
«Habiendo sido diputado tan solo una legislatura supone cobrar una paga vitalicia que oscila entre 1000 y 3600 euros el resto de tu vida»
Yo quiero ser diputado, o senador, que “tanto monta como monta tanto” pues habiéndolo sido tan solo una legislatura supone cobrar una paga vitalicia el resto de tu vida, pues, aunque la ley cambió en el 2011 como luego explicaré, a día de hoy los que fueron diputados o senadores antes de esa fecha, aún siguen cobrando. Dicha paga oscila entre 1000 y 3600 euros. Se ve que sus señorías en una o dos legislaturas tienen el mismo desgaste que un trabajador que está deslomándose 45 años en cualquier empresa de nuestro país, es decir, toda su vida. Y si nos vamos a las profesiones más duras, como los agricultores, como mi padre, que trabajó de sol a sol toda su vida para cobrar una mísera pensión; o los ganaderos, hoy en día en peligro de extinción por la genocida Agenda 2030; o esos pobres pescadores que se hacen a la mar y, si ésta no se los traga, se jubilarán con una pensión media de 900 €. O los sufridos autónomos y pequeños empresarios o emprendedores que, con las dificultades, duplicidades, incluso a veces tienen que “batallar” hasta con tres administraciones distintas; la central, la autonómica y la municipal por lo que es casi imposible desarrollar cualquier iniciativa de emprendimiento.
Según informaciones periodísticas contrastadas e informes del Ministerio de Hacienda, se sabe que, por ejemplo, Pablo Castellanos, del PSOE, que dejó de ser diputado hace más de 30 años y aún sigue cobrando 3600 €; o Jaime Ignacio del Burgo, del PP, que dejó la política hace más de 24 años y que cobra otros 3600 €; o María Teresa Revilla, de UCD, Cristina Almeida, de IU, que cobran unos 2900 € y así hasta 222 cargos que dejaron la política en el año catapum y alguno con más de 70 años de edad y 30 fuera de la política y siguen cobrando sueldos que, como dije, oscila entre los 1000 y los que más cobran como los que he mencionado que reciben 3600 euros al mes.
Muchos me dirán que el Reglamento de Pensiones parlamentarias de fecha diciembre de 2007 cambio en julio de 2011 y, efectivamente, así fue, pero, «quien hizo la ley hizo la trampa» (en este caso fue el PSOE), dicha norma no tenía carácter retroactivo, por lo tanto, todos aquellos diputados y senadores que se jubilaron antes de esa fecha del 2011, cobrarán el cien por cien de sus pensiones.
«Los miembros de las Diputaciones Permanentes de la IX
Legislatura que cesen en dicha fecha se regirán por la normativa anterior a esta reforma»
«1. La presente modificación entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el BOLETÍN OFICIAL DE LAS CORTES GENERALES.
- No obstante, quienes hayan perdido su condición de miembros de las Cortes Generales con posterioridad al día 15 de julio de 2006, fecha de entrada en vigor del Reglamento, podrán solicitar la indemnización por cese».
Las administraciones públicas, es decir, el Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos reparten cada año unos 100.000 millones de euros a 27.000 empresas, partidos políticos y entes de todo tipo. Un “chorreo”‘ de dinero público destinado a un sinfín de organizaciones.
El Ministerio de Hacienda ha confeccionado un listado de esas subvenciones y dice, efectivamente que, 27.000 (26.881 exactamente) empresas, asociaciones (por ejemplo, sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos), entes públicos, comunidades de propietarios y sociedades civiles, así como un importante colectivo de extranjeros y un apartado muy especial que dice “Otros”, que reciben subvenciones de alguna o algunas de las Administraciones.
El listado contiene todas las ayudas públicas que se han otorgado desde cuantías superiores a 100.000 euros, hasta en su tramo más elevado que llegan hasta cerca de los 500 millones.
¿Y por qué el PSOE no cambió el reglamento de pensiones con carácter retroactivo?
Pues porque se pondrían de acuerdo entre los dos partidos de esta partitocracia corrupta y así, no perjudicaban a las viejas glorias que, seguramente fueron los que les colocarían a ellos, tanto a los del PSOE como a los del PP, o lo que es lo mismo: el PPSOE.
Ya es público y notorio, solo hay que acudir al B.O.E para saber la ingente cantidad de subvenciones que otorga este gobierno del PSOE, pero, también lo hace el PP. Por ejemplo, entre las empresas que reciben parte de esas subvenciones, están varias del IBEX, como Telefónica con 174 millones, Iberdrola o Naturgy, a pesar de tener pingües beneficios de entre 2000 y 4000 millones. Así hasta 12 empresas recibieron unos 600 millones de subvenciones. Empresas por donde han pasado o aún siguen allí instalados “tan ricamente” la flor y nata del PSOE, del PP, e incluso miembros de los partidos independentistas, comunistas y del resto de socios de gobierno con sueldos estratosféricos y es que por mucho que nos quieran hacer ver que todo esto es legal, todo lo contrario; es un latrocinio generalizado amparado en una supuesta legalidad.
Esta es la mejor demostración de que casi todos son la misma mafia que conforma esta partitocracia corrupta; manejando todos los resortes del poder, repartiéndose los altos cargos, puestos relevantes de las administraciones, tanto la central como las autonómicas; como en las direcciones de empresas públicas, regadas de ingentes cantidades de dinero como Correos, Renfe, AENA. Allí donde haya un sueldo suculento e influencias de poder, allí colocarán a alguno de los suyos, en una alternancia de los dos grandes partidos de esta partitocracia. Estos, además, aprovechan esas altas direcciones y cargos públicos para dirigir sus negocios ilegales y aprovecharse de la situación privilegiada para pasar desapercibidos ante la justicia, o que ésta les dé protección ante la posibilidad de que sean detectados por el radar de las abnegadas e incansables FFCCSE.
Quizás ya va siendo hora de decir que no todos los jueces y fiscales actúan acorde a lo que juraron o prometieron cumplir; como defender la independencia de jueces y fiscales, también sus obligaciones frente a la nación, frente a los ciudadanos, frente a la ley y la justicia que mancillan siendo quienes tienen que impartirla. Pero ya vemos que hacen todo lo contrario, han vendido sus almas al poder, de uno u otro partido político ante la promesa de una carrera muy exitosa con ascensos a la cima de la judicatura, incluso, a la política, como bien llevamos viendo en gobiernos de casi todos los partidos con ministros jueces o jueces que son ministros, pero que solo obedecen a su “amado líder”. Para luego volver a la judicatura a seguir sirviendo los intereses espurios del partido al que sirven. Hasta tal punto es tan grave y obsceno su sectarismo ideológico y su avaricia por el dinero y el poder, que son capaces de incumplir la ley todas las veces que fuere necesario para servir al partido y seguir en el poder. Ahora sabemos que esos ascensos, nunca estuvieron motivados por la ecuanimidad, equidistancia y profesionalidad del juez a la hora de impartir justicia, sino que se hicieron pisoteando los mismos cimientos jurídicos y legales que prometieron proteger. Aunque para ello tangan que “arrastrar sus togas por el polvo del camino” ya convertido en fango, dando por constitucional una ley ilegal que abomina del derecho más elemental, como fue la ley de amnistía, por poner un ejemplo de tanta atrocidad del derecho, que afecta de lleno a la igualdad de los españoles ante la ley y que es inconstitucional lo diga quien lo diga.
Es acabar de corromper el sistema de justicia español y, por lo tanto, derruir uno de los pilares fundamentales de nuestra fingida “democracia”.
Y luego están esos jueces y fiscales valientes que luchan denodadamente, a pesar de las enormes dificultades y teniendo en frente a la F.G.E., la A.G.E. y todo el estamento judicial en contra, por defender sus principios, la ley y la justicia y todos los procesos judiciales sin injerencias de ningún tipo, a pesar de las enormes presiones ejercidas por “sicarios” del gobierno y poder determinar en base a la razón, con su experiencia, profesionalidad y ejemplaridad su cometido, que no es otro que juzgar en conciencia e impartir justicia en base a las pruebas que hubieren a su disposición.
Pero todo esto sería imposible sin toda la patulea de “plancha bragas”, aplaudidores y obedientes vividores y “estómagos agradecidos” de la política. Porque todo es por la pasta y el poder o viceversa —Siempre lo fue—, todo ello aderezado por todos los vicios que la humanidad arrastra desde que el mundo es mundo, o sea; putas, coca, viajes interminables de placer, choferes camellos o camellos choferes.
Me da igual que sean «jueces y fiscales del Tribunal Supremo se van “de menores” a Colombia», según las grabaciones que hizo públicas el comisario Sr. Villarejo, o políticos y empresarios pederastas que van a cara descubierta porque son sabedores que el partido los protegerá y que se libran de todo porque tienen el carnet de alguno de esos partidos en la boca, por no decir tatuado en sus partes pudendas. Me da igual que sean comisionistas, lamebotas, o pajilleros del poder, que no les hace falta ni rodilleras porque de tanto hincarlas y doblar la cerviz ante “el amado líder”, las tienen despellejadas y les ha salido hasta chepa. Y es que, a estos malandrines, a estos piratas, a estos mafiosos y delincuentes que parasitan la política, les va más una juerga desenfrenada y farlopera que “a un tonto una tiza”.
Ni en mis mejores tiempos en la noche madrileña con “la movida” o sin ella, había visto a tantos Titos Bernis, Ábalos, Koldos y diputados o “di-puta-dos” que les gusten más los farolillos rojos, los fornicios y “empolvarse” la nariz, que a toda esta cuadrilla de bribones. Aquí la ideología está cubierta de oro macizo; de moquetas interminables o tapices maravillosos; de lujos y palacios, de patrimonio de todos que usurpan y se apropian en sus bacanales, como hemos visto este verano con “su sanchidad” y sus “ilustres” invitados, recorriendo todos los palacios y residencias del Patrimonio Nacional como si fueran sus cortijos. O si quieren se lo digo de otra manera, en el idioma que mejor conoce un socialista paleto y descarado, del tipo Torrente-Ábalos,: «mi hijo tiene dinero “pa asá” una vaca», como diría aquella madre desconsolada del tal Lanzas, viendo que la justicia estaba cercando a su hijo, también de la PSOE.
Ya sabemos que las democracias no son perfectas, pero sí pueden llegar a serlo siempre y cuando la sociedad despierte de su letargo, tenga un espíritu crítico y abandone todo seguidismo, todo hooliganismo, todo sectarismo ideológico inyectado a fuego por todas las televisiones y medios de comunicación impuesto desde el principio de la transición, pues nos quieren en “una guerra” permanente entre hombres y mujeres, entre heteros y gais, incluso entre los gais liberales y los “elegeteberianos” —“Colectivos” que siguen la doctrina marxista leninista y pertenecen al lobby LGTBI—, entre blancos y negros, enfrentando hasta las regiones y CCAA con el peligro que ello conlleva. Esa parte de la sociedad adoctrinada y embelesada por determinados partidos políticos, tienen que abandonar todo interés pecuniario y subvencionado, tener o adquirir la cultura suficiente y el sentido común más elemental, como para aceptar que los ciudadanos no somos servidores de los políticos, sino que son ellos los que se deben a los ciudadanos. Ellos están ahí porque les hemos votado. Ser racionales e inteligentes a la hora de votar y hacerlo a hombres libres y comprometidos con sus ideales, ayudando a cumplir los sueños de sus semejantes, generando riqueza, prosperidad y bienestar, dentro de una verdadera democracia cuyos pilares se basen en la libertad, la propiedad privada, la unidad de la patria, y la igualdad de todos los españoles ante la ley y en todos los órdenes de la vida, con una verdadera e inexpugnable separación de poderes. Donde fuera impensable que jueces y magistrados estuvieran vinculados a ningún partido político. Con una ley electoral justa donde fuera una realidad “un hombre un voto” y el leitmotiv de ese sistema electoral y no como ahora que, dependiendo de donde votes, vale más o infinitamente menos el voto de los ciudadanos.
Además, los partidos políticos tendrían que democratizarse y cambiar drásticamente su filosofía “como empresas de colocación”, donde su presidente hace y deshace listas y colocan a amigos, conocidos o parientes en un verdadero nepotismo y con mucho despotismo, a verdaderos partidos democráticos y transparentes. Los líderes de los actuales partidos creen estar por encima del bien y del mal y, ante ellos, los ciudadanos les importamos un mísero día cada cuatro años, después somos escoria de una casta inferior —Como en la India— donde nos someten a una semi esclavitud, de momento, para recaudar impuestos que nos obligan a pagar con un sistema recaudatorio inquisitorial más propio de la edad media.
Solo pedimos una cosa, tener al frente de la nación a hombres sabios y honorables para regir nuestros destinos. Claro que hay hombres buenos y altamente preparados para hacerlo, simplemente, los ciudadanos tenemos la llave para que eso ocurra antes de llegar a un escenario imposible, y ya tenemos sobrada experiencia en el pasado de caer en el abismo, en el caos, en la autodestrucción, en llegar a un “No retorno”. La cuestión es si estamos dispuestos a ello.
