Exigencia del Ministro de trabajo para que se den “YA” las ayudas. Por Federico Bisquert Lafuente

 

Exigencia del Ministro de trabajo para que se den “YA” las ayudas
Exigencia del Ministro de trabajo para que se den “YA” las ayudas

 

Como todos sabemos la semana pasada, el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, dio cuenta del estado alarma que estará en vigor hasta el 9 de mayo de 2021, así como de las medidas implementadas y durante esa intervención en el Congreso, anunció “que en las próximas semanas se aprobará un nuevo plan de 11.000 millones de euros para autónomos, pymes y empresas, que irá dirigido especialmente a los sectores más afectados”.

La cuestión, en sí, sobre el perfeccionamiento de dicha ayuda, viene invadida por la inquietud de distintos estamentos y organizaciones empresariales y lo cierto es que a esta fecha aún nadie tiene claro como va a llevarse a cabo el anunciado cometido, recientemente Lorenzo Amor, presidente de ATA indicaba que “esta cantidad sólo será capaz de cubrir el 50% de las pérdidas que han sufrido los autónomos durante la pandemia”.

Me sorprende gratamente que Yolanda Díaz, esta gallega ministra de Trabajo y Economía Social y del bloque podemita, por su condición de comunista, haya sabido colgar en el perchero de la entrada del ministerio sus planteamientos ideológicos y razone tecnocráticamente exigiendo “que se den ya ayudas directas a los negocios, porque algunas medidas como los ERTE no son suficientes para mantener la estructura productiva”.

Las ayudas son un tema que ha creado discrepancias en el Gobierno. Por fin alguien de ese bloque del Ejecutivo se aparta de las estupideces populistas.

 

Pues bien, parece ser que Yolanda Díaz ve también con incertidumbre esas futuras ayudas directas prometidas para este mismo mes por Sánchez y que expresó en los siguientes términos: El Ejecutivo va a aprobar próximamente un paquete adicional de 11.000 millones de euros para nuevas actuaciones para empresas, pymes y trabajadores autónomos”. Y que continuó explicando que el importe se destinaría a “seguir apoyando a sectores que crecían antes de la pandemia, que eran competitivos y que ahora se encuentran en una situación extremadamente compleja como es el sector turístico, la hostelería, restauración o el pequeño comercio entre otros”.

La realidad, es qué de momento, el Ejecutivo se ha negado a concretar cómo se van a articular estas medidas.

Los expertos y las asociaciones representativas del colectivo de trabajadores autónomos sospechan que las ayudas directas prometidas terminen siendo similares a las que han venido formalizándose hasta la fecha, o sea, moratorias, aplazamientos o financiación avalada, si bien fueron necesarias en su momento, hoy en día nos llevarían a incrementar el endeudamiento del colectivo empresarial.

No cabe duda, que en el seno del Ejecutivo hay preocupación por que estas ayudas sean realmente directas, es decir, en forma de transferencia directa. Yolanda Díaz se alinea con las peticiones de las organizaciones de autónomos y los sectores más afectados, ya que llevan un año pidiendo ayudas directas, en forma de transferencias, para sufragar las pérdidas generadas por la Covid19, vamos que solo tenemos que ver la actuación de nuestros socios comunitarios y actuar en consecuencia transferencias directas o cheques ayuda, para hacer frente a los gastos fijos por supuesto a los personales, los autónomos también tienen derecho a comer como todo ciudadano.

Bueno pues visto lo visto, nuestra vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, con un perfil que se aproxima a lo neoliberal, con su actuación y planteamientos no nos lleva a una situación pacífica, ya que no aclara las incertidumbres sobre las futuras ayudas, y evita concretar como se van a perfeccionar, de hecho a nivel propagandístico ha tenido su impacto generando muchas expectativas entre el colectivo de autónomos pero, lo cierto es que el tiempo pasa, por aquello del “tempus fugit”, y el Ejecutivo sigue sin a aclarar si esos fondos se traducirán en ayudas directas para los negocios afectados por esta crisis pandémica.

La postura de Calviño no es de los mas alentador y parece que despeja la incógnita de que no está por la labor de la ayuda directa.

Ya que aseguró en la entrevista concedida a RTVE que «para el Gobierno, los ERTE, la prestación por cese de actividad, las moratorias en los pagos y las reducciones de los alquileres, son potentes ayudas directas que llevan casi un año a disposición del tejido productivo de nuestro país«, vamos que para Calviño son «ayudas directas» a lo que los demás consideramos con son «indirectas«, o sea que de transferencias o cheques a fondo perdido no le pasa ni remotamente por la cabeza, al menos de momento y afirma que  «los ciudadanos deben entender que hay dos formas de ayudar directamente a un negocio: darle una cantidad dinero o reducir sus gastos», vamos que para la ministra prácticamente todas las ayudas que hay perfeccionadas en España hasta la fecha son «directas», con lo cual, mantiene la incógnita de cómo se van a aplicar esos 11.000 millones de euros anunciados.

Calviño reconoce que «debido a la duración de la pandemia, se adoptarán medidas adicionales», pero que está por determinar que instrumentos serán los más eficaces «para llegar a aquellas empresas, sectores y territorios más afectados por la crisis. Tenemos que asegurarnos de que el uso del dinero público es eficaz y reduce el sobrendeudamiento de las empresas».

Vamos que en principio lo del tema de las ayudas directas en transferencias directas o cheques por parte del Estado, lo veo bastante crudo.

Desde luego, desde el Consejo General de Economistas, se tiene muy claro que ese tipo de ayudas a las que ha hecho referencia Nadia Calviño sean «técnicamente directas»., El presidente de la Comisión Financiera del CGE, Antonio Pedraza, deja muy claro que «aunque la interpretación de las medidas que ha puesto en marcha el Ejecutivo es muy sutil, la definición más exacta que se le puede aplicar es la de ayuda indirecta».

La razón más sencilla que explicó el economista para determinar estas ayudas como indirectas es que «la ayuda no le llega directamente al beneficiario, sino que la recibe porque otra entidad la ha solicitado, pasando por intermediarios», realmente si analizamos objetivamente, le propio Pedraza indica que «que no es un tema absolutamente directo, ya que utiliza un canal intermedio».

Por ejemplo, en el caso concreto de los ERTEs «el empleado recibe el importe, pero lo recibe porque está, en una empresa y esa empresa lo necesita para sobrevivir. Por ello, tanto a la empresa como a sus empleados, esa ayuda le llega de una forma indirecta».

Al igual ocurre con la prestación por cese de actividad para los autónomos, el importe que les llega a los trabajadores por cuenta propia realmente pasa por sus mutuas colaboradoras, con la peculiaridad de que además tendrán que declararlo en IRPF. Y ya para colmo, tanto las moratorias de impuestos, como préstamos ICO, lo que se está generando es una deuda real y exigible que debe devolver en un futuro casi inmediato y esto no es una ayuda, ni directa, ni indirecta, sino un simple y puro aplazamiento. «Lo ideal es que esos 11.000 millones fueran ayudas directas«, puntualizó Pedraza, haciendo a su vez especial referencia a nuestro socio comunitario alemán: «En Alemania, por ejemplo, el Estado le ha dado a cada autónomo el 75% de la facturación que había perdido a causa de la pandemia, esas ayudas son clarísimamente directas y han servido para paliar los daños en el colectivo»

De todas formas, la ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, echa balones fuera y les pasa la pelota a las CC.AA. ya que el Ejecutivo quiere pasar la solución para los miles de trabajadores por cuenta propia afectados gravemente por la Covid19 a los entes autonómicos

De hecho Nadia Calviño indica que «estamos analizando un conjunto de instrumentos para reforzar la acción de las comunidades autónomas que están dando directamente un dinero a los empresarios de los sectores más afectados«, lo que deja entrever que van a ser las CC.AA. las que asuman tener que dar esas ayudas y que la actuación de las CCAA deberá ser la misma que en 2020, en función de que «para ello se les ha hecho transferencias tan importantes: 16.000 millones de euros el año pasado y 8.000 millones este año«.

Y el caso es que, el propio Gobierno también cede a las CC.AA. la posibilidad de concesión de ayudas directas a sus autónomos con el dinero adquirido que se obtenga de los Fondos Europeos, de hecho, estos días pasados, desde el Ministerio de Hacienda se indicó que: «existe la opción de que estos fondos se puedan destinar, a través de las CCAA, a ayudas directas para los sectores más afectados por la pandemia del Covid-19».

Principalmente a aquellas actividades afectadas por restricciones pandémicas que han supuesto pérdidas de hasta el 90% e incluso del 100% de su facturación, como son el sector turístico, la hostelería, el comercio y otros directamente afectos también al turismo, como puede ser la cultura o el ocio infantil. Lo cierto es que estamos ya con más de 4.000.000 de desempleados y la cifra de ERTEs está ya en 900.000 trabajadores.

Otras de las opciones que tienen en mente por parte del Ejecutivo, es que autónomos y PyMes incumplan con el pago de una parte de los créditos ICO, en los mismos términos en que fueron concedidos el Estado avala el 80%, y la banca asume el 20% restante.

El reparto del riesgo debe ser el mismo en el caso de que se tengan que soportar pérdidas, según expusieron desde el Ministerio Asuntos Económicos y Transformación Digital, de hecho Calviño insiste en que «el papel fundamental que han jugado las entidades financieras desde marzo», y confía en que «sigan siendo parte de la solución«, señalando que la colaboración público-privada que se llevó a cabo en la gestión de los créditos ICO «ha sido un gran ejemplo de superación ante las negativas consecuencias que la pandemia deja en nuestro país» y que «la banca ha supuesto una pieza fundamental para hacer posible el acceso a financiación para el colectivo de autónomos y PyMes durante los primeros meses. Gracias a su capilaridad y su red de datos se ha conseguido mantener a una gran parte de nuestro tejido productivo«.

Por ello, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha tenido que reconocer que en el propio seno del Ejecutivo hay «diferentes interpretaciones» sobre el enfoque que se le va a dar a estas ayudas pidiendo expresamente «tomar ya medidas que ayuden directamente a las empresas. Tenemos que contener el riesgo del sistema productivo que tenemos en muy malas condiciones: el sector de la hostelería, servicios, cultura o agencias de viaje. Necesitan algo más que ERTE. O hacemos esto o van a caer», abundando en que desde su departamento llevan «desde noviembre diciendo que con los ERTE no es suficiente«. Así mismo, añadió que «las empresas necesitan un poco más para transitar estos meses más largos de lo esperado» y que España no se puede permitir que los pequeños negocios «no aguanten y se caigan».

Desde el punto de vista de Yolanda Díaz daría «igual» mantener con «dinero público» el empleo, porque la realidad es que la caída de la demanda ha sido brutal en función de la implementación de las restricciones por la pandemia, y tanto autónomos como pequeños negocios «están pagando sus arrendamientos, sus hipotecas y todos los impuestos.

Creemos que ha llegado el momento de mantener la estructura productiva. De no permitir que caigan. Lo cierto es que de las declaraciones de Díaz se desprende la existencia de una confrontación con la postura que mantiene Calviño, al frente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, encargado de negociar y gestionar estas ayudas. La ministra y vicepresidenta del Gobierno insiste en que «los ciudadanos deben entender que hay dos formas de ayudar directamente a un negocio: darle una cantidad dinero o reducir sus gastos«. Vamos que por parte Calviño no hay intención de modificar la forma de aplicar las ayudas, que para ella las que se están dando ya son «directas«, y aquí viene mi duda ¿Entonces en que exactamente tiene pensado el Gobierno gastar los 11.000 millones euros anunciados a bombo y platillo?

Europa nos advierte que las quiebras empresariales se materializarán no solo por la retirada o la no aplicación de las medidas de apoyo y que nos conduce a un aumento del desempleo y con caída de la productividad, y eso sí, que es «un riesgo importante«, ya que estas insolvencias representan  para España en comparación con otros países una cantidad sensiblemente alta, dado el peso que tienen las PyMes en nuestro tejido empresarial, sobre todo las microempresas carentes de capacidad para superar esta crisis pandémica. De hecho, fuentes comunitarias indican que el Ejecutivo español «no dio tanto apoyo como otros Gobiernos», aunque si valoran que el Gobierno español esté actualmente considerando medidas de apoyo directo para los sectores más afectados. En fin, ya veremos por donde sale el tema.

  
Federico Bisquert

Federico Bisquert

Soy Economista Forense, intervengo en temas (periciales) digamos de flagrante actualidad (corrupción, financiación irregular, estafas, etc…) también en el ámbito de la Administración Concursal, la consultoría tributaria y la docencia.

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