
«Parece que el fraudillo y sus socios de gobierno no salieron del año 1936 y todo apunta que les gustaría volver y, con ello, al guerracivilismo»
Recuerdo que el pasado 10 de diciembre escuchaba atónito que el oscuro –por lo del síndrome de esa triada oscura (psicópata, narcisista y maquiavélico) que padece (no me cansaré de repetirlo)– presimiente del desgobierno Frankenstein, anunciaba conmemorar el quincuagésimo aniversario –50º, aclaro para víctimas de la LOGSE y ministros de inCultura ‘urtasumistas’– de la muerte de Franco. Una vez recuperado de la sorpresa, de lo que para él y los suyos sería “celebración” y no conmemoración, obviamente, continué con la noticia. Vi que lo hacía, eufemismo mediante, montando su particular aquelarre sectario de fieles sumisos, desde el Auditorio Nacional de Música, ¡qué menos para un megalómano…!, de esta manera: “En 2025 el Gobierno va a impulsar la conmemoración de lo que vamos a llamar ‘España en Libertad‘ para poner en valor la gran transformación en este medio siglo de democracia logrado y homenajear a todas las personas y a todos los colectivos que la hicieron posible”. Subrayo algunos términos que me llamaron la atención. El primero lo aclaré poco más arriba como “celebración”. Lo de ‘España en Libertad’, porque parece que los que vivimos la etapa franquista, especialmente los finales 50’s, los 60’s y hasta 1975 –mi etapa universitaria fue de 1966 a 1972–, hubiéramos vivido encadenados y atemorizados, cual cubanos o venezolanos actuales, pongo por caso, lo que puedo asegurar que no fue así. No hay mucho que decir sobre lo de llamar ‘democracia’ al sistema partidocrático en el que ha degenerado la teórica monarquía parlamentaria que nos dimos en 1978, con listas cerradas, pactos contra natura para conservar el poder, colonización de instituciones, corrupción política, indulto y amnistía a delincuentes e intento descarado de controlar la Justicia, por no alargarme más en el despropósito. Y lo de ‘todas las personas’ porque, sus todos, todas y ‘todes’, siempre se limita a la mitad escasa de su lado, la otra mitad, o más, no existe para el socialciomunismo. Continuaba con su grandilocuencia lectora y entre aplausos que serían “más de un centenar de actividades culturales, de eventos de diversa índole que van a inundar nuestras calles, escuelas, universidades, museos, a partir del 8 de enero del año 2025”. En esta frase, lo subrayado también merece un breve comentario. Para empezar, ‘más de un centenar’ de actos en un año supone uno cada tres días, teniendo en cuenta que en vacaciones descansarán sus señorías. Respecto a lo de ‘actividades culturales’, podemos imaginar su sesgo conociendo el perfil de la banda organizadora, pongamos por ejemplo los de la ministra de Educación y su colega de Cultura. En cuanto a lo de ‘eventos’, ya veremos si no se traduce en algaradas, tan propias de la bullanguería de la izquierda para celebrar sus euforias. Y miedo me da lo de ‘inundar’, ya que lo único inundado ese día seguía siendo buena parte de la provincia de Valencia, desatendida al día de hoy en cuanto a las ayudas económicas que se anunciaron y bajo la responsabilidad negligente de su gobierno.
No me resisto a dejar de compartir otro par de sus, como de costumbre, ampulosas declaraciones y promesas. En primer lugar, cómo no, su socorrida concurrencia de “expertos”, recordemos los que asistían al ‘experto’ Fernando Simón y a su ministro Salvador Illa durante la “Plandemia”: “Y para articular esta conmemoración, el gobierno de España va a crear un comisionado especial, va a nombrar un comité científico formado por expertos y expertas –que no falte el inclusivo pese a que la RAE no lo ha admitido– de reconocido prestigio, y va a colaborar con todas las administraciones públicas en la ejecución de un extenso programa de actividades”. Hay que reconocer el desvelo de Fray Perico por la creación de empleo… público, naturalmente. y para sus amigos.

Ya parece que hay comisionada nombrada, la historiadora aragonesa Carmina Gustrán Loscos, “sin color partidista” según el gobierno ¿lo creemos? Y es de traca la “profundidad intelectual” de su intervención de cierre del acto: “Y es que por razones biológicas y de tiempo, cada vez somos más los que nacimos con la dictadura ya agonizante, cada vez somos más los que sólo han conocido en España en libertad (sic). Y muchos españoles nacidos en esta década ya no tendrán abuelos y abuelas que recuerden el privilegio de vivir en democracia. Por todos ellos y todas ellas –os y as, ¡presentes! –, estamos llamados, no sólo a recordar, sino a preservar ese tesoro único, llamado democracia, para que cuando falten los mayores, cuando ya nadie pueda contar aquella historia –ya están ellos para contar la suya–, pues no se pierda el caudal de memoria –“democrática”, por supuesto–. Hagamos todo cuanto esté en nuestra mano por cultivarla, porque gracias a su lucha, hoy somos un país moderno, avanzado y plenamente democrático. Y porque no hay mejor forma de proteger esta España en libertad, que honrar a quienes lo dieron todo por ella, incluso, la propia vida” –los de la izquierda, que los otros bien muertos están–.
Tras esa declaración de intenciones de sacar de nuevo el Francomodín que tanto le gusta a nuestro Fraudillo Felónez, me vinieron a la cabeza algunas cosas. Lo primero que se me ocurrió fue “colaborar” con una previa para el día 8 de inicio de actos y en eso estoy. Lo segundo que pensé lo escuchaba poco después en boca de Isabel Díaz Ayuso: “Pedro Sánchez ha enloquecido”, un poco más, añado yo. Lo tercero, lo madrugador que ha sido nuestro Falconeti, teniendo en cuenta que Francisco Franco murió el 20 de noviembre de 1975, por lo que faltan más de diez meses para el aniversario de su muerte y me pareció un poco pronto para empezar esa celebración, que tampoco se corresponde con la supuesta llegada de la democracia, puesto que, como tal, podríamos aceptar la fecha de los primeros comicios de junio de 1977, con lo que estaríamos a dos del 50º aniversario o, más exactamente, la de la aprobación de la Carta Magna, el 6 de diciembre de 1978. Puede, siendo optimistas, que, en su fuero interno, el sitiado por la Justicia –familia, partido y gobierno– piense que no llega a 2027 y no quería perderse esos fastos de imaginar la “derrota” de su enemigo, cincuenta años después muerto, por cierto, en su cama. Fastos a los que, de momento, no se apunta la Casa Real y, parece, tampoco el Partido Popular –Díaz Ayuso lo dejó claro en el caso de Madrid–. Lo último fue pensar en el conocido refrán español de “No hay mal que por bien no venga” y, miren por donde, tanto sacar a colación a Franco, hasta de su tumba en el Valle de los Caídos, no elegido ese lugar por él, por cierto, tal vez dé a conocer mejor a muchos la figura del único gobernante, hasta ahora, capaz de derrotar al comunismo, como ya reconoció el primer ministro británico Wiston Churchil: “Claro que deseábamos la victoria de Franco y le ayudamos en lo posible. Fue la gran batalla ganada al comunismo”. Dejo aquí un artículo de Alfonso Ussía en El Debate de hoy (ayer para el lector) que suscribo íntegro y en el que recoge reconocimientos a Franco por parte de personajes tan importantes como el que fuera presidente de los EE. UU., Dwight D. Eisenhower, que lo visitó en España en 1959: “Admiraba a Franco como general, pero ahora le admiro también como estadista”; o el del General Charles de Gaulle, que presidió la V República de Francia, hoy vigente, que lo visitaba en 1970 y dejaba esta frase: “Cumplo una de mis calladas ilusiones«. Invito a leer también La gran mentira.

Me llega muy oportunamente para este recordatorio histórico que quiere traer al presente el mayor manipulador de la historia reciente, un texto sin autor que voy a compartir porque me parece que le podría venir muy bien a los impulsores de esta desmemoria que quieren apellidar democrática y que le dedico especialmente como aperitivo al promotor de los cien actos culturales y eventos para que se lo pase a sus “expertos”. Con el título de LAS COMPARACIONES SIEMPRE RESULTARON ODIOSAS, este desconocido autor hace una exégesis de unos hechos que hace un par de meses se contrapusieron a las actuaciones del gobierno de su Sanchidad en la desgraciada tragedia producida por un dramático episodio de Gota Fría, que se cebaron especialmente con Valencia, que fue centro de otro similar el 14 de octubre de 1957. Lo relata así: «Franco estaba visitando Barcelona y viajó a Valencia para ver de primera mano la catástrofe. Después de ver el estado en que quedó la ciudad se reunió con los ingenieros, mandos militares y civiles en la Capitanía Militar, donde le explicaban los proyectos futuros, los escuchó y les dijo: “Eso está muy bien, pero Valencia esta intransitable, inhabitable, ¿podrían explicarme ustedes que tienen pensado para retirar todo el barro de la ciudad? El general jefe de ingenieros de la III Región Militar le contestó que tardarían más de tres meses en limpiar la ciudad a lo que Franco le dijo: “¿Y se quedan ustedes tranquilos pensando que los valencianos van a pasar la Navidad envueltos en barro?”. No vemos otra solución mi General. “¿Y si dispusieran ustedes de más camiones podrían acabar antes, no es así?”. Asintieron y el general les dijo: “En mi último recorrido de Rota a Jerez me crucé y conté más de 100 camiones transportando escollera para el puerto de Rota y esa obra por lo que tengo entendido está próxima a acabar y los camiones pronto estarán disponibles”. Y dirigiéndose a Camilo Alonso Vega ministro que le acompañaba le dijo que llamara al embajador de Estados Unidos y le preguntara si esos camiones podían viajar a Valencia. En los siguientes días llegaron 120 camiones de gran tonelaje junto con maquinaria pesada de las bases americanas de Torrejón y Morón donde habían sido transportados meses antes desde Estados Unidos para la construcción de la base militar de Rota y contribuyeron mucho a llegar a las Navidades sin barro». Se añade después una interesante posdata en la que pormenoriza los efectivos militares, vehículos, maquinaria y ayuda alimentaria que empezó a llegar el mismo día de la conocida como “La riada valenciana”, desplegados inmediatamente desde toda España y en la que destacaba que «El Banco de España y el Consorcio de Compensación de Seguros pagaban las primeras indemnizaciones a los ocho días de la riada y el Instituto Nacional de Previsión –que nació en 1908– (la Seguridad Social lo hace en 1963 –cuando se publica la Ley de Bases de SS, que fundará nuestro actual sistema–) montó puestos de socorro en toda la ciudad atendidos por médicos de toda la región junto con médicos de la Armada. Quedaron prohibidos los desahucios de viviendas por cualquier motivo. Durante la reconstrucción se construyeron 1.500 viviendas sociales en la ciudad y 1.000 más en la provincia para los que perdieron sus casas… Hubo deducciones fiscales, moratorias, subsidios, anticipos y préstamos. Se nombró un ministro sin cartera Pedro Gual Villalbí como delegado permanente para la reparación económica de los daños a los ciudadanos de Valencia. El 23 de diciembre –de ese año, es decir, dos meses después– el Consejo de Ministros firmó el decreto de «Adopción de Valencia»… Los 4.000 militares recibieron el apodo de «la quinta del barro» y entre ellos y los ciudadanos limpiaron más de un millón de toneladas (1.130.000) de barro, en gran parte contaminado de petróleo y productos químicos. Se calcula que el caudal del Turia más el de Carraixet sumaron más de 6.000 metros cúbicos (seis millones de litros) por segundo. Todos los hechos arriba mencionados son rigurosamente ciertos, y así constan en los relatos y memorias públicas de algunas autoridades civiles y militares que estuvieron en Capitanía Militar aquel día, y vivieron esos acontecimientos entre ellos Vicente Mortes Alfonso, 36 años, ingeniero valenciano al que Franco encomendó la labor de la reconstrucción de la ciudad, pueden también encontrarlos en los Archivos Históricos, Bibliotecas Públicas incluidas las de Ingenieros de Caminos Canales y Puertos y en los BOE-A de 1957».
Esto debería leerlo el principal y único responsable de cumplir la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana de marzo de 2015, que no cumplió con su obligación y salió por pies y a escobazos en su única y brevísima visita a Paiporta, uno de los municipios más afectados y sin que haya vuelto a poner un pie por la zona, además de haber tardado varios días en enviar los primeros medios y sigan sin llegar las ayudas económicas prometidas. Claro que, si nos acordamos de lo ocurrido en La Palma y la erupción de Cumbre Vieja en septiembre de 2021, cuyos damnificados continúan viviendo en barracones y esperando la ayuda económica reiterada en numerosas ocasiones, no puede extrañar nada la inoperancia de este Número Uno del trampantojo político.
No me voy a alargar con una comparación exhaustiva de lo hecho por uno y otro dirigente, el Caudillo y el Fraudillo, porque se convertiría en una larguísima relación de hechos y logros por parte del primero, sobre los que existe amplia bibliografía y que convirtieron a España en la octava potencia industrial del mundo en 1975 y la de actuaciones irresponsables que, enmascaradas por el autócrata con datos macroeconómicos medio aceptables, convierten hoy a España, entre otras cosas negativas, en el país con más paro de la Unión Europea, tercer país con mayor población en riesgo de pobreza y segundo en pobreza infantil, en el que lo único que crece es la recaudación fiscal y la deuda.

No quiero terminar sin dejar tres referencias bibliográficas de las muchas que podría, que bien harían estos artistas de la Memoria Democrática que quieren reescribir la Historia de España. Los tres libros son de fácil lectura y aportan información que debería ser de obligado conocimiento por buena parte de la sociedad española, pero que no se quiso explicar como parte de nuestro pasado y ahora vemos las consecuencias.
El primero se titula “FRANCO PARA ANTIFRANQUISTAS. En 36 preguntas clave”, escrito por Pío Moa en 2009 y editado por ALTERA.
El segundo, lleva por título “LOS NÚMEROS DE FRANCO. Sociedad, economía, cultura y religión”, escrito por Javier Paredes y editado en enero de 2021 por Ediciones San Román.
El tercero, el más reciente y publicado por José Ramón Ferrandis en diciembre de 2024, responde al titulo de “FRANCO sin adjetivos” y está editado por Sierra Norte Digital.

Les aseguro que pasarán un buen rato leyéndolos y algunos aprenderán muchas cosas de las que se nos quiere ocultar o se deforman interesadamente por los que no aceptaron nunca su derrota en 1939 y fueron artífices de anteriores y posteriores intentos de ruptura.
Esperemos que este 2025, cuadrado del número 45, sea mucho mejor que el que fue el cuadrado del 44 anterior, nada menos que 1936, año del que parece que no salieron los socios de gobierno y sus nacionalistas y al que todo apunta que les gustaría volver y, con ello, al guerracivilismo. Tal vez, a eso pueda responder ese interés en revivir una parte de la Historia de España sobre la que se hizo un enorme esfuerzo y sacrificio, principalmente por parte de las, todavía, Cortes Franquistas, en 1976-77, para no volver a caer en ella.

