
«El único programa electoral que ha venido imponiendo el déspota, es el de colocar a todos y cada uno de vosotros, y a los que le auparon al cargo de presidente»
Despreciables y sectario gobierno socialista, y adosados. Soy uno de tantos españoles a los que vosotros insultáis a diario, yo no lo haré, simplemente me dirijo a vosotros en un lenguaje un poquito más coloquial, ni tan trapacero ni tan faltón, como el que acostumbráis a manejar.
Hablar sobre el pilar maestro en el que asentasteis vuestra siniestra y lúgubre ideología, también llamado sanchismo, puede ser harto complicado, si se quiere hacer sin levantar demasiado ruido. O implacablemente fácil, si por el contrario se hace bajo una simple premisa, contar lo que hemos visto y vivido desde aquél funesto día en el que un siniestro personajillo, Pedro Sánchez Pérez Castejón, vuestro caudillo, se hizo con el poder en base a una mentira como poco tiempo después sentenciaría la justicia, la misma que vosotros queréis colonizar. Aquel día murió el político, y nació el remamahuevos, definición que más adelante os explicaré.
No podía haber sanchismo, si el individuo que da nombre a esa peste no hubiese tenido vuestro apoyo, y el de un partido dispuesto a vender su alma, en caso de que la hubiera tenido alguna vez, a cambio de un puesto debidamente remunerado.
He aquí el único programa electoral que ha venido imponiendo el déspota, y al que os habéis plegado, el de colocar a todos y cada uno de vosotros, y a los que le auparon al cargo de presidente del gobierno. Un inútil e incapaz politicastro, para un cargo que ni de lejos estaba preparado para ostentar. Quién solo piensa en él, en su familia, y en la numerosa cuadrilla que le sujeta el cubata, no serviría ni como portero de un mueblé en decadencia.
Que nadie se ofenda, y menos vosotros, la palabra remamahuevos es un americanismo, variante del hinchapelotas, muy común en Argentina. No es ofensa sino definición del personaje experto en: Medias verdades, grandes mentiras o cambios de opinión, generador de problemas allá donde no existen, pesado y demagogo hasta el hartazgo, feliz en su condición de tal, indigente moral porque lo suyo antes que maldad es compulsión mórbida y sobre todo una enfermiza obsesión con pasar a la historia como lo que ni en sueños logrará jamás, ser un presidente del gobierno de España digno, competente, respetuoso con la Constitución, y por encima de todo, un buen español. O sea, vuestro actual déspota, tan excesivo e impropio hasta para él mismo.
El golpista Puigdemont también alcanza ese estado de perpetua indolencia existencial, aunque su apogeo como gran estafermo lo consiguió cuando en tan solo siete segundos creó una república y la fulminó con un verbo tan inicuo como cobarde. Quién iba a pensar, y menos vosotros, que tan solo unos años después, iba a vacilar a todo un aprendiz de dictador, el tal Pedro, vuestro jefe.
He aquí con Sánchez ya instalado en el complejo de la Moncloa, quién ni en sus mejores sueños pensó llegar a vendedor de banalidades, alcanzó el grado de presidente, … de prestado. Sánchez demostró excesivamente pronto que era incapaz de pensar en los demás, no sin antes haber pensado primero en él, y al instante después en su familia más próxima. El sujeto en cuestión, vuestro rector de voluntades, rumió para sus adentros que necesitaba colaboradores, y hasta asesores, que, como lego en todas las materias que es, le serían imprescindibles para perpetuarse en el poder como un Maduro cualquiera.
A tal efecto, compró a cargo del erario público todas las adhesiones inquebrantables que pudo, que provenientes de su partido, lo fueron casi todas. Las que no pudo las fulminó, o, mejor dicho, fueron las últimas en caer. Fuera del erario público el frio es considerable, sobre todo para aquellos que no valen ni para tacos de escopeta, que alarmantemente sois la mayoría de vosotros. Si no fuera así, como podría ser posible que doctos licenciados, grandes prohombres sin titulación alguna, y herederos del pensamiento Possiano, de Posse, aclamasen con lasciva fruición los exabruptos de un impenitente gañán. A los soldados se les supone el valor, a vosotros el mal gusto, el placer de ser sectarios hasta la náusea y el lamentable honor de ser lo que siempre fuisteis, ceros a la izquierda. Hasta ahora estoy midiendo mis palabras, algo que vosotros nunca hacéis.
Con los medios afines fue mucho más fácil, simplemente los puso en nómina. La pólvora del Rey siempre es fácil de gastar, sobre todo cuando la dignidad que obliga al buen gobernante es la maula de la que tan poco cuesta deshacerse. El resto lo conocen todos, el PSOE falleció de iniquidad aguda. A tan fachendosa ceremonia no acudió nadie, ni siquiera los que vegetaron durante décadas rumiando sus cuitas con la democracia.
De aquel viejo y desportillado partido, lo único que quiso salvar Pedro Sánchez fueron tres cosas: La venganza el sectarismo y el odio por la democracia. Deseo oír a algún cerdo decir que miento ¿O acaso no es Sánchez el que promovió el muro, sembró la cizaña entre españoles y pretende reescribir la Guerra Civil? Sois demasiado orgullosos para admitir que a Sánchez le importáis una mierda, y demasiado cobardes para miraros al espejo y romper con vuestra adhesión inquebrantable a un fraude.
Sentadas las bases del despotismo, el nepotismo fue la siguiente tarea, para ello qué mejor que trillar el vivero de grandes fracasados. Empezó nombrando a ilustrísimos inútiles, para altos cargos. Designó a eminentes adefesios ideológicos del partido, poniéndoles al cargo de grandes empresas, incluso enchufó a altísimas “autoridades” en el manejo de quiebras y desatinos, a regir corporaciones, con el único aval de ser amigacho del tirano en ciernes. hoy día la mayoría de dichas empresas están en quiebra técnica, o a punto de fallecer por falta de oxígeno ¿Os gusta vuestro papel? O acaso sois tan miserables que ni siquiera pensáis el recuerdo que de vosotros les quedará a vuestros sufridos hijos, nietos o lo que fuera.
Pedro Sánchez pasará a la historia como el mayor fiasco de la democracia. Qué ejemplo puede dar, quién no ha hecho otra cosa que enmerdar su cargo ¿Qué imagen puede dar quién ha inmolado en el altar de la indignidad, palabra principios y honorabilidad? ¿Qué herencia va a quedar, quién no ha hecho otra cosa que dilapidar el legado de cincuenta años de trabajo y sacrificio de varias generaciones de ciudadanos? Comparado con otros dirigentes españoles, desde el final de la Guerra Civil española hasta nuestros días, Pedro Sánchez es tan ínfimo, tan inquietantemente minúsculo, como un grano de arena en el desierto, tan es así que podríamos decir y decimos, que Sánchez históricamente hablando, es una mierda cósmica, envuelta en papel de estraza.
La ciudadanía responsable sabe de sobra quién es Pedro Sánchez, vosotros también. La ciudadanía digna e integra, sabe de sobra lo que puede esperar de este sujeto, lo que vosotros le dejéis perpetrar. La ciudadanía que siente como propio el desastre que se nos avecina, sabe que con este individuo en el poder vamos directamente al desastre y al enfrentamiento civil entre españoles, todo gracias al apoyo que vosotros ¡oh! miserables sociatas, le prestáis. Os imagino tan satisfechos como el Tito Berni después de inspeccionar una casa de lenocinio, o en vuestro caso verdes de envidia, por no haber sido invitados.
A lo largo de su mandato, Sánchez ni siquiera ha sido un buen presidente para los que buscan la destrucción de España. Sánchez ha sido el traidor cobardón y melifluo que, agarrado como una garrapata al cargo, ha ido cediendo y vendiendo lo que no es suyo, sino del conjunto de la ciudadanía española. Sánchez ha sido el tonto útil, en manos de ETA, el golpismo supremacista catalán y el comunismo caribeño. Qué no sabrán venezolanos y cubanos del difunto socialismo, como para que su gobierno con él al frente no condene la dictadura asesina venezolana. Al sanchismo solo le falta controlar en su totalidad el poder judicial, para homologarse con Maduro, vosotros los que le apoyáis, lo sabéis.
El último pilar del sanchismo, el extinto partido socialista, en manos de Pedro Sánchez ha quedado reducido a un cascarón vacío, con vuestra inestimable aprobación. Desde el principio supo cómo hacerlo, apeló a los bajos instintos de una clase política, la de la izquierda extrema, acostumbrada a jugar sucio, aún entre ellos mismos, vosotros los consentidores de la autocracia sanchista.
Comprar voluntades, adquirir ideales a precio de saldo apelando a lo más sórdido, es lo más sencillo de hacer. Lo contrario hubiese sido convencer vendiendo ilusiones, trabajo y dedicación, sacrificio y entrega, pero para eso había que tener integridad y algo que nunca estuvo presente bajo esas siglas, dignidad. Lo pensáis, pero nunca lo confesaréis, sois demasiado necios para hacerlo, demasiado irresponsables para remediarlo.
Pedro Sánchez llegó al poder para hacer lo que ha hecho, subvertirlo todo, incluida su palabra, palabra que nunca tuvo, y sacar suculentos dividendos de una presidencia, la suya, nacida muerta por intoxicación severa de los apoyos en los que la logró. ¡Estaréis satisfechos chavalotes!
Lo último en vuestro aquelarre particular es el nauseabundo comportamiento de vuestros amados líderes, para con el pueblo venezolano. En mi caso no esperaba nada mejor, teniendo como tenéis a un mascarón de proa cómo el despreciable ZP, encargado de los negocios de Maduro. O a un no menos correveidile Borrell, encargado por Sánchez para adormecer a la vieja y decrépita Europa impidiendo que la dictadura venezolana sea condenada. Y unos medios tan infames como corrompidos, desdeñando los deseos de libertad de todo un pueblo, ocultando noticias, cifras de asesinatos, y datos que corroboran lo que es una dictadura social comunista, más o menos parecida a la que desean para España.
Y ustedes, queridos ciudadanos, no busquen más, ni ideología ni falsos principios ni falsas luchas contra la derecha. Sánchez ha gobernado escondido en una densa y pestilente cortina de humo. Sánchez ha sabido ocultar lo que de verdad le interesaba, el beneficio propio a costa de lo que fuese, incluida la supervivencia política de la Nación que le paga sus ambiciones, y seguir los pasos del dictador bolivariano.
El sanchismo y sus tres pilares, la historia de un advenedizo venido a más, el gran embustero, el gran embaucador, el gran simulador, el magnífico y estupendo sin vergüenza.
