Conversaciones en el andamio: Aberronchados al poder. La película. Por Francisco Gómez Valencia

Aberronchados al poder.

«Hace seis años y cuatro meses era impensable que cualquier cargo público de elección política pudiera mantenerse aberronchado al cargo»

La mayoría del Consejo Fiscal pidió ayer a García Ortiz que dimita para no seguir dañando a la Fiscalía. Para ser exactos siete vocales le pidieron que se marche y cuatro apoyaron su continuidad tras su imputación por el Supremo. Según las informaciones lo hicieron en un tono moderado y apelando en todo momento al daño institucional que supone su continuidad. 

La institución. Qué cosas. Hace seis años y cuatro meses era impensable que cualquier cargo público de elección política pudiera mantenerse aberronchado al cargo pese a la amenaza de la guadaña por una imputación por amor a unos colores. Del mismo modo era impensable ver a todo un Fiscal General compadrear con el presidente y su mujer como al actual se le ha visto. Tampoco es habitual que haya registros fotográficos del susodicho en actos del partido cuando no lucía pelazo como en este caso y actualmente. Tampoco es muy habitual que los ministros al unísono salgan a babosear lo mismo contra la Sala sexta del Supremo (el coco) y en defensa de un tipo que ostenta un cargo supuestamente independiente, aunque su nombramiento dependa directamente del “número 1 de la trama”. Muchísimo menos habitual es que un Fiscal General actúe con saña saltándose todas las líneas rojas contra un particular que ¡oh casualidad!, resulta ser la pareja de la principal enemiga política del Gran Jefe de la organización criminal. Del mismo modo tampoco es muy habitual que el secretario general del PSOE (el negociador) preguntado por el hecho, conteste que sale en defensa del imputado porque está siendo atacado “uno de los nuestros”. ¡Uno de los nuestros! ¿Desde cuando el Fiscal General depende de un partido político? ¿Pero no dependía del Gobierno y por lo tanto del marido de Begoña?

Efectivamente si le contamos como funcionaban las cosas a alguien que hoy cumpla 18 años y por lo tanto tenga por fin derecho a votar en 2027 si un meteorito no lo remedia antes, nos dirá con absoluta rotundidad que dejemos la bebida. Pues no, querido chaval, hace seis años y cuatro meses las cosas eran bien diferentes y quienes hoy muerden la almohada o se licuan cuando Sánchez-Castejón levita mientras rebate a la oposición el porqué de sus incongruencias, opinaban exactamente lo contrario, y los que hoy son oposición y antes fueron Gobierno, dimitían uno tras otro por respeto a las instituciones a la mínima que surgía. 

Hoy lo contrario es genuino y oponerse al fango generado desde Moncloa o Ferraz un acto de locura y frustración. El relato basta para llevarse el gato al agua si es bien divulgado. El mensaje falaz debe ser sencillo para que sea comprendido por los mongolos a los que manipulan y si además a quienes pretendes aniquilar políticamente entran al trapo haciendo lo propio con su apaleada afición, mejor que mejor porque el desdén genera desapego y este desafección y falta de compromiso por aburrimiento y este a su vez provoca falta de confianza.

El aspirante a sustituir al líder supremo ayer en Bruselas aprovechando el entorno, se dirigió a su sacrificada afición para decirles que España y la decadencia del Gobierno comienza a ser una preocupación del resto de lideres políticos de la unión. Alberto, no me lo creo. 

No me lo creo porque España en general importa entre cero y nada en la UE mientras siga haciendo buen tiempo, los hoteles sigan en primera línea de playa, la comida sea cojonuda, la bebida no falte, las drogas tampoco, en general seamos un país barato para consumir y además la gente siga siendo muy simpática y servicial. 

El Pepee nacional y el PP madrileño.

El en polo opuesto dentro del mismo partido estuvo Ayuso en la Asamblea madrileña donde se quedó bien a gusto despachando sobre Sánchez y su organización criminal. No voy a repetir los magníficos y encantadores exabruptos que vertió llegando casi hasta la extenuación, gracias al ímpetu con que nos defendía a todos los españoles. Directa, al grano, sin contemplaciones, a la yugular poniendo nombres y apellidos sin miedo a nada ni a nadie, sin ironías pensadas en gallego y por tanto muy difíciles de pillar a la primera por la concurrencia, muy cheli, muy fetén, muy cañí, en definitiva muy bien asesorada sabiéndose que es el verdadero dique de contención contra el sanchismo a largo plazo y a la espera de que Alberto tome el testigo de Sánchez casi por obligación. Ese momento llegará y ella tranquila se quedará esperando la jubilación del gallego más necesario que nunca para ejecutar una transición que sin duda nos resultará infame y probablemente descafeinada, del tipo a la que está llevando a cabo otro socialdemócrata reconvertido a liberal progre como es el andaluz Moreno Bonilla en Andalucía, manteniendo los enchufados de la Faffe y tantas y tantas infamias y vestigios de la dictadura del PSOE de Chaves, Griñán y Mª. Jesús Montero. 

Y es que “Zamora no se conquista en una hora” como deben pensar en Bambú, aunque mis queridos putinianos de Orbán, a nosotros tampoco nos faltan ganas de transformarnos en hombrecillos verdes como le pasaba al increíble Hulk, pero es que tenemos un problema parte de la solución a corto plazo que empieza por A, ha cambiado de peinado, se operó de la vista este verano y desde anteayer ya no usa gafas.

¿Adivináis quien es?

Feliz día de San Lucas Evangelista.

Españazuela a 18 de octubre de 2024.

 

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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