Restaurar la cordura. Por José Crespo

Restaurar la cordura. Debieron de repartirse las raciones de emergencia desde el minuto cero. Tanto Sánchez, la Margarita y el Marlasca han de pagar por este desastre junto con Mazón, el candidato a Eurovisión.

«Por favor… Dios bendiga a Valencia y restauremos la cordura y dejemos a un lado la politización, putrefacción de todo»

Escribo estas líneas tras la huella que ha dejado la tormenta en Valencia y provincias limítrofes, llámese DANA, gota fría o avenida cíclica, situación que se repite periódicamente, digo de lo que hay constancia y que nos viene aderezado con el vergonzoso comportamiento de la clase política, en un echarse la culpa unos a otros, pero dadivosos con los separatistas, más de 70.000 millones de euros, mientras anunciando ridículas cantidades para los damnificados que son como darle un botellín de agua a un extraviado en el Sahara. Todo mientras se ha escatimado la entrada de Las FAS, UME y los tres Ejércitos, más Guardia Civil y Policía desde el minuto 1, sin excusas ni tardanzas tal como señalan las leyes y un mínimo de decencia y patriotismo.

Es una vergüenza que se oculte que Seguridad Nacional avisó a La Moncloa doce horas antes de la DANA de «tormentas muy fuertes» y que mientras Sánchez hacía el indio en la India, la Montero presidió un comité de crisis la noche del martes pasado en Moncloa con Bolaños, Robles, Marlaska, Ribera y la delegada del Gobierno en Valencia, además asumió la coordinación de la «respuesta y asistencia» pero finalmente se escudó después en que necesitaba una petición… unos por otros la casa sin barrer, o mejor el fango.

Tras el desenfreno gubernamental español en la demolición de presas, pues entre 2021 y 2022 se derribaron 256 presas en España, casi el 50% de toda Europa, considerando que en Alemania y Suiza, en comparación, se derribaron 5 y 1, presas que son el auténtico freno de las avenidas fluviales sobre todo en el sur y Levante mediterráneo de España al amparo de una funesta Ley de Restauración de la Naturaleza,  se pretende con ello ‘restaurar’ al menos el 20% de las zonas terrestres y marítimas de la UE para 2030 y todos los ecosistemas degradados para 2050.

Ley alejada de lo que debería ser, una auténtica protección de la agricultura y la ganadería española y europea en beneficio de países ajenos que no respetan los sistemas productivos ni los ecosistemas, bajo términos y adjetivos como sostenible, reciclable o circular… impide la limpieza y desbroce de bosques y cauces facilitando con ello inundaciones descontroladas e incendios, cuando lo realmente clave es que se mantenga limpia e impoluta la Naturaleza de basura, de redes a la deriva, auténticos cementerios flotantes de fauna marina, y de plásticos que ya comienzan a llegar a la cadena alimentaria, o de aparejos de pesca que provocan lentas agonías a tortugas, focas, tiburones y grandes cetáceos.

«Los japoneses hacen una simulación con una maqueta de qué pasa cuando en el recorrido de un río eliminas todas las presas, represas y azudes, explicado para que hasta un subnormal del tipo político, ecologista o furcia mediática lo pueda entender»

Desde que el hombre es hombre, desde que acumuló conocimiento y lo escribió, ha ido reflejando sus experiencias para modelar la Naturaleza de acuerdo a sus necesidades y su supervivencia, modificando cauces y protegiendo asentamientos humanos de la furia del agua, creando espacios para la agricultura y la ganadería y modificando el paisaje abrupto para a base de bancales o andenerías crean espacios para árboles frutales, olivos o inmensos arrozales de montaña como ocurre en Asia.

La mayoría de la historiografía valenciana coincide en presentar el Cuatrocientos como un siglo de prosperidad y esplendor del Reino de Valencia en el seno de la Corona de Aragón. Se consolidan las instituciones políticas y, es un hecho incuestionable, el afianzamiento de su personalidad jurídica y lingüística.

Debemos de destacar bajo el reinado de Pedro el Ceremonioso (1336-1387) la decisión de crear, por un Real Privilegio de 24 de agosto de 1358, un organismo anejo al municipio foral de Valencia, denominado «Junta de Murs i Valls«, Junta de Fábrica de Muros y Valladares, cuya finalidad fue construir y mantener las murallas y puertas de acceso además del alcantarillado, organismo que acometió la tarea de construir unos grandes muros, a ambas riberas del Turia, con el empeño de encauzar las temibles aguas que finalmente bajo el gobierno del Generalísimo Franco, mediante el Plan Sur, se modificaría su cauce como consecuencia de las brutales inundaciones de 1957 y que a día de hoy ha mantenido a salvo a la ciudad de Valencia, obra que debió de ampliarse a otros barrancos peligrosos con los del Poyo, río Magro y tantos otros, secos en tiempo estival y anegadizos en tiempo de avenidas.

Uno de los estribos construidos en Valencia tras la riada de 1731 a fin de evitar que las aguas rompiesen directamente sobre los paredones. Hoy en día aún perduran 28 de estos estribos.

Es recomendable la lectura de otra tesis realizada en la facultad de Historia de la Universidad de Valencia desarrollada por Vicente Melió Uribe, titulada La Fábrica de Murs i Valls. Estudio de una Institución Municipal en la Valencia del antiguo régimen, donde se analiza la organización de la Fábrica de Muros y Valladares y las obras que estos realizaron, entre las que se encuentra la construcción y mantenimiento del cauce y puentes del Turia.

La construcción de estos muros determinó la trama urbanística de la ciudad y forma parte del desarrollo del núcleo urbano conocido como la ciutat vella.

Recomiendo otro texto como obligada lectura tanto al ‘dottore ‘cum fraude’, cosa que dudo pues ni leyó su propia tesis, y al señor Mazón cuyo más señero hito curricular es, por lo visto, el haber sido candidato a Eurovisión… de esos barros estos lodos.

El libro es Observaciones sobre la Historia Natural, Georafía y Agricultura, población y frutos del Reino de Valencia, escrito por son Antonio Josef de Cavanilles y publicado en Madrid en el año de 1795.

Observaciones sobre la Historia Natural, Georafía y Agricultura, población y frutos del Reino de Valencia

Si Sánchez hubiese tenido el más mínimo escrúpulo, vergüenza, decencia, sentido del deber y conocimiento histórico habría puesto en marcha todos los recursos en vez de exclamar: «que pidan lo que necesiten» mientras que para el terremoto de Marruecos movilizó fuerzas militares en menos de 24 horas.

Igualmente el señor Mazón del que también se desconocen sus lecturas.

Hablando de la característica orografía del Levante con montañas en las que se dibujan «cortes, precipicios… profundos barrancos… los ángulos entrantes y salientes que en ellos se observan, y aun los desmoronamientos de sus altos muros, son efectos de una causa que empezó su obra muchos siglos hace, y aún la continúa en el día» y donde se observan las repetidas y furiosas avenidas por los mismos cauces, parecen ser la verdadera causa de estos fenómenos» y hablando del río Turia «se ven ángulos entrantes y salientes , frecuentes desmoronamientos , y un cauce cada día más profundo por donde se precipitan las aguas , siendo estas allí la única causa que transformó y aún altera».

Palabra esa de avenidas producto de la estacionalidad sin ningún origen antropogénico que culpa al hombre de un presunto cambio climático cuando debemos hablar de cambios climáticos cíclicos: «Vense en esta parte… las anchas rambla… siempre secas, sino es en tiempo de avenidas, con las cuales arruinan sus inmediaciones… se ven serpear arroyos que se esconden entre peñas para salir de nuevo , y ocultarse otra vez sin dejar el menor rastro: otros corren con fuerza en tiempo de aguaceros, rodando cantos, y se precipitan hasta ciertos parajes, donde se introducen en las entrañas de los montes», lamentando que la mayor parte del año no hay siquiera manantiales y fuentes, agua para beber y regar y que irrumpe en lagunas costeras, albuferas y marjales «Esta escasez tan perjudicial a la agricultura y población de aquella parte del reino, pende de la constitución interior de los montes, que admiten en sus entrañas las aguas de lluvia, no para verterlas por varias y copiosas fuentes, como vemos en los del mediodía, sino para dejarlas bajar hasta el nivel del mar, y acaso a mayor profundidad: de allí por conductos subterráneos las vomitan en las inmediaciones del mar, formando lagunas y marjales pestilenciales… Orillas del cauce que los ríos inundan en sus avenidas… ». Hablando de Morella y su comarca dice: «Ordinariamente escasean sus aguas, pero se aumentan sin medida en las tempestades, y entonces se precipita con violencia, y trastorna o destruye cuanto se le pone delante. En una de estas avenidas arrancó los cimientos del puente, que ha dejado inútil, y que convendría reedificar con más solidez, escogiendo antes sitio oportuno». Menciona la obstrucción de los barrancos por rocas caídas: «aguas, que o se precipitan de algún salto o tropiezan con cantos que cayeron con las avenidas».

La búsqueda de los mejores lugares para el asentamiento humano en lugar «aunque inmediato al rio, está en una altura que le pone al abrigo de las avenidas: pueden padecer parte de las huertas, esto es, aquellas que se hallan en las cercanías de las aguas, pero no los campos elevados, ni menos los edificios de la población», pero considerando el peligro y riesgo conocido con enormes cauces que en sequía se emplean como caminos pero que se transforman en alocadas corrientes durante las tormentas: «Ordinariamente es corta la cantidad de todas estas aguas; pero en las avenidas se aumentan de modo que horrorizan  por la multitud y por la fuerza con que se precipitan: pruebas ciertas se ven en el ancho cauce que sirve en gran parte de camino».

Habla de montes y espacios áridos incapaces para cultivo y más aptos para pastoreo mencionando anchas ramblas «las cuales inutilizan una porción inmensa de terreno por los muchos rodeos que hacen en su largo curso, y por las frecuentes avenidas con que inundan y destruyen las cercanías».

Son decenas de veces en que encontramos la palabra ‘avenidas’ señalando los profundos barrancos dibujados por aquellas… «Las frecuentes avenidas de las aguas y el gran número de las que allí se reúnen rompieron la cadena de montes», avenidas que en casos llegar a cegar los cauces que luego hay que limpiar «llenándole de cantos hasta el nivel de sus ribazos».

Habla en algún lugar del peligro del labrador ignorante que debe de mantener limpio el arbolado cuando «Ningún olivo está limpio, y la multitud de ramas inútiles y muertas abultan la mole sin utilidad. Añádase a esto el mal cultivo de los campos…»

Refiriéndonos concretamente a las zonas sacudidas por este tsunami terrestre referido a Chiva podemos leer cuando el relator desiste intentar cruzar un barranco tras las lluvias describiendo los montes como esponjas que absorben el agua para vomitarla cuando escribe que «el principal caudal del Bergantes: también se había aumentado el río de Chiva… El gran número de barrancos, secos casi siempre, formaba ahora riachuelos, y a cada paso se precipitaban arroyos de los cerros. Estos, los campos y los montes parecían esponjas que se exprimen; en varias partes lamía el rio, y aun cubría las malas sendas, que son el único camino; en otras se hundían considerablemente las caballerías por la gran cantidad de agua que había penetrado en la tierra o arenas. Pareciéndome temeridad el vadear el río, sofoqué mis deseos».

Prosiguiendo en el escenario del actual desastre leemos algo sobre el cauce alimentado por el barranco del Poyo:

«Siguiendo hacia el sur desde Alacuás como a un cuarto de legua se atraviesa el barranco, que empieza en las montañas de Buñol con dirección a Chiva, entra en esta villa, y continúa por el término de Cheste, donde recibe otro considerable: engrosado con este aumento y con las vertientes de aquellos montes, cruza el llano de Quart junto a la venta de Poyo, pasa después por las cercanías de Torrent, que deja a su derecha, como igualmente Catarroja, y desagua en la Albufera de Valencia. Su profundo y ancho cauce siempre está seco, salvo en las avenidas cuando recibe tantas aguas y corre tan furiosamente, que destruye cuanto encuentra. En 1775 causó muchísimas desgracias en Chiva, sorprendiendo a media noche sus vecinos; asoló un número considerable de edificios, esparciendo por más de dos leguas los tristes despojos y los cadáveres de los pobres que no pudieron evitar la muerte. A la derecha del barranco y a muy corta distancia, bien que en un sitio elevado, está Torrent, la mayor población del reino [de Valencia] después de las ciudades y villas principales».

Sobre el barranco del Poyo

Dicho esto ya se podrían poner las pilas para limpiar los bosques, algo que daría muchos puestos de trabajo, además de ocupar a gandules, y estudiar el control de las avenidas mediante muros y canalizaciones, estudios arrinconados con el del barranco del Poyo, evitando las construcción precisamente en esas peligrosas ramblas anegadizas, ayudando con todo ello a los agricultores y a la mano de obra de la ganadería que con sus movimientos despejan los suelos mantienen las sendas y ofreces ricas carnes de bovino y ovino para el consumo humano lejos de esas piltrafas que se fabrican con adelantadas impresoras 3D.

El jefe de la UME, dada la información que conocía podía y debía haber intervenido sin esperar petición ni autorización desde Valencia o Madrid.

Dios bendiga a Valencia y a sus valientes agricultores y ganaderos y así como a su industria y pueblo en general que de la noche a la mañana se ha visto solo y desatendido de un gobierno ignorante y cortoplacista como mínimo cuando su presidente ahora se va de viaje a otro momio como ese ese de la “Cumbre del Clima”, el Clima, algo que en nada depende del hombre sino del Sol, de nuestra posición e inclinación respecto al mismo, de la Vulcanología y de cualquier Armagedón que nos ronde y del que Dios nos libre.

Por favor… restauremos la cordura y dejemos a un lado la politización, putrefacción de todo.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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