
Percibo que hoy, es casi inexistente… Todo es más directo, más grotesco, más rápido, por supuesto menos sutil… Me refiero al juego de la seducción. A provocar la atracción en alguien que quieres y mantenerla, conquistar para una relación, no sólo física, sino también emocional, lejos del significado literal del diccionario.
«Arriesgándome a parecer trasnochada.., yo, hoy… tentada por la tentación de tentar, reivindico mi derecho a la seducción»
«Echo de menos las cartas de amor manuscritas, las interminables llamadas telefónicas donde disputarnos quien cuelga primero.., las miradas penetrantes que juguetean con mi piel.., hacerte un guiño de complicidad en mitad del gentío, sorprenderte cuando ojeas la prensa besándote el cuello, dedicarte una caricia antes del amanecer, imaginarme mientras te miro, abandonada en tu lecho…”.
«Echo de menos tentarte, que me tientes, y pecar sin culpa ni remordimientos. Echo de menos la libertad de tenerte».
En la era de las nuevas tecnologías, donde las máquinas nos quitan innumerables tareas, resulta que seguimos sin tiempo para lo importante. Ahora hay algo intraducible en nuestros teléfonos, donde, tras una frase directa, insertamos un monigote y, si me siento tierna, un corazoncito… Seguro que ya existe alguna aplicación. ¡Es todo tan mediocre!
“La seducción no debe perderse.. , cada día es una oportunidad para enamorarse y seducir, o para volver a conquistar y sorprender a la persona amada”.
Arriesgándome a parecer trasnochada. yo, hoy… reivindico mi derecho a la seducción.
