
«Necesitamos resistir ante la infamia. Pero, de momento, por favor amigo, no cruces España de noche. Te helará el corazón»
Necesito hoy, como el respirar, encender una trilogía de al menos cinco mitos, personal, única e intransferible, para que ilumine como una linterna capaz de enfocar la luz del día y, así permita emprender un modesto pero libre camino por la España turbia y a oscuras, antes de denunciarla por inconstitucionalidad ante la noche del Tribunal Supremo. Y, de paso, he de avisarte que, por la noche, ni se te ocurra cruzarla amigo, porque sus esquinas te helarán el corazón, como aseguró la madre de Joseba Pagazaurtundúa, una mañana a la vuelta de poner unas flores en la tumba de su hijo asesinado por ETA.
En su honor y en el de todas las víctimas de la infamia y del terror, recuerdo el fleco de un poema del poeta Octavio Paz: «Mientras muchos lloran con lágrimas, algunos lo hacen con sus pensamientos», y me viene a la memoria musical un estupendo tema de mi admirado Loquillo en el que musicó el poema que el Nóbel mexicano dedicó a una especial pintura: «Central Park», del surrealista belga Pierre Alechinsky :
El espejo es de piedra y la piedra ya es sombra,
hay dos ojos del color de la cólera,
un anillo de frío, un cinturón de sangre,
hay el viento que esparce los reflejos
de Alicia desmembrada en el estanque.
Don’t cross Central Park at night.

La esencia de la duda está entre el ataque o la resistencia. Tendremos que morder sin prejuicio la manzana, arriesgar a sabiendas que para apostar a doble o nada, necesitamos resistir ante la infamia. Pero, de momento, por favor amigo, no cruces de noche mi querida España.

