Agenda 2030… Van a por nosotros. Por Alonso de Madariaga

Dedicado a todos los caídos en nombre del dios de las élites… el del cambio climático y la huella de carbono.
Agenda 2030… van a por nosotros.

PRÓLOGO

 La Agenda 2030, el Green New Deal, es el catecismo globalista con el que vamos a comulgar sí o sí. Nos han pasado, vía expeditiva, de un sistema pseudodemocrático a un régimen globalista-teocrático. La verdad teológica oficial es absoluta e incuestionable. La huella de carbono es el dios ante el que caer postrado y al que adorar, uno que exige devoción exclusiva y que castiga con severidad a los apóstatas. Los herejes –ya me incluyo—seremos perseguidos como tales. Las élites, los anónimos archimillonarios “verdes” tras los grandes fondos de inversión como Vanguard, BlackRock, Fidelity Investments y State Street Global, lo quieren todo de nosotros, ¡hasta nuestras almas! Han colonizado y controlan todo estamento: político, social, sanitario, educativo, medios de comunicación y entretenimiento. Actualmente, están en una lucha sin cuartel por monopolizar los recursos energéticos, hídricos, alimentarios, ganadería y agricultura. Han resucitado a un nuevo Moloch, dios del cambio climático y seremos ofrecidos como sacrificios propiciatorios en su altar. La solución final nazi aplicada discrecionalmente por las élites. Los tiempos tenebrosos no es que estén cerca… ya están aquí. Alea iacta est.


 Hoy Alonso tiene encomendada una tarea atípica, entrevistar telepáticamente a varias de las cabezas visibles utilizadas por las élites para implementar su plan mundial, la Agenda 2030. Como Dios, pretenden crear a un nuevo hombre a su imagen y semejanza para satisfacer su objetivos y caprichos. Una serie limitada –en todos los sentidos– de ser humano, uno sin identidad individual y tampoco colectiva. Donde las clases medias sobran por su falta de fe, por su inconformismo innato al exigir sus derechos como ciudadanos. Por otra parte, tampoco entra en sus planes un gran porcentaje de la inmensa masa de mileuristas y beneficiarios de paguicas diversas, además de desheredados y marginados de toda índole. La Cuarta Revolución Industrial donde se conjugan técnicas de producción e Inteligencia Artificial con organizaciones planetarias, produce un exceso de fuerza laboral y de población que con el solo murmullo de fondo que genera su presencia molesta a las exquisitas y ensimismadas élites globalistas. Además, estas nuevas tecnologías permiten la trazabilidad personal de la huella de carbono desde tu nacimiento hasta tu defunción. En un ejercicio de intrusismo profesional, el Día del Juicio Final evangélico, donde Dios separaría a la gente como el pastor separa a las ovejas de las cabras para conducir a unos a la salvación y otros a su destrucción, la élite globalista se arroga ese papel de Juez Supremo pretendiendo adelantar a Dios por la derecha, comerle la tostada y usurparle el papel que legítimamente le corresponde.

     ¡Va por ustedes!

Pedro Sánchez (PERICO)

ALONSO. Perico (Pedro Sánchez), ¿Cuáles son los loables y sagrados –por incuestionables– objetivos de la Agenda 2030 donde llegáis a coincidir el PSOE con el PP y la extrema izquierda… amén de los grandes del IBEX?

PERICO. Nuestro acto de fe se expresa literalmente en el preámbulo del Plan de Acción de la Agenda 2030: “La Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, que el Gobierno de España ha asumido con entusiasmo y convencimiento, sintetizan esta respuesta. Es un referente ético, a la vez que operativo, para todos los Gobiernos y para toda la ciudadanía. Un nuevo contrato social global”. Básicamente, eliminar la pobreza y las desigualdades en el mundo, parar el cambio climático, suprimir la inseguridad y la violencia… todo a través de la robotización y digitalización de la sociedad. Únicamente alguien de extrema derecha pondría palos en la rueda de esta iniciativa global o estar en desacuerdo con estos objetivos.

ALONSO. O sea, el Gobierno de España ha asumido “con entusiasmo y convencimiento” los objetivos de esta Agenda 2030. Sin embargo, los españoles con anterioridad ya habíamos aceptado otro contrato social con el Estado por la que le cedemos a éste parte de nuestra libertad y soberanía a cambio de unas contraprestaciones que garantizan nuestra seguridad, tanto de nuestras propiedades como de nuestra persona frente a posibles ataques de terceros. De modo que, investimos al Estado de un poder como el de Leviatán y aceptamos a que en exclusiva pueda hacer uso legítimo de la violencia para preservar estos objetivos comunes y la paz social. ¿Con quién ha contado el Gobierno de España para decidir unilateralmente la extinción de este contrato social que nos habíamos dado entre todos? ¿Está autorizado el Gobierno de España a tomar unilateralmente una decisión, como lo es “un nuevo contrato social global”, que implica el ejercicio de la soberanía nacional que reside en todo el pueblo español? ¿No tendría que haberse pronunciado en un referéndum el pueblo español sobre la aceptación o el rechazo del nuevo contrato social global del que hablas? ¿Habéis desposeído de la soberanía nacional al pueblo español…?

PERICO. Los referéndums los carga el Diablo. El pueblo no sabe lo que le conviene y por tanto no se le puede dejar que ejerza ese derecho libre, alegre e irresponsablemente. El lema de la Agenda 2030 no engaña a nadie: “No tendrás nada y serás feliz”. Uno de los dos pilares que justifican y donde se fundamenta la existencia del Estado democrático es el respeto a la propiedad privada. La ideología que subyace en esta Agenda es el neomarxismo: el nuevo ciudadano entra en el Reino de la Igualdad al dejarse desposeer de sus propiedades en favor de un poder global en manos de unas élites propietarias de todo: dinero, medios de producción, tierras cultivables, agua, energía, etc. A cambio, el ciudadano sumiso recibirá diariamente el maná estatal, una paguica o subsidio en función de un crédito social donde se tendrán en cuenta los méritos o deméritos del pardillo integral sometido a la disciplina del partido único. En definitiva, has de renunciar a la propiedad privada y a la libertad individual tal y como la conocemos para poder alcanzar la felicidad y ser aceptado como súbdito de este pésimo sucedáneo del Reino de los Cielos. En última instancia, el globalismo neomarxista es un instrumento en las manos de Dios y garantizará el cumplimiento a rajatabla de la maldición bíblica: “Comerás el pan [harina de insectos] con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado; porque polvo eres, y al polvo volverás».

NICOLE SCHWAB

ALONSO. ¿Cómo ves a tu padre, Klaus Schwab? 

NICOLE SCHWAB. Creo que mi padre forma parte de la vieja guardia globalista y que ha hecho un gran papel en la implementación de la Agenda 2030 desde el Foro de Davos. No obstante, la aplicación inmediata de la Agenda precisa de savia nueva, gente más decidida, más comprometida y con menos escrúpulos… si eso es posible.

ALONSO. ¿Qué papel ha desempeñado la pseudopandemia COVID dentro de la estrategia de la Agenda 2030?

NICOLE SCHWAB. Esta crisis COVID ha sido un experimento, una puesta en escena, que nos ha demostrado que, en primer lugar, las cosas pueden cambiar muy rápidamente cuando nos lo proponemos y cuando sentimos la emergencia inmediata para nuestros medios de subsistencia. La ciudadanía ha aceptado ¡hasta con agradecimiento!, la privación ilegal de sus derechos fundamentales como el de la integridad corporal o la libertad deambulatoria. Más que eso, se convirtieron en delatores voluntarios (balconazis) increpando desde sus balcones a los pocos valientes, que desobedeciendo la ilegalidad de esas leyes, decidieron en un acto soberano salir a pasear por la calle. Y lo más asombroso, ¡aplaudiendo a las ocho a ese cómplice, bailongo y teatral mundo sanitario! De modo que, nos hemos envalentonado y estamos más decididos que nunca a limitar la huella de carbono del ciudadano, principalmente en las ciudades, donde se emiten el 75 % de tales emisiones a nivel mundial. De este 75 %, el 40 % se deben a emisiones individuales. Por lo tanto, el ciudadano es el elemento más importante de esta ecuación, el éxito o fracaso depende de la cantidad de población primeramente y en segundo término, de su colaboración con la mitigación de la huella de carbono a través de programas personales de asignación de carbono conjuntamente con programas de crédito social donde el ciudadano será premiado o castigado dependiendo de si respeta o excede los límites asignados para su huella de carbono. Debemos ser capaces de generar en la población un sentimiento de responsabilidad, de pecaminosidad, de culpabilidad… simplemente por existir y generar una huella de carbono negativa para cambio climático. Hay que conseguir este objetivo por las buenas o por las malas. O como diría Revilla (el de las anchoas), por lo civil o por lo militar. Resumiendo, con la timopandemia COVID ha quedado demostrado más allá de cualquier duda razonable la función del miedo como herramienta imprescindible para el control del pardillo integral. Ha sido un ensayo general con el fin de preparar a la población para próximas limitaciones de derechos fundamentales por el bien del sacrosanto e incuestionable cambio climático. Próximamente, será un acto de herejía el comerte un chuletón de Ávila (por el impacto en la huella de carbono) e independientemente de si ya se ha generado en ti cierto sentimiento de culpabilidad, los que estén a tu alrededor te harán sentir su rechazo, increpándote públicamente, haciéndote el vacío y provocando tu muerte social. Somos conscientes de que hemos perdido para nuestra causa a la población envejecida y a las clases medias y por eso nos centramos en educar y moldear las almas de los seres más tiernos… la población joven e infantil. Por cierto, tenemos previstos planes de contingencia para los rebeldes y los que supongan una amenaza con su huella de carbono para el cambio climático. El que avisa no es traidor…

KAMALA HARRIS

ALONSO. Kamala, ¿qué significaban estas palabras tuyas sobre la necesidad de reducir la población? “When we invest in clean energy and electric vehicles and reduce population, more of our children can breathe clean air and drink clean water” (a partir de 26:18). 

KAMALA HARRIS. Después quise desdecirme, ya sabes, donde digo «digo», no digo «digo», sino digo «Diego». Así que, me excusé diciendo que realmente quería decir pollution (contaminación). Ya sabes, los niños y los locos cantan las verdades del barquero, me había venido arriba ante un público entregado y dije la verdad de lo que pensaba. ¡Cuando las subvencionadas agencias de verificación de noticias tienen que salir al paso constantemente a causa de que tantos líderes globalistas mundiales nos “equivocamos” con la misma palabra… nada es por casualidad! 

TED TURNER

ALONSO. Ted, ¿Qué quieres decir exactamente cuando te refieres a la necesidad de reducir la población mundial?

TED TURNER. Hay dos razones, una oficial y otra extraoficial, que es la auténtica. La oficial: somos demasiadas personas en el mundo. Hay que estabilizar la población pues es la causa del calentamiento global y la alteración del clima. Mucha gente consumiendo demasiadas cosas. Tenemos un mundo finito pero una capacidad infinita de incrementar la población. Hay que estabilizar la población para evitar el cambio climático. La extraoficial: la Cuarta Revolución Industrial con las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial genera para la élite globalista un excedente de mano de obra que no tendrá empleo de por vida. Grandes masas de la humanidad con un apetito insaciable, devoradoras de recursos y que deberán ser mantenidas con una paguica y subsidios varios. Un hombre es hombre en tanto que produce y es útil para las élites. El mileurista tiene que dejar de soñar y ha de asumir de una vez por todas que el chuletón de Ávila no es para él, no está hecho para su boca. Con alimentos procesados elaborados con harina de insectos lograremos que viva menos y por lo tanto sufra menos. Es pura empatía, amor al prójimo tal y como lo entiende la élite.

ALONSO. Estoy inmerso entrevistando a las caras visibles de la élite del globalismo mundial y ahora te toca a ti, ¡que tanto has hecho por la humanidad con la timovacuna COVID! La cantidad de miles y miles de personas a las que has mandado al más allá vía expeditiva mediante tu jicarazo en forma de vacuna, te están esperando para leerte la cartilla. Pero pelillos a la mar, ¿qué puedes decirnos sobre la población mundial? ¿Por qué molesta tanto el pobre mileurista?

BILL GATES. El planeta está en peligro y se enfrenta a un problema matemático. El impacto del CO2 sobre el calentamiento global y el cambio climático está directamente relacionado con la población mundial. El mundo tiene actualmente una población (a partir de 4:33) de unos 8000 millones de personas insaciables y devoradoras de recursos, voraces consumidores de todo tipo de tapas en bares y restaurantes. En un plis plas nos vamos a plantar en 9000 millones de chupópteros. Ahora, si hacemos un buen trabajo con las vacunas, cuidados de la salud y servicios de planificación reproductiva podríamos reducir la población en 10 o 15 %. Los pobres ya no serán necesarios como fuerza laboral, si los eliminamos tocamos a más. Si desaparecen los pobres, desaparecerá la pobreza. ¿Quién puede estar en contra de que desaparezca la injusta y discriminatoria pobreza…? Sólo un facha. Desde un punto de vista estrictamente ecológico, lo óptimo no es la eficiencia energética de los productos o servicios sino la desaparición del posible consumidor y sus voraces y egoístas necesidades. Repito, una mano de obra que no esté altamente cualificada prácticamente no será necesaria y habrá llegado a este mundo para consumir y aumentar la huella de CO2. En definitiva, para sufrir… ¡seamos misericordiosos y démosles pasaporte!

ALONSO. Hay algo que se me escapa, cuando refiriéndote a la necesidad de reducir la población mundial dices textualmente: “Ahora, si hacemos un buen trabajo con las vacunas, cuidados de la salud y servicios de planificación reproductiva podríamos reducir la población en 10 o 15 %”. Mi pregunta es, ¿cómo se puede reducir la población mundial con vacunas… por ejemplo?

BILL GATES. Ja, ja, ja, ja, ja! ¡Qué cabrón eres!

DAVID ROCKEFELLER

ALONSO. En esta Cuarta Revolución Industrial, ¿Qué papel ha de desempeñar el mileurista y la clase media?

DAVID ROCKEFELLER . Aparte de mi relajante afición de viajar en yate tengo otra, la entomología, el mundo de los insectos. En la naturaleza la sobrepoblación de una especie se autorregula automáticamente por la cantidad de recursos disponibles, por la enfermedad y por los depredadores. Como han opinado algunos de mis alguacilillos en tu entrevista (las caras visibles tras la verdadera élite), el mileurista y las clases medias se han convertido en una verdadera plaga devoradora de recursos que amenaza la viabilidad del planeta Tierra, como si fueran una plaga de langostas. Realmente, la suma de la Inteligencia Artificial a los avances tecnológicos hace innecesaria toda esta mano de obra que durante milenios ha sido la fuente de riqueza para nosotros, la élite, ¡pero no podemos decirlo así de claro! O sea, la innovación tecnológica los hace superfluos. De modo que, tenemos que generar una justificación “moral” para finiquitarles: su huella de carbono, el resultado de satisfacer sus necesidades vitales ensucia el planeta y amenaza de muerte la biosfera. ¿Quién puede estar en contra de un planeta limpio y vivo? De nuevo, alguien de ultraderecha.

     El consumo de energía y agua potable por parte de las clases baja y media provoca un impacto letal en el ecosistema, sin mencionar la descomunal generación de residuos tóxicos y contaminación planetaria por tierra, mar y aire. Este problema trasciende fronteras y la nación-estado con su pretendida soberanía supone un obstáculo a eliminar. Necesitamos unos pocos organismos supranacionales cuyos representantes no puedan ser elegidos por la plebe y sin miedo a las consecuencias que generan las periódicas votaciones políticas en los candidatos a ser reelegidos. Hay que implementar estos objetivos a toda velocidad… ¡las masas hambrientas se nos están comiendo la tostada!

     Así que, las mejoras en las condiciones de vida, buena nutrición y la sanidad para todos está generando un problema: mayor esperanza de vida y mayor impacto de la huella de carbono. Por ejemplo, la tasa de mortalidad infantil a nivel mundial se ha reducido año tras año desde 1960. La esperanza de vida sigue acrecentándose: mucho currante mileurista cuida lo que come, hace deporte y así va a durar más que un martillo enterrado en paja… ¡luego viene la puntilla, egoístamente, exige su pensión de jubilación para poder seguir dilapidando un patrimonio que por derecho nos pertenece a la élite! En realidad equivale a un atraco lo que nos hacen con su sola subsistencia. Claro, esto que en apariencia pueden parecer logros loables, se convierte en un problema existencial con un crecimiento exponencial del género humano. Nosotros, la élite, no necesitamos esto y el planeta tampoco. La élite tenemos derecho a una vida decente, una como Dios manda. ¡Qué deleite viajar por carretera sin caravanas de fin de semana, llegar a una playa solitaria donde puedas gozar de privacidad y donde no tengas problema de espacio para extender la toalla! ¡Llegar a un restaurante y disfrutar del silencio sin el murmullo ruidoso e insoportable de la plebe…! O sea, beneficios infinitos.

     La humanidad se enfrenta a un dilema sobre la definición de lo que es moral en toda esta cuestión. ¿Es éticamente aceptable un crecimiento exponencial de un ejército mundial de pobres y hambrientos, sin posibilidad de tener un empleo digno y sin acceso a satisfacer adecuadamente sus necesidades vitales? ¿No estaríamos egoístamente prologando su sufrimiento, su agonía? ¿Adónde dejamos el principio cristiano de amar al prójimo y la caridad cristiana si aliviar su sufrimiento está en nuestra mano…? El problema tiene una dimensión mundial y por eso se hace necesario delegar la soberanía nacional en entes supranacionales (como la ONU o la OMS) que no estén sujetos a los vaivenes de unas elecciones democráticas y a los voraces caprichos egoístas de unos ciudadanos sin espíritu de sacrificio ni sentido del deber en un momento trascendental e histórico donde se te medirá tu altruismo y pedirá un último sacrificio de lealtad al planeta por medio de quitarte de en medio. Uno debe darse cuenta de cuándo se está demás en un sitio.

CHRISTINE LAGARDE

ALONSO. Christine, siendo directora del Fondo Monetario Internacional, en el informe de 11 de abril de 2012, en la página 1 del capítulo 4, en el primer párrafo, se dice: “A medida que las poblaciones envejezcan en las próximas décadas, los ancianos consumirán una parte cada vez mayor de los recursos. Se reconoce que esto llevará al límite los presupuestos financieros públicos y privados”. ¿Qué significan estas escalofriantes palabras?

CHRISTINE LAGARDE. Se acabó el café para todos. El planeta está como el Titanic, hundiéndose. No hay botes salvavidas para todos. Los viajeros de tercera clase (tercera edad) han de afrontar la realidad con estoicismo, con gallardía y un espíritu generoso y sacrificado. No hay lugar para el sentimentalismo barato. Los ancianos ya han vivido la vida y ha agotado su cuota de la huella de carbono… es el momento de sus nietos. Han de admitir su impacto negativo en el cambio climático y tienen que poner remedio tirando por el camino de en medio… optando voluntariamente por un más que necesario viaje al más allá vía expeditiva. La población envejecida de confesión cristiana pueden encontrar inspirador el sacrificio de Jesucristo, entregó su vida para salvar la de los demás. La anhelante esperanza cristiana para después de la muerte, la de encontrarse con Cristo en los cielos, nosotros estamos en condiciones para acelerar el proceso y que esa esperanza se haga realidad prematuramente mediante leyes como las de la eutanasia. Por este motivo las aprobamos, anticipándonos a ese deseo cristiano de abandonar esta vida pasajera y terrenal para encontrarse con la vida verdadera en el más allá.

     No es lógico que los recursos económicos de un país se dilapiden en pensiones para unas personas que ya deberían estar cansadas de la vida. Estos recursos están mejor en manos de la élite y sus lacayos, guardados a buen recaudo no en paraísos terrenales o celestiales sino en paraísos fiscales. Cuando una persona necesita ayuda y se convierte en una carga económica para el Estado, se convierte en un molesto grano en el culo para la sociedad. Pues, ¿qué sentido tiene vivir una vida repleta de achaques, de dolores, de sufrimiento…? Hay que empatizar con quienes son pobres y no pueden acceder a subsidios o paguicas del Estado evitándoles una vida de inútil sufrimiento… en un hospital con todas las comodidades dándoles un jicarazo letal. Por último, en BMJ, dos académicos canadienses recomiendan escoger el mal menor y dar el pasaporte vía eutanasia a pobres sin expectativas de mejorar su vida: 

«Obligar a las personas que ya se encuentran en circunstancias sociales injustas a tener que esperar a que esas circunstancias sociales mejoren, o a que la posibilidad de la caridad pública pero poco fiable se produzca cuando se hacen públicos casos especialmente angustiosos, es inaceptable. Un enfoque de reducción de daños reconoce que la solución recomendada es necesariamente imperfecta: un ‘mal menor’ entre dos o más opciones menos que ideales.»

     ¡Eso sí, gratuitamente! Las élites tenemos nuestro corazoncito…

ALONSO. Christine, oficialmente tienes 67 años, la edad óptima para dar el ejemplo a los demás dando el salto al vacío, al más allá. ¿Qué te retiene en esta vida aumentando el impacto de tu huella de carbono con cada día que pasa?

CHRISTINE LAGARDE. Me identifico con santa Teresa de Jesús. Para mí esta vida terrena es un suplicio, un obstáculo para alcanzar la vida verdadera que está en el más allá , en el reencuentro con Dios. Vivo esperando su llamada. Quisiera morir para acelerar este trance pero el Señor tiene un propósito para mí: que antes de que egoístamente dé yo el paso, lo ceda a otros y ayude a millones de ancianitos a que alcancen ese privilegio a través de la liberación que nos proporciona la muerte:

Vida, ¿Qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.

ALONSO. ¿Por qué llevarse por medio a las clases medias…?

CHRISTINE LAGARDE. Esto es harina de otro costal. Ya no les necesitamos. Muchas de sus profesiones las realizarán robots controlados por Inteligencia Artificial. Su razón de ser habrá dejado de existir. Permitirles seguir adelante sólo incidiría en un mayor impacto en su huella de carbono con su correspondiente perjuicio para el planeta. Además, la autosuficiencia económica de las clases medias las hace independientes, con criterio propio en muchos casos, no son estómagos agradecidos que precisen una paguica ni subvención de las élites. Adicionalmente, su alto poder adquisitivo les ha hecho deslizarse por la agradable y magnética pendiente de los múltiples placeres burgueses, multiplicando el impacto de su huella de carbono y su responsabilidad es mayor con respecto al cambio climático. La educación y formación recibidas en el consumismo les hace irrecuperables. Estas clases nunca aceptarán lo de “No tendrás nada y serás feliz”, ¡por que sí que tienen propiedades que han adquirido con el sudor de su frente! Son irrecuperables para nuestra revolución, siempre volverán con nostalgia la cara hacia atrás, como lo que la mujer de Lot hizo en señal de añoranza por la buena vida que se pegaba en Sodoma y Gomorra, convirtiéndose ella en estatua de sal. 

     Son contrarrevolucionarios natos. Ya se sabe: un poco de levadura hace fermentar toda la masa. Toda Revolución exige un gran sacrificio. La Revolución bolchevique de octubre en 1917, los Jemeres Rojos en Camboya, son el ejemplo a seguir. Tuvieron que hacer una gran escabechina principalmente entre las clases medias instruidas que se resistían (o pudieran resistirse) y cuestionaban los procedimientos y políticas del partido. Borrón y cuenta nueva. Quemar todo para que sobre las cenizas de los incinerados brote nueva savia pura, sin contaminación ideológica consumista. El objetivo de las élites globalistas está claro: reducción de la población mundial sí o sí. Esto no se puede acometer con compasión ni con paños calientes. ¡Hay que coger el toro por los cuernos! El populacho tiene miedo, es el momento de hacer con ellos lo que queramos, sin su resistencia. ¡Nos aplaudirán mientras les aplicamos la inyección letal en nombre de la sacrosanta huella de carbono y el dios del cambio climático! Dejaremos un mundo mejor, sin pobres ni pobreza. Un planeta limpio. Las futuras generaciones nos lo agradecerán, ¡o no! ¡Qué más nos da! ¡Vamos a vivir como Dios!

 

Alonso de Madariaga

Natural de una Barcelona maravillosa, abierta y cosmopolita que ya no existe. Exiliado lingüístico, hui de la dictadura del KKK catalanista. Heredé el humor de mi padre, Cervantes y Quevedo. Me gusta entrevistar (in absentia) a personajes públicos inaccesibles e importunarlos con preguntas políticamente incorrectas aderezadas con un puntito de ironía y de sarcasmo. ¡Vamos, que les ajusto las cuentas! Graduado en Criminología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, mención o especialidad en Psicología de la Delincuencia.

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