de siete votos, le demostró el martes que también puede frenar a la izquierda. Lo demostró votando en contra del techo de gasto y sus objetivos de déficit, que bien podría complicarle otro año más esos presupuestos que se estancaron en 2023.
Fue patético ver esa foto de la solitaria viceprimera y ministra de Hacienda, Marisú “Chiqui” Montero en su escaño, al más puro estilo de aquella otra que tanto criticaron el día de la moción de censura que retorció para salir victorioso, y en una nueva demostración de su “valentía”, desapareciendo del hemicirco cuando se huele un revés democrático, que es lo que pasó en esa votación y se reprodujo más tarde en la de la admisión a trámite de la ley de extranjería. Y es que lleva un año de legislatura con un balance demoledor de treinta y dos derrotas en el Congreso, según publicaba La Razón el miércoles. Ya veremos qué reacción tiene el Prófugo después de la visita a traición de su “mantenido” a Barcelona para reunirse con el saliente Pedro Aragonés en un nuevo intento –algunos dicen que definitivo– de cerrar la presidencia a la Generalidad de Salvador Illa. Una presidencia que, de cerrarse, sería a cambio de mil quinientos millones de euros para sus cercanías, que se añaden a los quince mil millones de deuda condonados y, se comenta, preámbulo de un régimen fiscal similar al vasco y la declaración de la retornada prófuga de ERC, Marta Rovira, que afirmaba que «No queremos solo la caja, queremos la llave de la caja«. A la vista de la continua petición de prebendas de unos y otros, parece que queda en entredicho aquella afirmación tan rotunda de su secretario de Organización, Santos Cerdán, que se refería así al resultado de la compraventa de la ley de amnistía a cambio del sillón de la Moncloa: “El acuerdo no es un acuerdo de investidura, es un acuerdo de legislatura entre dos partidos como es (sic) el Partido Socialista y JUNTS per Cataluña”. No cabe duda de que Puigdemont le ha dado un claro aviso que puede convertir lo que quede de legislatura en un auténtico “valle de lágrimas” para el autócrata de la Moncloa.
Por cierto que la tan aberrante como controvertida ley de amnistía ha sufrido su primer varapalo con la cuestión de inconstitucionalidad contra el artículo 1 presentada por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, que preside el magistrado Manuel Marchena, ante el Tribunal Sánchez Pumpido, que invito a leer, “al considerar que vulnera el derecho constitucional a la igualdad ante la ley, así como los principios de seguridad jurídica y proscripción de la arbitrariedad que la Constitución española proclama; y que, subsidiariamente, pudiera vulnerar el principio de exclusividad jurisdiccional”. En 49 folios, el Supremo, entre otras cosas, «considera “transgredidos” los límites constitucionales y afirma que no alberga duda alguna acerca de la inconstitucionalidad de la norma cuestionada…. Tenemos la absoluta convicción de que la norma cuestionada vulnera, al menos, los preceptos constitucionales que se dirán». El auto señala que «la Ley de Amnistía ofrece un tratamiento diferente dispensando a quienes delinquieron con el propósito de favorecer, de un modo u otro, el proceso secesionista, frente a quienes cometieron estos mismos delitos animados por cualquier otra finalidad». Y añade que «unos son excluidos de toda responsabilidad penal mientras otros deberán cumplir sus condenas».
Y si el aniversario de su asalto al poder y el año de legislatura de derrota en derrota –hasta la salida final, esperemos que pronta– fueran poco, esta semana tampoco la he deparado nada positivo a nuestro particular Pedro Felónez en los frentes familiares que tiene abiertos. Después de la segunda negativa a declarar de su mujer, Begoña Gómez, su abogado, Antonio Camacho, recordemos que exministro socialista con Rodríguez Zapatero, decía que “En ninguno de los documentos y en ninguna de las declaraciones hay el más mínimo indicio. La única referencia que se contiene al presidente del gobierno es en la declaración de Juan Carlos Barrabés, en donde dice que se reunió en una ocasión con el presidente del gobierno y un alto cargo de Moncloa y en segundo lugar un contacto puntual en un momento en que él había ido a trabajar con mi representada”. Pero ni Begoña Gómez ni Pedro Sánchez ni el Partido Socialista antes Obrero y nunca Español, han dado ninguna explicación sobre los asuntos que investiga el juez Peinado. Nada sobre la cátedra regalada en la Complutense y el máster de Begoña Gómez, ni sobre las relaciones con el empresario investigado Carlos Barrabés que, curiosamente, patrocinó ese máster y con el rector Goyeche. Nada sobre los encuentros en Moncloa, con presencia de Sánchez y dicho empresario que recomendaba en sus dos cartas la señora Gómez, afortunado receptor de millonarias adjudicaciones públicas.
A menos de 48 horas de recibir la visita del juez en Moncloa, tras haberse negado éste a aceptar la petición del citado como testigo, al serlo como esposo de la investigada y no como presidente del gobierno. En su nueva epístola –se ve que le gusta el género–, Sánchez, “Por razón de mi cometido como presidente del Gobierno, mi declaración se deberá prestar por escrito”, pretendía acogerse al artículo 412 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que dice algo así como que el presidente, miembros del Gobierno y determinados altos cargos del Estado, están exentos de concurrir al llamamiento presencial ante el juez pudiendo declarar por escrito. Pero pese a lo que dice otro de sus acólitos, a la sazón ministro del Interior y juez para más inri, el empequeñecido como tal Fernando Grande Marlasca: “El presidente del gobierno es presidente del gobierno las 24 horas, los siete días de la semana. Con lo cual, me parece que si el presidente del gobierno, finalmente, se entiende que tiene que declarar, la única forma posible conforme al ordenamiento jurídico no es otra que por escrito”. Y cabría preguntarse, ante esta clara injerencia en la labor judicial por parte del gobierno (además del citado, Bolaños, Puente, Alegría, Robles y otros, han cuestionado la actuación del, juez, colega de algunos), cómo reaccionaría Marlasca si le hubiera ocurrido algo así en su parece que olvidada etapa como juez instructor. Y otra cosa que tampoco ha debido sentar bien en Moncloa y aledaños, el aval que la Audiencia Provincial de Madrid ha dado al juez Peinado para seguir investigando el caso Begoña Gómez, con dos meses, que lo llevarán al menos hasta el 30 de septiembre. No sé cómo pasan las vacaciones la pareja presidencial entre viajes a Las Marismillas de Doñana y La Mareta de Lanzarote. De momento, esperemos al día 30 próximo, y a ver si trasciende lo que el aparato de Moncloa están tratando de evitar a toda costa, la visita del juez Peinado al palacio de la Moncloa y la duda de si el testigo saldrá a la escalinata a recibirlo. Y que alguna cámara nos muestre la cara del testigo cuando el juez le pregunte eso de “¿Jura decir la verdad, toda la verdad…?”.
Termino aludiendo una vez más a la doble vara de medir característica de nuestra izquierda, aunque no exclusiva, y reproduciendo de nuevo aquella indignada intervención del testigo Sánchez en julio de 2017, cuando Mariano Rajoy tuvo que pasar por un trance testifical de indudable menor tenor que el que afecta a nuestro estimado Falconeti. Unas palabras que, como decía hace unos días, le deja hecho el discurso de oposición a Alberto Núñez Feijoo, con sólo la lectura, con genéricos, eso sí, del discurso en cada intervención pública: “Porque por primera vez un presidente del gobierno en ejercicio se tiene que sentar ante los tribunales a declarar por un caso de corrupción de su partido. Hay un momento en el que las palabras dejan de ser suficientes y uno debe mostrar lo que es. Yo dimití para defender mis convicciones y yo le pregunto, señor Rajoy, ¿dónde están las suyas? Porque ahora mismo, para España, es mucho mejor el que usted abandone la presidencia del gobierno a que permanezca en ella”. “Un presidente del gobierno debe ser un referente, sobre todo moral, para el conjunto de la sociedad. ¿Qué ejemplo está dando el actual presidente del gobierno a nuestros hijos y a nuestras hijas? ¿Qué sentirán los padres y los abuelos y abuelas de esa juventud, aquellos y aquellas que lucharon tanto por nuestra democracia? Ellos saben que la corrupción no sale gratis, que, si se niega a pagarla asumiendo las responsabilidades políticas en forma de dimisión, acabarán pagando por ella todos y todas, los ciudadanos y ciudadanas. Señor presidente del gobierno ¿usted se ha preguntado cual es el marco de principios éticos que estamos exponiendo como nación ante el mundo con su declaración ante los jueces? ¿Lo que se va a escribir hoy en Europa, con nuestro presidente declarando en los tribunales? ¿Lo que se va a publicar en los medios de comunicación internacionales? ¿La imagen que se está proyectando hoy de España? ¿El coste institucional de esta imagen? Segunda pregunta: ¿Usted se ha preguntado el alto precio reputacional que están teniendo que pagar todos los ciudadanos y ciudadanas, manteniéndose usted como presidente del gobierno? Señor presidente, si usted no pone fin a su agonía, desgraciadamente, acabarán agonizando las instituciones y nuestra democracia. Así que sólo le queda una salida honorable, presente su dimisión oficial ante el Rey, esta misma mañana. Sólo tiene un camino, dimitir. No arrastre a España en su caída, señor presidente, dimita”
Mis mejores deseos para el país hermano, Venezuela, del que a la hora que termino esta reflexión no se conocen detalles del resultado electoral de hoy, pero sí de algunos incidentes violentos provocados por chavistas. Espero poder “felicitar” al asesor chavista Zapatero, de forma parecida a como lo hacía a su clon Sánchez el otro día.
Fuengirola, 28 de julio de 2024

