Memoria que sana. Por Antonio Ramírez

Memoria que sana.

«La memoria tiene como función principal sanar y, aunque duela, siempre repara. Llueve sobre Intxaurrondo  es muy recomendable!

¿Qué es la memoria? Para bien es aquella que hace justicia al respetarla aunque en ocasiones moleste o perturbe a quienes no la comprenden o aceptan, o ambas cosas al unísono. Recordar la parte más dolosa de un periodo duro, ingrato, oscuro  pero fundamental de la vida española, como lo fue la década de los ochenta del siglo pasado en lo que respecta la lucha contra un mal principal que puede aquejar a una sociedad tal es el terrorismo, es no únicamente un homenaje a las familias de tantos guardias civiles que padecieron en su vida las consecuencias de un momento crucial en España, sino igualmente un canto a la justicia, justicia y memoria que sanan.
El relato «Llueve sobre Intxaurrondo» habla sobre personas, personas que bajo el impacto singular de la Operación «Broma-Queso» que desembocó en la detención de la cúpula de la sangrienta banda terrorista ETA (hecho imprescindible en lo que supuso años más tarde la derrota de ella), intentaron vivir con dignidad, grandes dosis de sufrimiento e incertidumbre en el Cuartel de la Guardia Civil de San Sebastián del mismo nombre que jalona el título de la obra. Personas que existieron, aunque en el libro, mor de la prudencia, sus nombre son de ficción, no así sus vivencias que se enmarcan en la realidad.
Escrito por el psicólogo Juan Manuel Fernández con la colaboración inestimable de un testigo activo de aquellos años y aquellos lares, el teniente de la Benemérita Francisco Hermida, al igual de otros testimonios veraces, recorre la obra por anécdotas, estrecheces y pura humanidad acosada por lo que es vivir, tantas veces subsistir, las 24 horas de una tensión difícilmente imaginable y otras tantas casi increíble. La memoria tiene como función principal sanar y, aunque duela, siempre repara. Muy recomendable.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

Artículos recomendados

Deja un comentario