
«En España veremos con nuestros ojos cosas más terribles que las naves incendiadas en Orión de las que vio el replicante»
Todos, los de cierta edad, recordamos el intenso monólogo final de la película ‘Blade Runner‘ de Ridley Scott, por aquel ya lejano 1982, en el cual el replicante Roy Batty, interpretado por el actor Rutger Hauer, fruto de lo que sería una AI, acaba su argumentario con una frase ya icónica: “Todos esos recuerdos se perderán como lágrimas en la lluvia«. Momentos antes de morir, el replicante Roy Batty dice a Rick Deckard, mientras llueve torrencialmente: «I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate«. Es decir: «He visto cosas que ustedes nunca hubieran podido imaginar. Naves de combate en llamas en el hombro de Orión. He visto relámpagos resplandeciendo en la oscuridad cerca de la entrada de Tannhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, igual que lágrimas en la lluvia. Llegó la hora de morir”.
Sé que es una escena imposible la que describe y que, por nuestra endeble visión lejana, jamás llegaremos a contemplar y ni siquiera a imaginar, como reconocer la culpabilidad y responsabilidad criminal socialista en el estallido de la guerra civil de 1936-39; aunque lo realmente trágico, y en lo que el replicante tiene razón, es que todo lo que un ser humano vio o pensó o sintió mueren con él al momento de olvidarse de respirar y es lo que le sucederá al inane, oclócrata Sánchez, maestro del erostratismo, de augurado más que triste legado.
Si buscamos una equivalencia contemporánea de ese impacto en la medida de la magnitud en el diálogo de ese replicante que antes de morir salva la vida de ese humano que solo quería matarlo podemos asociarla con la propia destrucción de nuestro país desapareciendo en llamas o bajo una riada ahogado en fango mientras el inane toca la lira o como un Calígula nombra ministro a su propio caballo.
En este estercolero, o mejor dicho manicomio, podemos preguntarnos cómo es posible que la mayoría de la población española siga agachando la cabeza, obedeciendo a un gobierno que gobierna contra España, y contra los españoles, y pasando de todo, conformándose con tener lo justo para una caña y unas bravas. Esto es más parecido a un frenopático con las puertas abiertas de par en par, por el que campa Sánchez y su banda, en una secuencia de escenas no simplemente esperpénticas, sino más bien terribles y alarmantes.
Ahora resulta que hay una terrible ultraderecha, terroristas malos, y terroristas buenos, que son los que apoyan al gobierno y que en Cataluña, en 2017, no hubo un golpe de Estado, ni actuaciones terroristas. Es tan ridículo que no merece la pena perder ni un segundo criticando las cagadas legislativas y las ocurrencias de la mayoría de los ministros con un gobierno que no gobierna nada… que busca votos debajo de las piedras o mejor dicho que se pliega ante el golpista catalán del que dijo, ese gran mentiroso que nos preside, que lo traería para ser juzgado.
Tenemos a un ignorante y perverso ministro de in-cultura empeñado en acabar con los grandes museos nacionales, y con la gigantesca herencia de la Hispanidad. Contamos, o mejor sufrimos, a tres vicepresidentas del gobierno, a cual peor… Una que es una auténtica arpía, que no habla, sino que el ladrido del insulto es su tono permanente, otra que ataca al poder judicial, único poder al que el déspota trata de “okupar” y montar clavando sus espuelas de castigo, y otra que no sabe hilar una frase y que en su nivel ‘bordeline‘ habla y nos trata como si fuéramos retrasados, y que considera el diálogo social como hacer lo que a ella le salga del parrús.
Ya casi está olvidado y tapado por otros escándalos el caso de tito Berni pero la lista de imputados va más allá de los casos de Begoña Gómez, del hermano del presidente y del asesor y portero de puticlub Koldo, se extiende como una densa y pestilente niebla por distintos resquicios de nuestra agrietada España y ya llama impertinente como la señora de la guadaña a las puertas del mismísimo palacio presidencial de la Moncloa.
La trama de José Luis Ábalos no ha hecho más que engordar con indicios que implican a la actual presidenta del Congreso, Francina Armengol, al ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres. Y a una larga lista de altos cargos pringados cuyas terminales conducen a quien todo lo controla en el partido pues nadie puede creer que la visita a España de Delcy Rodríguez y el rescate bajo sospecha de Air Europa fuera tema ajeno al dottore cum fraude.
Sobre una posible exigencia ante responsabilidad criminal al ‘gran narciso‘ cabe recordar nuestra pisoteada Carta Magna. Leamos art. 102 de la Constitución, en su apartado 2 que dice textualmente así: “Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo”.
Sorprende ver a los corifeos mediáticos apesebrados incapaces de poner en aprietos al político de turno y no reaccionar cuando Pachi Nadie, un fraude de la nada, llama fascista al periodista que le lanza una pregunta incómoda y nadie reacciona, como aquel día que le preguntaron sobre los que cenaban en Ramsés antes de irse de putas a lo que Pachi respondió displicente: ¡qué más dará!… y ningún periodista movió el trasero para abandonar la sala… como dijo aquel presidente, Estanislao Figueras en 1873 desde París cuando puso pies en polvorosa: «estoy hasta los cojones de todos nosotros«.
No creo que, por el momento, todos estos terribles recuerdos se pierdan como lágrimas en la lluvia ya que somos testigos de ello mientras vivamos teniendo la responsabilidad de darlos a conocer a las siguientes generaciones para que no se vuelvan a repetir. Creo que veremos con nuestros ojos cosas más terribles que las naves incendiadas en Orión de las que vio el replicante, al contemplar cómo el progreso nos pasa de largo, el agujero negro del decrecimiento y la ruina española se agranda y como cemento lastra nuestros pies hacia el oscuro abismo en viaje hacia la línea sin retorno conocida como ‘horizonte de sucesos‘, contemplando en nuestra agonía la disolución de España como nación a la vez que como zombies contemplamos incrédulos el firme avance de otras naciones abrazadas a la causa de la libertad, de los Valores y despojadas del social comunismo y la agenda woke.

Tal cual… lo que ves tu y vemos todos (incluso “ellos” aunque pretendan no verlo) es un signo universal: le sucedio a todos los imperios… pasaron el climax al patetismo. Hoy la republiqueta neosovietica que llamamos España esta, ya no en el borde del abismo, sino en caida libre. Solucion: votar LIBERTAD…
Ejemplo: Argentina
Excelente reflexión que comparto en toda su extensión.