Errejón y el sexo de cromañón. Por Rodolfo Arévalo

Errejón y el sexo de cromañón

«Ya sé que muchas feministas pondrán el grito en el cielo, pero no por esto la naturaleza va a cambiar de sentido y forma de ser»

¡Cuántas mosquitas muertas se han desvelado últimamente como alacranes amenazantes!, con pico enhiesto y pinzas que acorralan. Pero no, no hablamos de arácnidos, hablamos de mamíferos de suave piel y leve tacto, en concreto de un animal cuya piel casi carece de pelo, el ser humano. Tanto los machos como las hembras de nuestra especie carecen casi de él. Incluso si algo posee la mayoría es solo de muestra. Si eres hombre, puedes mostrar tu lado amoroso y amable, pero solo con un fin, conseguir copular con una hembra placentera como decían en la antigüedad. Pero hoy en día todo se ha convertido en un tócame roque de mentirijillas absolutamente asquerosas, por lo que tiene de inventado e irreal.

 

Son actitudes falsas, contra natura, cosillas de pitiminí, ¡ojo, por favor, antes de actuar saca el manual de política corrección! Cualquier acción que se interprete someramente agresiva será puesta en solfa por los coros feministas, en parte con razón y en parte sin ella. Si se priva a la relación sexual de cierta moderada agresividad, nos quedamos sin nada de nada, el sexo es agresivo, de hecho es una agresión en estado puro. No querer verlo así es más un despropósito que una realidad.

 

Cada macho según su nivel de educación y sensibilidad afrontará este asunto que le impele de maneras diferentes. La agresividad que es casi irrenunciable porque va en los genes XY puede ser levemente física o mental, el caso es conseguir que la hembra se someta al deseo del macho que la ha seleccionado. Luego ella decidirá si quiere o no copular con él. Si no quiere y se resiste, el macho puede insistir, pero en general se dará por vencido. Pero de esto, la humanidad ya se ha olvidado, para eso somos ¡animales racionales!, todo debe ser medido, pesado y contado, todo ha de ser a medida, no hay lugar para el asalto amoroso, sexual, desprovisto de amor en el sentido en que lo conocemos como algo deseable y bueno.

 

Cuando al macho se le desprovee de su naturaleza y ni siquiera puede ser impulsivo en sus acercamientos sexuales, se le ha castrado. Ese macho castrado, caído es lo que intenta representar el director del film, película de los años setenta de arte y ensayo, “La caída del macho” y es curioso, me parece que se ha intentado eliminar cualquier alusión a este film, porque lo he buscado en la red y no encuentro ni rastro de él. Una sociedad castrada es lo que algunos y algunas han ido creando poco a poco en nuestras sociedades.

 

Tradicionalmente la misión de una buena hembra es negarse a copular de primeras con el macho que se lo insinúe, es más lo consiguen, pero casi siempre sucumbirán, no ante el macho agradable y solícito, si no ante el macho agresivo y fuerte, capaz de quitarse de encima a la competencia. En este sentido, y siempre lo he dicho, las culpables de que los machos sean agresivos, la tienen las hembras que les obligan a parecer más fuertes, más inteligentes, más ganadores que el resto de los que optan por dicha hembra. Lo hacen buscando el máximo beneficio para su prole.

 

El sexo es lo que domina la naturaleza, y no menos a los seres humanos, por la razón reproductiva se mueven las sociedades, se crean las familias, se ponen los cuernos, se quitan novias, se mata, se hiere, es más se roba, y existe todo un listado de transgresiones. Esto es porqué el carácter del que consigue la hembra es mucho mejor que el de quién por el momento no la tiene etc. Es entonces cuando todos sobre todo ellas quieren hacer leña del árbol caído en desgracia y ponen en evidencia y entre la espada y la pared al macho que no tuvo reparo en utilizar vehementemente sus dotes agresivas, en este caso un político, Errejón. Por lo cuál no queda realmente clara la acción que se ha llevado contra él.

 

No es que este personaje político me caiga especialmente bien o mal, es que me siento obligado a defenderle, si no del ataque judicial y político, si del ataque que agrede su naturaleza como macho de la especie. Muchos, la mayoría de diputados hombres habrá intentado con mayor o menor fortuna conseguir una determinada mujer que se les resistió, no sin haber hecho avances un tanto agresivos. Ya sé que muchas feministas pondrán el grito en el cielo, pero no por esto la naturaleza va a cambiar de sentido y forma de ser.

 

Una cosa son los deseos de igualar en derechos a machos y hembras, hombres y mujeres y otra es caer en el ridículo de pensar que la sociedad puede torcer un ápice la manera biológica de actuar, la que dictan los genes. Es absurdo lograr que sea así entrando a saco contra impulsos, que solo los machos con un alto control pueden lograr una y otra vez. El congreso y los congresistas machos y hembras, no dejan de ser seres humanos con todos sus impulsos, defectos y taras, pero no deben dejar que su vanidad les haga ponerse por encima de los demás, porque todos son humanos con fallos y logros. Por este motivo comenzaba este artículo diciendo: ¡Cuántas mosquitas muertas se han desvelado últimamente como alacranes amenazantes!, con pico enhiesto y pinzas que acorralan. Pero no, no hablamos de arácnidos, hablamos de mamíferos de suave piel y leve tacto, en concreto de un animal cuya piel casi carece de pelo, el ser humano. Tanto los machos como las hembras de nuestra especie carecen casi de él. Pero por desgracia no dejamos de ser animales muchas veces movidos por instintos primarios.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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