La Buena Noticia de Manuel Montes: Vuelta a las aulas

Vuelta a las aulas.

«Añoro aquellos tiempos en los que el curso comenzaba en octubre y los más espabilados racaneábamos hasta después del Pilar»

         En los tiempos que corren, los estudiantes malagueños se incorporan a las aulas el 10 de septiembre. Como he cometido la osadía de matricularme en segundo de Historia, una vez superado el primer curso, me he vuelto a incorporar a unas instalaciones viejas y llenas de obras. Unos bancos incómodos y antediluvianos que, a partir de la tercera hora de clase, hacen jurar en arameo a mis maltrechos huesos. 

 

       Me reencuentro con mis viejos compañeros -que tanto me apoyaron el curso pasado- y me encuentro con la novedad de algunos repetidores así como la presencia de casi una decena de estudiantes “talluditos”. No sé si debido a que repiten mucho o, lo que es más plausible, a consecuencia de compartir los estudios con el trabajo o que  cogen asignaturas sueltas. 

 

     Mi buena noticia de hoy se centra en el profesorado que tenemos asignado, todos pueden ser de la generación de mis hijos y alguno casi de la de mis nietos mayores. Su aspecto es el de becarios bastante avanzados, pero su ciencia y su forma de impartir las clases  es la de profesores muy avezados y extraordinariamente dotados para la enseñanza. Utilizan un lenguaje cercano para los jóvenes y, a veces, casi ininteligible para los “puretas” del “segmento de plata”. Cuando nos hablan de presentar trabajos iluminados por “memes”, un escalofrío recorre mi espalda.   

 

    Ahora voy a entrar en la indumentaria estudiantil. Aun recuerdo como en mi primera época de estudiante, en aquella vetusta Escuela de Comercio de finales de los 50, nos prohibieron llevar calcetines rojos y nos obligaron a llevar una boina con lazos blanquiverdes para identificar nuestros estudios. Chaqueta, corbata y pantalón largo. 

 

    Lo de ahora es un atentado a la corrección. Los más mayores y los más jóvenes. Pantalón corto, cortísimo y, a ser posible raído y deshilachado. Camisetas de tirantes o de multitud de equipos de futbol o de rugby. Espaldas y barrigas al aire. Leyendas en inglés o en sanscrito, como avanzadilla de una declaración de intenciones. 

 

    Una vez superado el impacto visual, te encuentras con una juventud excelentemente preparada, participativa  con ganas y capacidad de labrarse un brillante puesto en la sociedad.  

 

    Cuando termino de escribir estas reflexiones me enfrento a la cruel realidad. El que no pinta nada allí soy yo. Lo que pasa es que son tan buena gente que no me lo dicen. 

 

Manuel Montes Cleries

Soy un apasionado del periodismo y de la comunicación en general. Al estar jubilado tengo todo el tiempo del mundo para ponerme a redactar mis experiencias y mis opiniones sobre un mundo del que me considero un espectador interesado. Me siento más cómodo entre las buenas noticias y en las que se refieren al mundo de los mayores que vivo en plenitud. Me gusta hacer hincapié en el campo de los valores, especialmente el de la familia como escuela de aprendizaje. Mi formación académica pasa por el Peritaje y el Profesorado Mercantil, Licenciatura en Comunicación Audiovisial y doctorado en Periodismo. Llevo muchos años en la radio y la televisión locales haciendo programas sobre la solidaridad. Si quieren saber algo más sobre mi persona lo pueden ver en mi página de face-book y en mi blog “Periodista a los sesenta”.

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