Conversaciones en el andamio: La democracia es incompatible con el socialismo. Por Francisco Gómez Valencia

La democracia es incompatible con el socialismo.

«En vez de tratar de tomar medidas para que todos vivamos mejor, estudian medidas para poder mantenerse más tiempo en el poder, para vivir mejor solo ellos»

La politización de la sociedad es parte de lo que la gente de derechas despreciamos. Sin embargo el Gobierno –que se ríe de la gente– y quien lo dirige van derechos y sin miramientos. Mientras puedan no piensan dejarnos en paz, y hoy mismo desde el Consejo de Ministros, en vez de tratar de tomar medidas para que todos vivamos mejor, estudian medidas para poder mantenerse más tiempo en el poder, para vivir mejor solo ellos.

“Su pedrosidad” retoma otro de sus sueños húmedos y me refiero al control de los medios de comunicación. Para ello durante su retiro espiritual diseñó otro plan, pues las opciones hasta ahora que le funcionaban solo eran dos. O controlar el medio como sucede con Prisa o RTVE, o hacerlos dependientes de las subvenciones públicas de tal manera que la posible disidencia mediática aunque escueza, esté bien controlada. Ahora bien ¿Qué hacer contra aquellos que no forman parte de ninguna de estas dos categorías, denominados por ellos como pseudomedios? Pues “Su Sanchidad” lo tiene “clarinete”. UN PLAN DE ACCIÓN POR LA DEMOCRACIA. Y se llama así porque llamarlo Plan de acción para que no trascienda mis corruptelas, las de mi esposa, las de mi hermano, las de mi cuñada japonesa, las de mis padres y las de mi partido político, parecía una opción demasiado larga.

Mientras “el muñeco parlante” compartía sus sueños con su rebaño de parlamentarios, seguramente en su mente enferma retumbaban de fondo los clarines y timbales propios de alguna de las operas fatuas creadas con dinero público por su hermanisimo, aunque lo que realmente a los españoles lo que nos empieza a mosquear es el soniquete de la música caribeña. El plan en sí mismo dicho en chándal y en horario de máxima audiencia nos retrotrae a esos ambientes bananeros donde señores vestidos con guayaberas, gestionan con puño hierro los designios de poblaciones famélicas encantadas de conocerse. 

Y seguramente el plan a su gente y a sus brigadas desinformativas hasta les parecerá perfecto, pero es que esto que pretende hacer vía Real Decreto no es nuevo para “el de los pantalones pitillo”. Estando en la oposición “el de traje azul azafato” ya llamaba a gritos al director del pseudomedio El País para que se cambiaran titulares. Desde su gabinete una vez tomado el poder gracias a la moción de censura acordada con los enemigos de España, y cimentada gracias al párrafo malintencionado y posteriormente eliminado que añadió un juez amiguete a la sentencia de la Gürtel, se avisaba al mismo medio sobre los despidos que se iban a llevar a cabo antes de que desde la misma empresa se avisara a los trabajadores. Y desde el partido más corrupto y criminal de Europa pese a las sentencias anuladas de los ERES y otras muchas más caducadas a adrede, está demostrado que se pagaba a determinados perfiles para criticar e insultar a quienes osaban comentar algo que les resultara incómodo, como denuncia el periodista David Alandete. Sin duda Pedro Sánchez y su inquisición mediática del PSOE (conocido en su día como PSOE_Lab) son los que más daño han hecho a este país en cuanto a la libertad de prensa. 

Hace unos días ya dije que Sánchez es un gran revolucionario a su manera y desde luego que visto lo visto me reafirmo. La conciencia revolucionaria es abstracta y sobrevive a base de experimentar sobre una temerosa y adormilada población en shock tras la pandemia, y esto queridos míos, es lo que lo sostiene intelectualmente. La transformación revolucionaria de la sociedad es un principio marxista que desde el sanchismo se está tratando de llevar a cabo sin permiso y a las bravas, aunque ellos lo vendan como algo inevitable originado fuera del ámbito de las ideas. Por eso siempre que nos hunden un poco mas la daga envenenada, “el defensor de la democracia” nos vende que sus acciones son ampliamente demandadas por la mayoría del conjunto de la sociedad. Por este motivo sus experimentos son exitosos por muy descabelladas que nos parezcan sus ideas ya que su resultado, depende de la historia misma que ellos a través de sus leyes y sus medios van reescribiendo.  

Espero que sirva la presente para comprender porqué el sanchismo aprueba sin pudor vía Real Decreto desde su Consejo de Ministros al margen del legislativo, sus descabelladas ideas al mismo tiempo que excusan todo lo que deben hacer en nombre de esas mismas ideas. Y a los que todavía diferencian entre socialistas buenos y socialistas malos, yo les digo que no sufran por ninguno de ellos, pues lavan sus conciencias con el mismo chorro de medidas aplicadas para infundir sus ideas previamente. Por eso y algunas cosillas más un icono para ellos (un asesino para el resto) ya  afirmó que “la democracia es incompatible con el socialismo”. Francisco Largo Caballero. Linares a 20 de enero de 1936.

Feliz día de Santa Hildegarda de Bingen, Santa Adriana de Frisia y San Roberto Belarmino.

Españazuela a 17 de septiembre de 2024

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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