¡MUY BUENOS DÍAS!
Nos introducimos en el jueves, y como ya sabréis, este día os busco y dejo que uno de vosotros me acompañe deleitándonos con sus letras.
En esta ocasión tengo el honor de que participe Palmira G una mujer extraordinaria, a la que le gusta el arte como así nos muestra , y aunque se ha extendido más de lo normal, es permisible ya que podréis leer la propia impresión del artista sobre la pintura que os presentamos.
He de deciros que quería sacar una obra de Van Gogh. He buscado, rebuscado y me he empapado de sus más de 900 pinturas, además de numerosos dibujos y bocetos; mi conclusión después de observar su trabajo y aunque sea solamente una mera espectadora pecando de un desconocimiento técnico en arte, os diré personalmente que las pinturas que me atraen se pueden contar con los dedos de las dos manos. Evidentemente las que no me producen interés, han hecho que se lo preste. Los trazos y contornos son muy aniñados, percibiendo una inmadurez a la vez que tan sólo podría tratarse de la rapidez a la hora de realizar una obra de pintura. Quizá por eso es arte, un llamar la atención de alguna manera, tanto si gusta como si no.
Vincent Van Gogh. Zundert (Países Bajos) 1853 – Auvers-sur-Oise (Francia)1890. Pintor, ilustrador, litógrafo, artista gráfico, dibujante arquitectónico.

«Terraza de café por la noche, Place du Forum, Arles» Por Palmira G
La realización de este cuadro coincide con un momento de felicidad y euforia del autor, extasiado por el sol de la Provenza y animado por el proyecto de crear con Gauguin una sociedad de artistas. Esas emociones las traslada al lienzo, los amarillos brillantes simbolizan el sol deslumbrante de la Provenza y la felicidad que le invade.
Destacan en la pintura el contraste de la fachada con el azul violeta de la puerta y como logra profundidad con fuertes contrastes de color.
La luz de la farola y del cielo plagado de estrellas rutilantes, gracias a haber sido pintadas con blanco y amarillo, iluminan esta representación.
La contemplación de esta obra de Van Gogh nos infunde serenidad, y pese a mostrar figuras tanto en la terraza como en la vía pública en actitudes propias de ese momento de descanso como pueden ser disfrutar de un paseo o de la acogedora terraza, no trasmite una imagen bulliciosa sino todo lo contrario, esto lo consigue al plasmar las figuras dando sensación de aislamiento al dejar entre los clientes de la terraza y los viandantes un vacío en la acera y la calle, además, las sitúa en zonas de penumbra, todo ello sugiere silencio, soledad y paz.
El autor indicó que “disfrutaba mucho” pintando en Arlés por la noche por la gran tonalidad que observaba y eso lo describe en sus cartas a sus hermanos.
En una de ellas, a su hermana, en un párrafo, le deja esta descripción de esta obra:
“Un café por la noche visto desde fuera. En la terraza están sentadas pequeñas figuras bebiendo. Un enorme farol amarillo ilumina la terraza, la fachada de la casa, la acera, e incluso extiende su resplandor hasta la calle adoquinada que adquiere una tonalidad rosa-violeta. Las fachadas de las otras casas de la calle, que se alarga bajo el cielo estrellado, son azul oscuras o violetas; ante ellas se encuentra un árbol verde. Aquí tienes un cuadro nocturno sin negro, sólo con un bello azul, con violeta y verde; y en este ambiente la plaza iluminada se tiñe de un pálido amarillo azufre y verde limón…” Sé que lo normal es sacar un boceto de la noche y luego pintarlo durante el día, pero a mí me gusta hacerlo en el momento… lo malo es que al trabajar así, con lo oscuro que está, puedo confundir los tonos de los colores… pero es la única manera de acabar con las escenas convencionales de nocturnos con sus pobres y cetrinas luces blanquecinas”.
Nadie mejor que el autor para describir esta obra, y los profanos, poco podemos añadir a ello.
Gracias, Manuel y Milagros por seguir contando con mi participación.
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«Terraza de café por la noche, Place du Forum, Arles» Por Mila Soyyo
Puede el color revelar calidez, luces y sombras mostrarte el revés
y lo sentirás aunque allí no estés, sólo contemplar, no es una sandez.
Puedes mezclarte entre la gente, sentarte y mirar al frente,
pasar desapercibido, nadie te verá son formas, no hay más, pero llena…
Si en la soledad, permito al pensar
más allá del sol, veo oscuridad
Y elevo los ojos al cielo estrellado
un azul intenso me tiene embobado.
El paso del tiempo eterno y calmado
me enseña la vida en algo ha cambiado.
Aún es pronto para ir a casa, un café caliente, no me des la brasa
recuerdo quién estuvo allí y no olvido mi razón de existir.
***
Pongo un punto y aparte a este saludo matutino en el que expreso mi agradecimiento a Palmira por la extraordinaria descripción que nos ha presentado.. Mi agradecimiento se extiende a Manuel Artero por la confianza depositada en esta sección y por hacer posible su publicación.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso jueves. Recordar: Cuando el arte se muestra por todos los confines del mundo, es porque alguien supo encontrar su valor.
MMB

