Arrastramos los pies en un lodazal. Por Rodolfo Arévalo

Arrastramos los pies en un lodazal.

«Casi nadie lo querrá creer, pero arrastramos los pies en un lodazal de Euros que no sé si aún se pueden llamar así, aquí en la piel de toro»

El agobiante calor de estas noches de verano, nos han permitido olvidar por un momento a nuestro Presidente de gobierno, dado que nos ha proporcionado un chivo expiatorio para desahogar nuestro mal café. El intentar dormir y no poder hacerlo es el mejor pretexto para despotricar contra todo bicho viviente. Afortunadamente, de esta manera y aunque hemos podido dormir mal, muy mal, al menos nos ha liberado de tenerlo, al del avión, gastando litros y litros de combustible que en todo caso hacen falta para los hidroaviones que combaten los incendios y no para que el Yoyó sobrevuele nuestro cabreo sobre él y contra el personal que con sus votos nos condenó a pasar por este lodazal en el que arrastramos los pies. Porque casi nadie lo querrá creer, pero arrastramos los pies en un lodazal de Euros que no sé si aún se pueden llamar así, aquí en la piel de toro.

 

Esto de los incendios, no deja de ser algo pasajero y anecdótico, que ocurre por estos lares año tras año, no sé como no se toman medidas para remediarlo, si se sabe que va a ocurrir. Pero en España, en la variedad está el gusto, no hay más partidos porque Alá, allá donde se encuentre, debe de ser grande, y no permitirá que en todos los españoles los incendios causen el mismo efecto.

 

No se si a la luz de lo que ocurre en el país, con los precios de casi todo, estos sí incendiarios, podremos un día volver a la placidez de aquellas noches de verano, a cuya luz de la luna sentíamos brillar la esperanza del amor, la alegría y la esperanza en el futuro, como en un poema de Campoamor. Esto cada día se parece más a la Italia que viví en los años setenta, en la que desde luego la culpa de todo, la tenía el “porco governo”, o eso decían los Italianos. Claro que ellos lo votaban. Será por esto que yo también acuso al “porco governo” de por aquí, porque algo tendrá que ver ¿no?

 

Corríjanme si me equivoco. A ver si me entero, o sea, los Italianos son igual que los Españoles, que hemos votado que nos gobierne el primer piernas que nos encontramos por ahí. Bueno, pensaran algunos, al menos no es como en Venezuela, y menos mal, porque aguantar a un dictador como Maduro, pasa ya cualquier límite de idiotez. Vamos que hay que ser muy bobo de baba, para hacerlo.

 

Aquí cosas así no pasan porque formamos parte de la Unión Europea y creo que no nos lo pasarían, o quizás si fueran muchos los votantes de este tenor, nos mandarían a freír unos paraguas salpimentados de idiotez y bobería de pueblo español, o sea lo peor de lo peor. No sé si he oído bien, pero a Maduro, parece que se le esfuman los votos, cada vez más. Ya digo, que por mí, se los podrían esfumar y fumar a dos carrillos. Y es que sí, que sus postulados comunistas están muy bien, para quién quiera renunciar a la libertad propia y también en la mayoría de los cuentos infantiles, donde los malos son malos a rabiar y los buenos lo son también en grado sumo, porque la realidad, el mundo, no funciona como un cuento de Caperucita Roja. Aquí cuando viene el lobo comunista, lo que ocurre de verdad, es que se come a la abuela, la cama, la casa y hasta a la madre que lo parió. Ah¡ y Caperucita va a la cárcel, con suerte, eso sino le pegan un tiro.

 

¡Son así de burros y brutos ellos! de erre que erre. Pero como mínimo, lo que pasa, es que la gente se arruina acabando de ser pobre, para llegar a la más ilustre categoría de persona paupérrima, mientras sus dirigentes se engordan a su costa y sobre sus costillas. Ellos sí llegan a ocupar las más altas cumbres del dinero y el poder, usando a sus esbirros, bobos motorizados, dominan al pueblo indefenso, salvo que organizaran una contra revolución. O sea, como siempre, violencia llama a violencia.

 

Parece que por aquí, por estas latitudes el pueblo asilvestrado va siendo cada vez menos en número, en pensamientos de locos de atar. Como siempre las realidades llevaderas son eso, una especie de calor agobiante o no, que puede combatirse con un modesto ventilador. Todo lo que rebase esta categoría hay que quitárselo de encima con hielo, pero no hierro con ere, sino con hielo de frigorífico, porque desde luego enfría que da gusto el ambiente y sobre todo los caracteres prepotentes de los individuos que se creen los gallitos emplumados del barrios.

 

Por todo esto está bien que el agobiante calor de estas noches de verano, nos hayan permitido olvidar por un momento a nuestro Presidente de gobierno, dado que nos ha proporcionado un chivo expiatorio para desahogar nuestro mal café. El intentar dormir y no poder hacerlo es el mejor pretexto para despotricar contra todo bicho viviente. Afortunadamente, de esta manera y aunque hemos podido dormir mal, muy mal, al menos nos ha liberado de tenerlo, al del avión, gastando litros y litros de combustible que en todo caso hacen falta para los hidroaviones que combaten los incendios y no para que el Yoyó sobrevuele nuestro cabreo sobre él.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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