Dimisiones comenzando desde la cabeza. Por José Crespo

Dimisiones comenzando desde la cabeza.

«Sánchez renunció a un mando irrenunciable en virtud del artículo 4.3 de la Ley 36/2015 de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional»

Por fin sale a la luz la Ley de Seguridad Nacional de 2015 que es precisamente la que se debería haber aplicado de forma inmediata por el Gobierno desde el primer momento. Ya lo escribí hace unos días recordando que en 2015 se elaboró desde el Ministerio de Defensa la Ley de Seguridad Nacional precisamente para un caso como el que ha sucedido en Valencia y provincias limítrofes. Un caso de libro, sin necesidad de establecer el estado de alarma que restringe muchos derechos y que obliga al gobierno a su inmediata actuación y toma de las riendas de las medidas a adoptar. Con ello se declara automáticamente «la Situación de Interés para la Seguridad Nacional«, bajo un mando único y con todos los medios del Estado a su disposición. Pero ni oposición (que debía conocerla pues esa ley se hizo con el PP de entonces) ni periodistas ni casi nadie sacó esto a colación, aunque seguro que en el Ministerio de Defensa lo tenían bien presente pero desde su dirección política por pura ideología y electoralismo no lo impulsaron.

 

Sánchez no necesitaba la declaración de un Estado de Alarma ni tampoco activar al Ministerio del Interior declarando una «emergencia nacional», dos mecanismos cuyos trámites parlamentarios son más complejos y menos eficaces con un sistema tan descentralizado como el español y en un momento en el que las decisiones debían ser rápidas, ejecutivas y tajantes para paliar los estragos que se veían venir con este auténtico tsunami terrestre de barro, troncos, lodo y cañas para atender con urgencia sus evidentes y previsibles consecuencias. Sánchez tampoco debía escudarse en Valencia y esperar a que la Generalidad valenciana solicitara el paso del estado de Alerta 2 a para que con ello, y a la vista del panorama, Moncloa tomara el mando de forma automática, por mucho que fuera la deficitaria y ausente gestión de Carlos Mazón.

Ley de Seguridad Nacional

Asistimos a una gestión verdaderamente de vergüenza con unos gobernantes, en todos los escalones de gestión, que ni saben ni quieren gobernar ni gestionar nada echándose la culpa unos a otros. Queda patente que el rey del bulo y del fango, Sánchez, incumplió la ley para con ello renunciar a la gestión de la catástrofe y cargársela de forma ilegal y con clara intención electoralista a la Comunidad Valenciana desde cuya cabeza se debió pedir desde el primer momento la actuación estatal en la dirección, coordinación y ejecución de las actuaciones.

 

Sánchez renunció a un mando que era exclusivamente suyo que no podía delegar y debía haber ejercido dejando de hacer el indio en la India. No hay duda ni polémica sobre quién tenía y tiene más competencias en el control y gestión de esta emergencia. Sánchez renunció a un mando irrenunciable en virtud del artículo 4.3 de la Ley 36/2015 de 28 de septiembre, de Seguridad Nacional. Autoridad que no podía delegar ni ignorar ni mucho menos compartir y que, sin embargo, despreció cuando con frialdad descargó toda su responsabilidad en Mazón: “Si necesita más recursos, que los pida”, en alusión a una frase anterior en la que afirmaba que “el Gobierno central está listo para ayudar”… nada de ayudar, tomar el mando de forma responsable.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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1 comentario

  1. Horacio Guillermo Vazquez Rivarola

    Tal cual: un partido da mas asco que el otro. Es hora de una nueva opcion: la del sentido comun… hay ejemplos cercanos y plausibles…

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