De la amistad y los amigos. Por Rodolfo Arévalo

De la amistad y los amigos.

«Puedo asegurar, y me da cierto asco, que hay personas que eligen de quién ser amigos, con vista a los apoyos que puedan proporcionarles»

En la sociedad actual, si quieres ser conocido y reconocido, casi en cualquier campo, resulta que es más importante tener contactos en los lugares adecuados, que tener amigos. Cada uno de nosotros debería tener una especie de listado en el que constarán todos sus conocidos y en que campo, situación o tiempo, podrían sernos necesarios para utilizar sus influencias. Desde luego y esto lo he podido comprobar con personas que he conocido, tener una agenda en la que figure hasta el último mono con el que se haya mantenido alguna relación, es imprescindible. Refrescar de vez en cuando el contacto es algo necesario e irrenunciable si quieres que esta agenda sirva para algo más que para llevar peso en el bolsillo. Pero para hacerlo, hay que valer, es como si uno tuviera los amigos y conocidos para tener puntos de amarre, como los barcos en los puertos. Si vas a la deriva, puede ser emocionante, pero poco productivo.

 

Nunca me he aplicado el cuento, nunca lo he hecho así, y así me ha ido, ni mal, ni bien, solo he dependido de mi trabajo y mi suerte. Además hay que mantener esos apoyos te guste o no todo el tiempo, porque no sabes cuando los necesitarás. Posiblemente esto haya sido siempre así, pero yo nunca lo he sabido con certeza y por supuesto nunca he considerado a los amigos para cosas así. Pueden llamarme tonto o imbécil, pero estoy orgulloso de serlo, porque lo otro me parece una venta de tu propia alma, de tu genotipo y fenotipo, de tu irrenunciable esencia humana.

 

He descubierto a lo largo de la vida, que los amigos de verdad, siempre están ahí, a tu lado, apoyándote y son imprescindibles para vivir. Viceversa es igual, generalmente uno mismo, como amigo de alguna otra persona, intentará lo indecible por favorecerlo en algo si puede. Pero cuando intentas ocupar un lugar en cualquier profesión, o incluso en cualquier arte que puedas, en cierta manera merecer, sea este merecimiento real o no, también es imprescindible que estén bien situados esos amigos en los lugares pertinentes.

 

Es por esto que hay gente que, digamos, hace una separación entre amigos y “amigos” que le pueden servir a lo largo de la vida. Digamos que lo ideal es tener amigos hasta en el infierno, como dice el dicho, pero no es fácil. En ese sentido, muchas personas nunca gastarán su tiempo en los amigos de verdad, si no en los que siéndolo o no, puedan reportarles apoyos a presente o a futuro. Tratándose de asuntos infernales con más razón que si son celestiales.

 

Puedo asegurar, y me da cierto asco, que hay personas que eligen de quién ser amigos, con vista a los apoyos que puedan proporcionarles. Es algo del día a día en política y quizás por eso los políticos pueden resultar tan odiosos. Curiosamente esto es algo que la mayoría de las personas normales que puedas considerar amigos, salvo excepciones, no están en situación de poder conseguir, salvo excepciones. Por esto a las personas normales y corrientes, como yo mismo, salvo en rarísimas ocasiones, no suele venirles a ver la rueda de la fortuna.

 

En cierta manera ya lo deja dicho Carl Orff en su composición Carmina Burana (Canciones de Beuern) una obra compuesta sobre textos medievales encontrados en el año 1803 en un monasterio de padres benedictino de la Alta Baviera. Está claro que los antecedentes tienen solera y pueden remontarse a la esencia primera de los seres humanos. Hoy para quién quiera verlos, los cantos de Burana, están depositados en un museo de Munich. Casi nada de lo que uno pueda obtener a lo largo de su vida se deberá totalmente al trabajo o al esfuerzo que haya realizado, si no más bien a esa rueda de la fortuna, entre otras cosas, estar en el lugar adecuado en el momento adecuado.

 

Digamos que en general el éxito de los individuos se debe a factores casi totalmente ajenos a sus cualidades y esfuerzos y más bien hay que considerar la suerte como factor definitorio y desencadenante de esos itinerarios vitales. Por eso comenzaba diciendo que en la sociedad actual, si quieres ser conocido y reconocido, resulta que es más importante tener contactos en los lugares adecuados, que tener amigos. Cada uno de nosotros debería tener una especie de listado en el que constarán todos sus conocidos y en que campo, situación o tiempo podrían sernos necesarios para que utilizáramos sus influencias. Desde luego esto parece que es la pura y sacro santa verdad y realidad.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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