
«Mientras esta situación no se arregle, será difícil que los jóvenes puedan dejar de compartir piso con otros amigos o compañeros»
Menos mal que aparte de la vivienda que, compré con mi mujer hace ya veinte años en un pueblo de Madrid, de afortunado desarrollo en casi todos los ámbitos para vivir, heredé la casa que adquirió mi madre, también en aquel tiempo más o menos el dos mil cuatro, en este mismo lugar. Hoy día la tengo alquilada por novecientos euros más o menos. La casa mide noventa y seis metros cuadrados, tiene ascensor, garaje, trastero y jardín comunitario con piscina, es urbanización cerrada y esta en un lugar tranquilo en general. Cuando la puse en alquiler hará unos cinco años, no pensaba cobrar más euros que los que recibo, más gastos de recogida de basuras. Esto fue lo que me recomendó la administración de alquileres que había en este lugar. Con los años hemos ido subiendo un dos por ciento anual aproximadamente y dado que el inquilino es persona seria y considerada, mi intención es prorrogar este contrato mientras él quiera. Puedo ofrecérsela en venta, pero me parece que al precio en que están estas viviendas por aquí, superan los trescientos mil euros, no va a tener la persona que lo habita ningún interés en adquirirla.
Todo esto, en cuanto a mi afecta, no tiene la más mínima importancia, pero lo que sí me trae algo de mal café, es la situación de mis hijos, que si quieren independizarse no tendrán esa posibilidad, dado que los sueldos que perciben, y superan los mil quinientos euros, les será difícil vivir tirando de lo que les quede tras pagar por un alquiler los mil euros de la media.
No sé que pasa en España, que las empresas no están dispuestas a pagar el dinero suficiente para que sus empleados puedan tener cubiertas al menos sus necesidades de vida y sin mayores alharacas. Estoy hablando de niveles de formación universitaria, no imagino que harán personas que solo tengan su formación profesional o la experiencia en trabajos como bares, tiendas y un largo etcétera. Se dice que los españoles emigran a otros países de Europa y creo que en gran parte se debe a esto, se debe a los sueldos que reciben fuera, que les permiten gastar más o ahorrar más. Está claro que en España tienen que trabajar los dos miembros de la familia para poder pagar la vivienda con sus gastos y la manutención.
Que alguien me explique qué proyecto de vida pueden tener esos jóvenes que no sea seguir viviendo en casa de sus padres hasta los cuarenta o cincuenta años. No sé si estoy en lo cierto, pero mientras esta situación no se arregle, será difícil que los jóvenes puedan dejar de compartir piso con otros amigos o compañeros, para poder crear unidades familiares, tanto en matrimonio, como en cualquier otra versión de convivencia.
No sé si el problema de los precios se debe a la ambición desmedida de las empresas promotoras y constructoras, al abusivo precio que se cobra por los terrenos ya urbanizados o por cualquier otro motivo, pero desde luego es algo que no tiene un pase y es algo insostenible a largo plazo. Tal vez todos debiéramos saber que poner límites a las ganas de ganar dinero es algo sano que beneficia el país y en ese sentido, también los gobernantes deberían bajar a mínimos los precios que se cobran por asuntos inmobiliarios.
Cuando yo era joven, treinta años, el primer apartamento que alquilé, con cocina, salón comedor, baño, dormitorio y hall distribuidor, no me costaba más de treinta mil pesetas al mes. Y era una de las mejores zonas de una ciudad capital de provincia. Hoy en día si tuviera que volver a empezar, con el sueldo de entonces, me moriría de hambre y aburrimiento, por falta de poder hacer otras actividades, mes a mes. ¿Cómo pueden los sueldos estar tan mal asimilados a la realidad de la economía que han de afrontar los trabajadores?
Así que comenzaba este escrito diciendo: menos mal que aparte de la vivienda que, compré con mi mujer hace ya veinte años en un pueblo de Madrid, de afortunado desarrollo en casi todos los ámbitos para vivir, heredé la casa que adquirió mi madre, también en aquel tiempo más o menos el dos mil cuatro, en este mismo lugar. Hoy día la tengo alquilada por novecientos euros más o menos. La casa mide noventa y seis metros cuadrados, tiene ascensor, garaje, trastero y jardín comunitario con piscina, es urbanización cerrada y esta en un lugar tranquilo en general. Cuando la puse en alquiler hará unos cinco años, no pensaba cobrar más euros que los que recibo, más gastos de recogida de basuras. Esto fue lo que me recomendó la administración de alquileres que había en este lugar. ¡Cómo han cambiado las cosas!

