La pirámide Cestia en Roma, admiración por Egipto. Por Susana del Pino

La pirámide Cestia en Roma.

La pirámide Cestia en Roma es algo inesperado, como tantos otros lugares de una ciudad que para admirarla no basta una vida»

        Cuando los romanos en su imparable avance por gran parte del mundo conocido conquistaron en el 31 a. C. el fascinante Egipto, quedaron maravillados por la milenaria cultura, la religión, la escritura y el arte, especialmente la arquitectura.

    Buen ejemplo de ello son los distintos obeliscos traídos desde el país africano que aún hoy en día están repartidos en Europa. La suntuosa cultura egipcia se puso de moda. El interés es evidente no solamente en el aspecto estético, incluso en el religioso llegando a construir en el año 43 a. C. en el corazón de la ciudad, el Campo de Marte, el que sería el Templo de Isis, conocido también como Serapeum.

    Las pirámides en Egipto son, sin duda alguna, su signo de identidad. Aunque se construyeron más de cien en todo Egipto, las más conocidas son las de Giza, todo un misterio a lo largo de miles de años y sobre las que tanto historiadores como simples observadores no dejan de hacerse preguntas. Sin duda, una historia fascinante cuyo estudio atrae y continuará atrayendo.

     Los enterramientos estaban prohibidos en el interior de las ciudades por lo que se construiría en la Vía Ostiense, que llevaría al popular puerto de Ostia. Actualmente se ubica cerca de la Puerta de San Paolo y junto al Cementerio protestante, ya con el nombre oficial de Cementerio de los Ingleses, otro lugar atractivo para visitar en Roma, al sur de la ciudad y junto al Monte Testaccio, lugar con historia curiosa allá donde los haya. La pirámide asombra a todos por su altura, 36,40 metros, y por lo sorpresivo de encontrarla en ese lugar.

La pirámide Cestia en la Puerta de San Paolo.

   Fue mandada construir por el pretor romano Gaio Cestio Epulone en el siglo I a. C.  que sentía predilección por la cultura egipcia. Él mismo dejó escrito en su testamento que a su muerte se construyera en el plazo de un año, (se tardaría aproximadamente trescientos treinta días) para ser enterrado en su interior, el hecho de destacar, debido a su presunción parece ser el motivo con más peso que le llevó a dejarlo estipulado antes de morir. Su deseo quedó reflejado en una inscripción en el lado oriental del monumento; algo imponente, único y grandioso en Roma, que además pensaría, le haría pasar a la historia con más popularidad que muchos de sus coetáneos.

    La pirámide “romana” se diferencia de las egipcias por los materiales empleados para su construcción (opus caementicium recubierto de mármol) y sus aristas más elevadas, por lo que es más alargada que las de Giza. Al ampliar las murallas aurelianas, construidas entre los años 272 y 279 por iniciativa del emperador Aureliano (214-275), la pirámide quedó dentro de ellas, lo que favoreció su conservación al no utilizar los materiales para otros edificios como desafortunadamente ocurrió con muchas otras construcciones.

La pirámide Cestia en Roma, admiración por Egipto.

    En su interior la cámara sepulcral con aproximadamente 24 metros cuadrados (5,95 x 4,10 y 4.80 de alto) fue amurallada en el momento de introducir los restos del pretor, a la usanza egipcia. Las paredes están decoradas con pintura al fresco con ninfas sobre fondo claro y jarrones decorados. En la parte superior cuatro Nike aladas (personificación de la victoria), de estilo pompeyano que portan una corona con un lazo; en la parte central parece ser que había una escena de apoteosis triunfal con el difunto como protagonista, frescos desafortunadamente desaparecidos.

Detalle de Victoria alada

    No se prestó mucha atención a la pirámide durante siglos, extendiéndose una leyenda sobre su origen. Las inscripciones en la que figuraba el texto que aludía a Cayo Cestio no eran legibles por su abandono y la vegetación que las cubría, por lo que se creía que ésta era la tumba de Remo (Meta Remi), uno de los gemelos fundadores de la ciudad. El propio Francesco Petrarca (1304-1374) en una de sus cartas se refiere a la Pirámde Cestia como “Sepulcro de Remo”; en el siglo XV el historiador Giovanni Bracciolini (1380-1458) intentó excusar al notable escritor con las siguientes palabras… «no habiendo querido el gran hombre descubrir la inscripción cubierta por los arbustos«.

    Otra pirámide, de mayor tamaño, era la tumba de su hermano Rómulo (Meti Romuli) y estaba situada junto al Castillo de Sant´Angelo como figura en los planos de la ciudad de Roma realizados por el cartógrafo humanista Alessandro Strozzi en 1474 y que fue destruida en el siglo XVI. En realidad de las cuatro pirámides que se construyeron en Roma, la de Cayo Cestio ha sido la única que se ha conservado.

ITINERARIO DE 1648 SOBRE ITALIA. EN ÉL SE INCLUYE LA IMAGEN DE LA PIRÁMIDE.

  En el Renacimiento, tras realizar trabajos de limpieza en la zona y ordenar la catalogación de monumentos antiguos y comenzar algunos trabajos de excavación se descubrieron las inscripciones originales por lo que ya se desveló su origen. En el siglo XVII se descubrieron unas estatuas de bronce, hoy en los Museos Capitolinos. Se encontraron también restos con inscripciones que indican que debieron existir muchas más obras de arte que fueron lamentablemente saqueadas, entre ellas la urna funeraria y partes significativas de la decoración. En los últimos años se han realizado restauraciones de la cámara sepulcral, siendo la realizada en 2015 la más destacada  en la que se ha invertido un capital importante. Ha sido financiada por el emprendedor y mecenas japonés Yugo Yagi, muy apreciado en Italia por su contribución al desarrollo de la industria de la moda de este país y su difusión en Japón.

PIRÁMIDE CESTIA EN 1880

    La pirámide Cestia ha sido muy admirada por los viajeros que siempre  han reflejado en sus diarios sus impresiones, a favor o en contra, pero siempre impactantes. La Iglesia también ha mostrado gran interés por el monumento a partir del siglo XVII llegando incluso a hacer un encargo al arquitecto Francesco Borromini (1599-1667) para transformar la cámara funeraria en una pequeña iglesia, proyecto que no llegó a realizarse.

    Hoy en día se puede visitar el interior de la pirámide aunque con previa solicitud y en días concretos.

     Sobre la fascinante Ciudad Eterna decía el escritor y poeta danés Hans Christian Andersen (1805-1875): «Roma es como un libro de fábulas, en cada página te encuentras con un prodigio«, y así es.

    La pirámide Cestia es ejemplo de ello, algo inesperado, como tantos otros lugares en una ciudad para la que como bien decía el elegante y refinado escritor Silvio Negro (1897-1959 “ROMA NON BASTA UNA VITA… algo con lo que estoy completamente de acuerdo.

 

Susana del Pino

Malagueña y amante del arte, una de las pasiones de mi vida. Me gusta la belleza, la armonía y quiero siempre la verdad. Me siento afortunada y agradecida por muchas cosas, entre ellas haber viajado y conocido otras culturas que me han aportado tanto. Italia me fascina, nunca me cansaré de visitarla, siempre que regreso siento que una parte de mí se queda allí.

La vida es una oportunidad maravillosa para aprender, conocer, soñar, compartir, sentir... y siempre amar.

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