¡MUY BUENOS DÍAS!
Llegamos al último jueves de este mes de febrero y os traemos una obra de pintura que a más de uno de vosotros os traerá recuerdos de la infancia o juventud, porque en algún momento, habéis abierto la puerta a ese lugar cuyo encanto se reflejaba en el aroma del cuero, de la madera cortada o los hilos de un calzado trabajados con esmero.
Hoy además, cuento con la participación de El Gitano y podréis deleitaros con la lectura de lo que nos ha escrito, algo a lo que no nos tiene acostumbrados, ya que se mueve por otros derroteros, como son el humor y la gracia cuando hace uno de sus memes o ilustraciones.
Jefferson David Chalfant. Condado de Chester (Pensylvania),1856- Wilmignton Delaware (Estados Unidos), 1931. Sus comienzos fueron trabajando como artista plástico en una firma comercial, sin formación fue adquiriendo a base de tesón una gran técnica. Naturaleza muerta, paisajes, temas de género y retratos. Uso del trampantojo. Realizó exposiciones de sus obras por diferentes partes de Estados Unidos.

«El viejo zapatero» Por El Gitano
Bienvenidos al mundo de Manuel, su zapatería, aquella que heredó de su padre y con él era la cuarta generación que se dedicaba a reparar a los que él llamaba «sus pacientes».
Hombre extrovertido, amable y con buen humor siempre bromeaba diciendo que nadie como él sabia de que pie cojeaba cada vecino del barrio solo viendo su calzado.
Toda una vida dedicada a cambiar suelas, talones y cremalleras, sustituir puntas y cordones o reparar costuras y materiales para terminar dándoles betún y sacarles un brillo que solo Manuel sabía darles con su viejo cepillo de cerdas suaves y resistentes al paso del tiempo.
Y después de tantos años ahí estaba, a punto de jubilarse, triste por que ninguno de sus hijos continuaría con ese honroso oficio que se estaba perdiendo como tantos otros, pero contento y orgulloso de haber conseguido con el esfuerzo de sus ya viejas y doloridas manos, facilitarles unos estudios que les habían dado la oportunidad de conseguir sus sueños…
Disfrute Manuel de su merecido descanso y gracias por ofrecerle una y mil vidas a los zapatos que se desgastaron caminando por los empedrados senderos de la vida.
![]()
«El viejo zapatero» Por Mila Soyyo
Es un suelo sucio, de tanto zapato
con huellas de gente que aún conservamos
prendida en memoria, pasando los años
un cosido a mano recuerda al antaño.
Es aquel dejar los ojos en paño
detrás de las gafas no era un extraño
su conocimiento aplicado a un rebaño
sentado en su silla, la tabla un peldaño.
Es como un desorden, cerca de las manos
viruta en el suelo de un viejo tacón
calzadores hechos de hierro afilado
ensanchando hormas que aprietan por dos.
Trocitos de cuero se van ensamblando
buscando la bota que preste atención
la suela se acopla al zapato, es la perfección.
Cristalera abierta dejando al viajero
que entregue o recoja el preciado valor
son huellas de pies que tocaron sus manos
guardando secretos sin la confesión.
***
Quiero agradecer a El Gitano su participación tan acertada y serena, también a Manuel Artero, por la confianza mostrada y la publicación de este artículo.
Desde vuestra revista digital La Paseata os deseamos que tengáis un maravilloso jueves. Finalizo con el dicho: ¡Zapatero a tus zapatos! ya que tenemos la costumbre de opinar de todo, sin saber de la materia. ¡Feliz día!
MMB

