La realidad de Los Módulos. Por Rafael Gómez de Marcos

La realidad de Los Módulos.

«Realidad es uno de los primeros grandes vinilos del rock en español porque tiene importancia en sí mismo, hay que escucharlo entero»

El mercado musical a finales de los años 60 se ponía especialmente interesante. Por aquellos años, Pepe Robles se introdujo en los mejores ambientes musicales. Formó parte del conjunto Los Ángeles y gracias a ello, Robles consiguió llamar la atención del productor Rafael Trabucchelli. Poco después, en 1969, formaría su propia banda: Módulos, compuesta junto a T. Bohórquez, E. Bueno y J. A. García Reyzábal.

 

El sonido del grupo queda definido por el sonido mágico del Hammond de Tomás, la guitarra cristalina y la voz levemente quejumbrosa de Pepe y una sección rítmica ajustada y sin tomarse libertades innecesarias. Las influencias de grupos como Vainilla Fudge, Young Rascalds o The Nice, basados en el sonido del órgano es palpable en los primeros tiempos. A Robles le encantaban los grandes guitarristas del rock más vanguardista del momento (Fripp, S. Howe…), y a todos les apasionaba la psicodelia y el rock progresivo. Pero también tuvieron la habilidad de aprovechar la onda del pop más fresco y español, amén de The Beatles.

 

La confianza de Hispavox y Trabuchelli en el proyecto Módulos quedó refrendada en el hecho de que, menos de un año después de su formación, la compañía editaba un elepé de la banda. Hablamos de un disco grande al uso; no de una colección de sencillos. Aquel jovencísimo cuarteto demostraba tener una cultura musical altísima, una capacidad interpretativa asombrosa y un sentido de la responsabilidad y la profesionalidad pasmoso, y fueron los encargados de fabricar uno de los elepés más importantes de la historia de la música moderna española: “Realidad” (1970). Uno de los primeros grandes vinilos del rock en español porque tiene importancia en sí mismo, hay que escucharlo entero. Sus pasajes románticos y melancólicos, su cadencia, sus cambios de ritmo, la interacción de todos los instrumentos, los escalofríos que producen algunas notas del Hammond B-3 de Bohórquez, y en general esa sensación de que Los Módulos habían conseguido construir una «muralla de sonido», contundente, sin fisuras.

 

Revolucionaron, casi sin saberlo, los sonidos del pop hispano de finales de los sesenta y principios de los setenta, y marcaron una de las vías más dignas en la irremediable decadencia de la música moderna española a base de ambiciosa imaginación y atrevimiento. “Realidad” es un disco fascinante, contiene una de las mejores baladas del rock en español, «Todo tiene su fin», que rompió moldes, un número uno que destrozaba cualquier estándar, acababa con la norma de que las canciones comerciales tenían que durar tres/tres minutos y medio. Además aparecía en la cara B del disco, destacando que ahí nada era de relleno.

 

Mucha gente menor de 30 años apenas si puede imaginárselo hoy en día: un disco grande y frágil, que debía ser depositado con cuidado en un aparato en forma de plato. Luego, colocar sobre él suavemente un brazo mecánico con una aguja para obtener un resultado sensacional para la época: 23 minutos de música. A finales de 2014, el músico granadino Miguel Martín (ex-Lori Meyers, entre otros), apasionado de la música de Módulos, produjo el álbum «Unidad y Armonía» en honor a ellos, recreando 10 clásicos de su repertorio en colaboración con músicos de su generación como Noni López (Lori Meyers), Antonio Arias (Lagartija Nick), además de Eric Jiménez y Jota (Los Planetas) o Quimi Almendros (La Guardia) y algunos más.

 

El tiempo pasa para todos, y en octubre de 2015 nos dejó para siempre Juan Antonio García Reyzábal, con 69 años. Tres años después, en abril de 2018, falleció Tomás Bohórquez (con apenas 70 años, tras una operación). Muy pocos grupos como Módulos supieron transitar tan convincentemente a la vez por la difícil doble senda de la calidad y la comercialidad. Su virtuosismo, junto con su cuidadosa dedicación y pulcritud en la producción, les supo mantener en permanente evolución. Y cuando -mayormente por presiones de la casa discográfica- tuvieron que simplificar su música, jamás cayeron en la vulgaridad y su pop sonó con una peculiar elegancia.

 

Tuve la suerte de poderlos disfrutar en directo en tres conciertos, en el cine Palacio de la Música, en plena Gran Vía madrileña, en el Parque de Atracciones de Madrid y en la sala Victoria, situada en los bajos del cine del mismo nombre de la calle Francisco Silvela, a escasos 50m de mi colegio el Liceo Escolar de la calle José Picón.

 

El tema que abría el álbum y que le da nombre, es por sí mismo un recital de rock progresivo como no se había oído hasta la fecha en España. Bendita adolescencia, la conjugación de la infancia y la madurez, una época de crecimiento mental y espiritual. Siempre he dicho que con los años uno se disfraza de modas, de ideología, de pragmatismo, de éxito o de fracaso, pero si al cabo de los años te encuentras con alguien que conociste en esa etapa, rascas un poco en la superficie y en el fondo encontrarás la misma persona que habías conocido en la adolescencia, sigue siendo el mismo idiota o la persona brillante del colegio o del instituto.

Rafael Gómez de Marcos

Enamorado de la vida, reivindico mi infancia, mi verdadera patria, tres pilares, El Capitán Trueno, The Beatles y Joan Manuel Serrat, me fascina la ópera, me encanta bailar bachata y considero que decir cine americano es una redundancia. TVE no vio en mí ningún talento tras más de treinta años de servicios, Talento que me concedió la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión en reconocimiento a mi trayectoria profesional. Nunca he estado afiliado a ningún sindicato y jamás he militado en ningún partido. Mi cita de bandera es una frase de José Ortega y Gasset: "Ser de la izquierda es, como ser la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral".

Artículos recomendados

Deja un comentario