
«Desde luego, lo de robar, en el ámbito político de izquierda, ha sido un trágala, que no vamos a achacar a sus inocentes votantes»
Que en un país como España, que se supone moderno, una nación del siglo XXI, una democracia para más señas, un grupo de personas afiliadas a un partido político determinado, que dice tener a sus espaldas cien años de honradez, sean pillados delinquiendo a troche y moche, no puede aceptarse como algo asumible. Después, tras cumplir las penas, bastante laxas, por arte de birlibirloque, acabaran reducidas estas a ridículas y sin mayor trascendencias quedarán sus inmoralidades. Estas actitudes chulescas, frente al pueblo que ellos al parecer, creen la hez, digo estos comportamientos, volverán a repetirse en otros que vendrán.
Debe ser que como decía Serrat, en su canción Mediterráneo, los Españoles somos cantores, embusteros, nos gusta el juego y el vino y tenemos alma de marinero. También por ende esto se extiende en nuestro país a las alturas políticas que no parecen tener la capacidad de avergonzarse y agachar las orejas aunque el sueldo político los sacie bien.
No sabemos por qué en España, estas cosas, se llegan incluso a aceptar y se comprenden por parte de muchos que, piensan que las grandes fortunas se hacen así. Y es penoso que ese sea el concepto que tienen algunos acerca de los multimillonarios o solo millonarios que lo han logrado con su trabajo, esfuerzo, ahorro y mucha suerte y de ninguna manera robando.
Desde luego, lo de robar, en el ámbito político de izquierda, ha sido un trágala, que no vamos a achacar a sus inocentes votantes. Pero sí podemos hacer hincapié en que también lo hicieron, y en eso se escudan a posteriori, sus oponentes políticos del Partido Popular. Los votantes, tanto de unos como de otros en distintos momentos no tienen la culpa, pero si indirectamente pues son los que han puesto en las alturas de sus partidos a lo peor de sus militantes.
Tener preceptos morales, sentimiento de culpa por burlar la ley y hasta consciencia de haber obrado mal, no parece ser potestad de estos individuos, provengan de donde provengan. Claro que no son miembros de un clan de mafiosos tipo Corleone o demás, pero dejan mucho que desear y en muy mal lugar al a las organizaciones políticas y al común de los Españoles.
La gran mayoría de los habitantes de España, son trabajadores, que se levantan por las mañanas haga frío o calor, llueva, haga sol o relampaguee y van con puntualidad militar a sus trabajos. Desde luego solo algunos con el empuje, juventud y capacidades logrará escalar hasta las altas cimas del triunfo como gran empresario y si tiene suerte se hará millonario, pero no robando a los demás, si no trabajando, a veces hasta de sol a sol. El resto pasarán su vida como personas normales, con trabajos y sueldos normales. Acabaran su recorrido laboral con una pensión más o menos grande, según hayan cotizado y ni siquiera se darán cuenta de que pueden denunciar a los ladrones, más de lo que lo hacen. Solo será cuestión de unir sus fuerzas para denunciar a los sinvergüenzas. Es más lo podrían hacer hasta los fiscales generales del estado si por un casual estuvieran limpios de polvo y paja, como debería ser en un país normal Europeo.
Estas son las razones por las que empezaba este escrito diciendo que en un país como España, que se supone moderno, una nación del siglo XXI, una democracia para más señas, un grupo de personas afiliadas a un partido político determinado, que dice tener a sus espaldas cien años de honradez, sean pillados delinquiendo a troche y moche, no puede aceptarse como algo asumible. Después, tras cumplir las penas, bastante laxas, por arte de birlibirloque, acabaran reducidas estas a ridículas y sin mayor trascendencias quedarán sus inmoralidades. Estas actitudes chulescas, frente al pueblo que ellos al parecer, creen la hez, digo estos comportamientos, volverán a repetirse en otros que vendrán. Debe ser que como decía Serrat, en su canción Mediterráneo, los Españoles somos cantores, embusteros, nos gusta el juego y el vino y tenemos alma de marinero.
