Conversaciones en el andamio. Chapoteando en un mar de discrepancias. Por Francisco Gómez Valencia

Chapoteando en un mar de discrepancias.

«Mientras Sánchez intenta proyectar una imagen de cohesión, la realidad es que existe una lucha por el verdadero alma del partido de antaño»

En un escenario político cada vez más polarizado, nuestro Pedro, ha emprendido una gira por los congresos regionales entre las cenizas de su partido en Asturias, Castilla-La Mancha y Extremadura, regiones que han mostrado cada uno a su manera su descontento con ciertas políticas nacionales más sectarias de lo habitual, particularmente en lo que respecta a la financiación autonómica y las relaciones con Cataluña, revelando las tibias fisuras internas del PSOE y las tensiones que cierto sector socialpepero y los resentidos y expulsados de entre las filas sociatas, afirman que estas generan.

En Asturias se han prometido unidad aunque la realidad es discrepante. Sánchez inauguró el 34 Congreso de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE), destacando la importancia de la unidad y la fortaleza del partido. Sin embargo, bajo esta fachada de cohesión, se esconden desacuerdos palpables. Adrián Barbón, el presidente asturiano y líder regional del PSOE, ha expresado ciertas críticas sobre el sistema de financiación propuesto por el gobierno central, especialmente tras el acuerdo con ERC sobre el concierto económico catalán. Aunque Barbón ha mantenido un perfil  bajo o sometido en su confrontación directa con Sánchez, es más que conocida su reticencia a aceptar cualquier modelo que perjudique a su taifa. Las palabras de Sánchez sobre la «unión y fortaleza» parecen más un intento de apaciguamiento que una realidad demostrable, dado que el PSOE asturiano, aunque leal, está claramente descontento con el trato dado a las regiones menos ricas, y el Principado bajo el yugo del socialismo es una ruina total y una absoluta calamidad social.

En cuanto a Castilla-La Mancha, la presencia de Sánchez fue aún más polémica pues aparentemente hablamos del frente mas critico. El presidente regional, Emiliano García-Page, conocido por su postura crítica hacia la financiación singular para Cataluña, transformó su congreso en una lanzadera para reafirmar su oposición. La declaración de García-Page sobre convertir su evento en un «congreso de la financiación« fue todo un desafío a la dirección nacional del PSOE pese a los abrazos y las risas. Sánchez, en su intento desesperado por vender unidad y fortaleza, se enfrentó a un público que esperaba explicaciones concretas sobre cómo el acuerdo catalán afectaría a las regiones menos favorecidas económicamente. De hecho sus arengas mitineras parecieron más un ejercicio de retórica que una respuesta directa a las demandas de justicia fiscal y equidad territorial, dejando a muchos como estaban al principio.

Por último en Extremadura, asistimos a más confrontación oculta siendo la situación también bastante tensa. Aquí, Sánchez se encontró con Miguel Ángel Gallardo (el principal valedor “del hermanisimo” en la Diputación provincial de Badajoz), aunque no esconde su postura crítica sobre el sistema de financiación propuesto por el felón. Aunque Gallardo ganó las primarias recientemente, su voz se suma a la de los anteriores barones regionales en su rechazo a lo que perciben como una concesión / cesión excesiva a Cataluña en detrimento de sus regiones. La declaración de Gallardo de que «los impuestos no son de los territorios« refuerza la visión de solidaridad y equidad socialdemócrata que parece ausente en las políticas de Sánchez. A pesar del tono y el peloteo de rigor, el congreso extremeño ahondó aún más en las profundas divisiones dentro del PSOE sobre cómo gestionar la autonomía y la equidad fiscal.

En fin, y como conclusión podemos afirmar que las declaraciones de Sánchez en estos congresos revelan un intento hueco, artificial y falaz por mantener una imagen de partido unido frente a la opinión pública, pero los aplausos y la aparente unidad no ocultan las grietas internas y el descontento y miedo generalizado a perderlo todo. La crítica principal radica en la falta de una respuesta clara y honesta del okupa de la Moncloaa su propia gente de partido sobre cómo la sumisión hacia Puigdemont respecto al tema de la financiación catalana afectará y seguro que perjudicará a sus territorios y sobre todo a sus intereses personales, ya que al fin y al cabo de eso se trata la cosa. Esta ambigüedad característica del personaje no solo alimenta el descontento interno sino que también da munición a las derechas para cuestionar la coherencia y la justicia de las políticas del gobierno central.

En resumen, las intervenciones de Sánchez han sido más un ejercicio de diplomacia interna que de liderazgo transparente cosa que no nos ha extrañado ni un pelo. Las críticas desde las bases y los líderes regionales del PSOE indican que, mientras Sánchez intenta proyectar una imagen de cohesión, la realidad es que existe una lucha por el verdadero alma del partido de antaño, con el riesgo de que estas discrepancias internas por muy leves que nos resulten de cara a la galería se traduzcan en pérdidas electorales significativas como ha sucedido siempre desde que el muñeco parlante secuestró al PSOE.  La unidad proclamada por Sánchez parece, por tanto, más frágil de lo que se desea mostrar aunque entre usted y yo: por mí como si se matan.

Feliz día de San Sebastián y San Fabián.

Españazuela a 20 de enero de 2025.

 

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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