
«Todo este dispendio llevado a cabo parece una maniobra más que orquestada, que muestra un escándalo mayúsculo: Illa era investido presidente»
El expresidente de la Generalidad de Cataluña tras casi siete años como prófugo de la justicia, realizó en el día de ayer un espectáculo de escapismo al estilo del famoso Harry Houdini.
Tras pronunciar un discurso televisado a primera hora de la mañana en el Arco del Triunfo de Barcelona con paseíllo incluido escoltado por compañeros de JxCat y Josep Rull presidente del Parlamento, sus seguidores lo esperaban expectantes. No llegó a entrar en el Parlamento catalán puesto que el inquilino de Waterloo se esfumó y no pudo ser arrestado.
El pasado miércoles Puigdemont ya anunciaba su regreso a España a través de un video que compartía en sus redes sociales con la intención de asistir al pleno de investidura. El Tribunal Supremo se negó a aplicar la amnistía al delito de malversación tipificado en el capítulo VII del Código Penal por lo que se mantenía contra él una orden de detención. Pero esta no es la única causa abierta que se mantiene pendiente, pues el Juez Aguirre solicitó al Tribunal Supremo la investigación por los presuntos contactos con Rusia para conseguir el apoyo suficiente en la causa independentista.
Los Mossos d´Escuadra tras la “desaparición” del exdirigente activaron la llamada “Operación Jaula” un despliegue de dispositivos que buscaba a Puigdemont por tierra, mar y aire, levantando controles de tráfico para revisar los maleteros de los coches que lo único que consiguió fue formar un verdadero caos en las carreteras catalanas. Esta operación se activó y desactivó varias veces durante la tarde sin lograr el éxito propuesto la detención de Carles Puigdemont.
El Abogado del líder de Junts le acompañaba en todo momento y es una figura controvertida dentro de todo este dislate. Gonzalo Boye declaraba que Puigdemont había venido a hacer su trabajo y que después se había ido a su casa, sin especificar el destino donde podía encontrarse el prófugo. Este letrado está condenado por la Audiencia Nacional por colabora con la banda terrorista ETA y procesado por blanqueo de capitales por ayudar presuntamente a la red de Sito Miñanco, narcotraficante y contrabandista español.
El Magistrado del procés, el juez Llarena tras la fuga de Puigdemont ha solicitado los documentos del operativo de los Mossos, los responsables que estaban a cargo y las órdenes que se designaron durante el día. Al Ministerio del Interior que dirige el ministro Grande Marlaska y también le ha requerido dicha documentación por la absoluta pasividad y ridículo después del circo montado antes y después de la jornada plenaria de investidura. El ministro de interior había impedido que la Policía Nacional y la Guardia Civil formaran parte del operativo para poder capturar al líder independentista.
Lo tenían delante y no hicieron ni el amago de retenerlo. Según el Artículo 408 del Código Penal, la autoridad o funcionario que, faltando a la obligación de su cargo, dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos que tenga noticia o de sus responsables, incurrirá en la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis meses a dos años.
Esto no parece algo nuevo, en la sentencia del procés en la página 54 deja patente que los Mossos no solo no intervinieron en el proceso sino que también ayudaron.
“Los Mossos –que dependían administrativa y no solo políticamente del procesado Sr. Forn– no interfirieron la emisión de votos, más allá de alguna actuación aparente y en un mínimo número de centros. En algunos casos, llegaron incluso a recoger, hacerse cargo y trasladar material electoral que les era entregado por los ciudadanos que llevaron a cabo la gestión de las correspondientes mesas de votación”
Los Mossos solo detuvieron a dos de sus agentes por la supuesta implicación en la huida de Puigdemont. Uno de ellos ya ha sido puesto en libertad y el otro mosso continua bajo custodia policial.
Todo este dispendio llevado a cabo en el día de ayer parece una maniobra más que orquestada, que muestra un escándalo mayúsculo que pretendía llevar a un segundo plano aun lo más indignante. Illa era investido presidente de la Generalitat por 68 votos a favor por parte del PSC, ERC y los Comunes, frente a los 66 votos en contra de Junts, PPC, CUP-DT, Alianza Catalana y VOX. Lo que posiblemente nos lleve a una España Federal sin pasar por el consejo de ministros, ni por las Cortes y sin una modificación de la Constitución que como dice en su artículo 2 con la afirmación de la “indisoluble unidad de la Nación española”, “Reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”

