¡MUY BUENOS DÍAS!
Como si el tiempo no pasase y aunque fuera eternidad, os enseñaría pinturas y no habría final. Si estas van acompañadas de un dulce recordar, bienvenida compañera y amiga de un buen pensar.
Con esta pequeña introducción hago los honores este jueves a mi querida María Jesús Lasala.
Susan Braveau. Artista estadounidense, reside en Wendell, Carolina del Norte. Graduada en la Universidad Estatal de Michigan, se considera una pintora realista «mágica» dentro del arte moderno, donde en cada lienzo nos transporta a un lugar atemporal cuidadosamente impregnado de detalles y cuyos personajes te hacen vivir un momento en un tiempo pasado.
Susan dijo: «Soy la persona que lleva consigo todas las esperanzas y los sueños de toda mi familia desde hace generaciones«.

«Niños, mitad de precio». Por María Jesús Lasala
Aquellos recuerdos que jamás se deberían guardar para uno mismo…
Es por ello que al observar a esta pintora que Milagros nos presenta, he decidido mostrar a tan ilustres lectores lo que mi mente alberga.
En mi pueblo, hace muchos años, había una barbería de esas de toda la vida, Joaquín se llamaba el barbero que la regentaba y todo el pueblo de sus servicios disfrutaba.
Joaquín cortaba el pelo a caballeros, señoras y niños, mi padre nos llevaba a las tres hermanas y el barbero nos pelaba mientras su ayudante, a mi progenitor afeitaba. De las tres, la mayor y esta que os cuenta, éramos de caracter pausado y conformista, la pequeña, por el contrario tenía un genio de mil demonios y a mi padre avergonzaba. Ni con capa en la cabeza, ni con dulces chantajes, ni tan siquiera con la amenazas de unos y otros, la niña se quedaba quieta.
Una señora del pueblo, doña Berta, abrió por fin una peluquería de señoras y al sufrido Joaquín le faltó tiempo para hacer la recomendación de traslado a mi madre, con la excusa de que se acercaba mi primera comunión y había que dejar crecer el pelo para llenar mi cabellera de graciosos tirabuzones. Tiernos recuerdos…
Aquellas peluquerías de los años 70, con sus sillones, sus secadores de pie y ese peculiar olor a tinte y a permanentes. Olor que todavía guardo en un rincón de mi cerebro como cada una de las vivencias de una feliz infancia.
Bendita imagen que me devuelve a hermosos días pasados. Gracias Milagros y gracias Manuel por este fabuloso espacio en el que puedo leer y expresar.
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«Niños, mitad de precio». Por Mila Soyyo
Si quieres triunfar, un cartel en tu negocio en uno de los espejos que diga:
«Niños a mitad de precio»
Así fue, la pelu se animó, las mamás vieron un chollo
y cada peque en acción , entro grabando la situación.
Puede estar Prudencia, nos lo muestra con paraguas,
y pegadiza su lado está la santa Paciencia.
En la esquina está Remedios, señalando con el dedo
mientras la nieta, es la Gestos, aprieta sus puños fuertes
pensando en su melena… ¡Yo no quiero! ¡Este es mi pelo!
En el frente está Rogelio, sonriente corta madejas
la dulce Mary Poppins un espejo va y sujeta
para que su pequeña pueda verse en la rabieta.
A la izquierda veo a Pelón, que como buen peluquero
saca partido a su pelo, tapando su cascarón
astutamente y sabiendo que Pelambre es pequeño,
y tiene hambre, le da una piruleta y le cubre enteramente
salvo el hueco que deja para no cortar la oreja
y va dando a la tijera sin demora, otros esperan.
Y veo a Marinero, pequeño aventurero
distraído con el sillón, queriendo tocas palancas
veremos si va y se aguanta o sus manos se acercan
y dejan a Fantasmita con alguna inclinación.
Un salón curioso, sólo hay que observar
así lo hacen las dos mujeres que fuera están
más no preguntes si ahora te toca o has de esperar
con tantos niños, sorpresas te has de llevar.
***
Mi agradecimiento a María Jesús Lasala por su saber hacer y trasladarnos durante unos instantes a unas vivencias de aquellos años 70. Extiendo mi agradecimiento a Manuel Artero, presto a confiar en nuestro hacer y a su publicación.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso jueves y antes de despedirme os diré: Ofrecer: Simpatía, tolerancia, don de gentes, cuchicheo, buena mano, gran aguante y recibir: Buen peinado, diferente y a quererte. ¡Feliz jueves!
MMB

