El nacimiento y la muerte, inconmensurable relato. Por Antonio Ramírez

El nacimiento y la muerte, inconmensurable relato.
 

“Toda biblioteca que se precie, personal o publica, debiera contener esta historia de nacimiento y muerte. Inconmensurable relato”

 
Una de las joyas literarias de nuestro tiempo, pequeña pero abrumadora. Una guía interior que obliga, más que invita, a la reflexión sobre la propia existencia.
 
De una belleza excepcional, “El nadador en el mar secreto” de Kotzwinkle, nos traslada, mediante una elegía a la pérdida, a la tragedia atemporal con una devastadora atracción. Y esa tragedia es la que nos hace ver su valor intrínseco; la importancia de algo que no podemos apartar de nuestra razón de vivir, como algo indisoluble que si intentamos apartar, ignorar o borrar, nos hace perder identidad.
 
Un pequeño gran libro que, al leerlo, habitará para siempre en quien se adentró en él. Toda biblioteca que se precie, personal o publica, en sus anaqueles, debieran contener esta historia, es una luz que alumbra, por su trama e intensidad, a la propia literatura, a lo humano.
 
Muy recomendable y que hace buena aquella definición sobre que “muchas de las mejores esencias se guardan en pequeños recipientes”.

Antonio Ramirez Velez

Indígena melillense con varias decenas de años a mis espaldas. Periodista de profesión y dedicación institucional desde hace muchos años en lla Ciudad Autónoma de Melilla, anterior Ayuntamiento, con una paso también en la Administración del Estado, Delegación del Gobierno. Responsable en diversas legislaturas de gabinetes de prensa y relaciones institucionales, comencé a entender, hace tiempo ya, que el poder es un mar de ambiciones y conjuras permanentes y por ello la verdad, cuando sobrevive, vale su precio en oro. Mi paso por medios de comunicación, tanto públicos, como privados, me enseñó de la gran asignatura pendiente que tienen, aún, generaciones de periodistas sobre la consideración de su profesión y la dignificación de la misma.

Lector aplicado, que intento ser, concibo a los libros como uno de los últimos reductos de la libertad de pensamiento, generadores de opinión y salvaguarda, por ello, de la voluntad. Lo único que no nos puede ser arrebatado (Víktor Frankl).

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