Conversaciones en el andamio. El clan de los pedretes. Por Francisco Gómez Valencia

El clan de los pedretes.

«Lo injusto es tener que soportar que gente así de cansina nos de la chapa cada dos por tres y lo inaceptable es aguantar que depravados nos den lecciones morales»

Ayer fue de esos días que sentí una necesidad horrible de quedarme en la cama todo el día por asuntos propios y me puse a leer. El algoritmo de las narices debe tener algo en mi contra porque en vez de plantearme bellas opciones y amables planteamientos, me propuso la verborrea delclan de los pedretes.

De entrada, en primera instancia me planteó a Pedro Almodóvar soltando lastre en el festival de San Sebastián y acto seguido; a Pedro Sánchezel sentencias”, en su despedida en la ONU aunque a este, ayer decidí no darle cuartelillo por prescripción facultativa.

¡Y zas! Sonó el teléfono fijo (llámenme clásico) para salvarme y me tocó salir del catre apresuradamente, no sea que… Ante tal situación ya me quede fuera de la guarida y me la jugué. Tostada en mano, volví a X como el que solo conoce un camino para llegar a Roma y la otra máquina del fango me atrapó para devolverme de nuevo al punto de partida. Tragarse las arengas woke por decreto parece de obligado cumplimiento si accedes al chantaje diario y si, lo reconozco; soy facilón y a ello me puse, es decir a sufrir con el discurso de Almodóvar, el cual de ninguna manera iba de cine. 

¡Oh sorpresa! ¿Pero no está usted en un festival de cine abuelo? Pues ni por esas. Para esta gente agradecida (para nosotros) y comprometida (para ellos) no hay descanso. ¡Suélteme el brazo señora! ¡Ni de coña majete! Es que ni tan siquiera hablaba de lo suyo, de su libro me refiero (como le reclamó Umbral a “la Milá” allá por 1993) que por muy insufrible que me resulte (el cine de Almodóvar “qui’cir”) por Dios que hasta lo eché de menos. 

Almodóvar ni tan siquiera hablaba de lo suyo.

Este no estaba triste por Gaza como le pasaba al marido de “Pe” (la de Alcobendas), lo estaba por nosotros pecadores. Su abatimiento se debía (indicó el cineasta subvencionando) a que la ultraderecha y el neoliberalismo, o liberalismo salvaje según él, se han encontrado. En esa parte del vídeo les juro que me pareció verle levitar pero que va, era mi vista que todavía se estaba acostumbrando a la claridad y fueron mis oídos los que me introdujeron en la cruda realidad. Aquella en la que un señor de la Mancha (y no era “el jodido page”) se preguntaba en voz alta y desde un pulpito promocionado con lo mejorcito de los promotores globalistas, si pensamos en nuestros hijos y en nuestros nietos (quienes los tengan). Y también se flagelaba “requetepreguntándose”  que mundo les vamos a dejar. 

Y me vino a la cabeza la imagen suya (acompañado de un efebo) saltando como una sílfide a las cristalinas aguas del mar desde un yate “que te cagas”. ¡Joder señor Pedro! Yo quiero que todos los fachas del mundo podamos arrojarnos al menos una vez en nuestra vida desde un yate “que te cagas” al mar. Lo del efebo ya cada cual que se las apañe. Yo casi que no pero bueno, que ya puestos a pedir por el prójimo, señor Pedro rece por nosotros y pida que podamos disponer de fondos públicos para nuestras cositas al menos como le sucede a usted una vez en la vida, aunque la cosita sea una mierda pinchada en un palo.

En fin que muy soliviantado por su sufrimiento descarnado, hice de tripas corazón y continúe escuchando sus atormentados pensamientos y como no; llegamos al tema de la inmigración ilegal (para nosotros) celestial se ve que para él, y sacó a la Armada. ¡Sacó a la Armada y con ella sacó al  PP-VOX! Estamos en un país con un partido que se le ocurre que el mejor modo de luchar contra la inmigración es mandar a la Armada y tratarlos como invasores. Es una barbaridad. Es profundamente estúpido. Tremendamente injusto”.

Y digo yo…

Lo injusto es tener que soportar que gente así de cansina nos de la chapa cada dos por tres y lo inaceptable es aguantar que depravados nos den lecciones morales un día sí otro también. ¿Por qué digo que Pedro Almodóvar es un depravado? Porque me lo parece su cine o su obra (para quienes le consideren un artista). ¡Joder señor Pedro! Si me parecía mejor persona cuando cantaba lo de “quiero ser mama” que ahora que se pregunta en qué país vive, porque los partidos políticos que defienden la unidad de España crean que para vigilar las fronteras por el mar, que mejor que como pasa en el resto de países civilizados sea la Armada quien nos proteja de elementos externos, llámense pateras con inmigrantes ilegales, cruceros llenos de ingleses, buques rusos repletos de gas o traficantes marroquíes. ¡O mire mejor! Ya puestos a exagerar como hace usted, hasta de un banco de peces polla de esos que supuestamente le llaman la atención.

¡Claro que son invasores! No es una barbaridad, no es estúpido y sí, en algo coincido con usted. En que es tremendamente injusto.

Y para acabar por todo lo alto esta semana me viene a la mente un apropiado pasaje de Chesterton que reza: “la unidad europea es una realidad antigua  fundamental y a veces invisible que todo hombre blanco descubrirá si se encuentra con otro hombre blanco en África central o en el Tíbet”. ¡Ahí  queda eso!

Pues eso señor Pedro, pues eso. ¡Usted a sus peces polla, háganos el favor!

Feliz día de San Vicente Paul.

Españazuela a 27 de septiembre de 2024.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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