Influencia digital y pensamiento débil: esclavos del móvil. Por Rodolfo Arévalo

El artista Steve Cutts hace ilustraciones que muestran cómo la sociedad se ha degradado pese a tantos avances en la tecnología

«Se queda uno con una sensación de primate que vive entre humanos demasiado primarios, o de esos bobos que se pasean mirando el móvil»

Hay días en los que tratar de escribir sobre cualquier cosa resulta imposible, dado que muchas personas parecen vivir ajenas a todo lo que es realmente importante e interesante. ¿De qué escribir? ¿Interesará a alguien? Y lo peor, lo que escribimos, ¿será leído por alguien? No sé. Tampoco sé qué es lo que tienen los teléfonos móviles que muchísimos humanos consideran objetos celestiales, voces divinas del cielo, casi su único mundo importante. Parece que escuchan en ellos o ven en sus imágenes a los nuevos dioses de nuestro mundo: los “influencers” o creadores de opinión.

Y peor aún, los radicalismos, tan llevados hoy por grupos de mujeres. Estas dejan sin saber a qué atenerse, sin cerebro ni contenido, a quienes las siguen, porque estos carecen de la capacidad de opinar y elegir por sí mismos. Digamos que el presente ha aumentado el tamaño de las corralas, donde los vecinos servían de altavoz de tendencias, información y opiniones. Si pudiéramos calificarlos de alguna manera ya conocida en la historia, serían una especie de dioses cercanos, dioses lares, los famosos dioses domésticos. Y podemos estar seguros de que así se sienten algunos, evidentemente todos los que superan un número grande de seguidores.

Si para un fumador empedernido, como era yo, era casi imposible dormir si no tenía a mano un paquete de cigarrillos, tal era el mono psicológico de no tener algo que fumar si me despertaba durante la noche, hoy en día debe de serlo para muchas personas tener el teléfono descargado o no tenerlo. No poder oír qué tienen que decir sus influenciadores de cabecera debe de ser para ellos como pasar el mono. Está claro que quien controla la información domina su entorno, pero la información que entra a través de un teléfono móvil solo es la opinión de algún conocido, amigo o, como ya hemos dicho, de un influenciador.

De verdad que me causa una gran pena que esto sea así, porque en personas con estudios y conocimiento del mundo y de los seres humanos no será algo que desestabilice sus creencias o su forma de ver las cosas, pero para una gran mayoría de individuos sin esa formación, lo único que hará esto es deformar un hecho puntual que será generalizado, siendo un asunto de un calado muy reducido.

Hay que ver la que se ha montado por un beso en la boca que un director deportivo dio a una deportista. Desde luego, si, como dicen, hubo una intención sexual, es desde todo punto de vista rechazable, pero ¿quién puede saber desde fuera cuál era el sentimiento de ese ser humano y si tenía la intención o no de agredir sexualmente a la deportista? ¿Puede alguien argumentar su creencia de manera cierta? Lo dudo mucho. ¿Puede calificarse de agresión sexual un acto aislado y espontáneo en un momento de alegría? También lo dudo. Máxime si esto se produce en un lugar público y con cientos de personas mirando. Parece una opinión muy de rizar el rizo. Y llevarlo a un tribunal como agresión sexual parece traído por los pelos. Hay que tener la piel muy fina.

Pero, teniendo en cuenta que hay muchas mujeres en la actualidad con una especie de complejo frente al sexo opuesto, al que suelen calificar de agresivo, no es de extrañar. Sea este beso algo inocente o no, no es como para ser noticia de apertura de telediarios, salvo que se quieran esconder otras cosas.

En cuanto a la opinión acerca de la agresividad del macho, está absolutamente fuera de lugar, porque estos actos un poco pasados, contemplados desde un punto de vista social, no lo son si nos atenemos al comportamiento normal de cualquier especie de macho en la naturaleza y al que exigen las hembras si esperan un acercamiento afectivo, que no sexual. Desde luego, no es algo como para acabar en una demanda. Máxime cuando esto detrae recursos a la sociedad en que se desarrolla el acto jurídico.

¿Me gustaría saber qué hubiera pasado si el beso hubiera sido de una mujer, presidenta de algo, a un hombre deportista? Según mi opinión, probablemente nada hubiera sucedido ni trascendido. O quizás una tromba de feministas se hubiese echado al monte por ello, vaya usted a saber.

Esto no quita el hecho de que haya personas cuya sensibilidad pueda no aceptarlo, pero de ahí a llegar a lo que estamos viendo hay un abismo. Se queda uno con una sensación de primate que vive entre humanos demasiado primarios, esto es, en estado animal, o de esos bobos que se pasean mirando el móvil. Por esto es por lo que he empezado diciendo que hay días en los que tratar de escribir sobre cualquier cosa resulta imposible, dado que muchas personas parecen vivir ajenas a todo lo que es importante. Como las bravuconadas de Trump y de Putin. ¿De qué escribir? ¿Interesará a alguien? ¿Es importante un beso no pedido para tener esa gran trascendencia? ¿Quién lo sabe? No sé. Tampoco sé qué es lo que tienen los teléfonos móviles que muchísimos humanos consideran objetos celestiales, voces divinas del cielo, casi su único mundo importante. Lo demás, aparte de besos, parece pura filfa.

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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