El concepto del buen ciudadano comunista se está implantando en nuestra democracia. Por Luis Bully

El concepto del buen ciudadano comunista se está implantando en nuestra democracia. Ilustración de Tano
El concepto del buen ciudadano comunista se está implantando en nuestra democracia. Ilustración de Tano

 

“El buen ciudadano soviético era aquel que nunca ponía en tela de juicio las decisiones de las autoridades, el que siempre obedecía las órdenes sin cuestionarse nada”

Una de las cosas que peor llevo es tener que darle la razón a mi esposa. Lo llevo mal, verdaderamente mal. La razón no es otra que tener que reconocer que me conoce mucho mejor que un servidor a sí mismo.

Anoche me dijo algo en lo que una vez más tenía razón, ” qué bien podríamos haber vivido si no te gustase tanto complicarte la vida “. Esa ha sido, es y será la máxima de mi vida, complicármela. Y lo peor de todo es que nunca he hecho nada para evitarlo.

Hace bastantes años, no era más que un crío mezucón e impetuoso, paseando por la maravillosa Plaza Mayor de mi ciudad, conocí casualmente a unas hermanas estonias. Debí de caerles simpático o a lo mejor simplemente les hizo gracia mi esfuerzo para intentar resolver unas dudas que tenían. El caso es que mantuvimos una buena amistad desde aquel día hasta su fallecimiento.

Las dos hermanas eran unas afortunadas supervivientes de una noche de horror y dolor en la que muchos miles de compatriotas suyos, sus padres incluidos, desaparecieron para siempre fruto de la enfermiza mente de un despiadado criminal de nombre Stalin.

Estas mujeres me incitaron a conocer la realidad de unos crímenes que en éste nuestro país por aquel entonces apenas se conocían. Habían ocurrido muy lejos y a casi nadie le interesaban. Así comencé a leer las obras de los disidentes del régimen soviético, y así comprendí el concepto del ” buen ciudadano “.

Me habían educado dentro de la idea de que siempre y a pesar de todo hay que ser una buena persona, y en mi ignorancia pensaba que ser buena persona era ser buen ciudadano. Pero no, no tienen nada que ver.

El buen ciudadano soviético era aquel que nunca ponía en tela de juicio las decisiones de las autoridades, el que siempre obedecía las órdenes sin cuestionarse nada, que no dudaba en delatar a su propia familia ante el menor atisbo de anticomunismo. 

Y mira tú por dónde, aquel concepto del buen ciudadano comunista se está implantando en esta “democracia” nuestra. Y encima somos nosotros mismos los que no sólo lo permitimos sino que contribuimos a ello de forma directa. Hoy, aquí, en España, se coarta nuestra individualidad, nuestra libertad de expresión, nuestra libertad de credo y nuestra capacidad de poner en duda las decisiones y órdenes de quienes nos gobiernan, y son nuestros propios vecinos y familiares quienes nos acusan de ser malos ciudadanos.

Que tienes dudas sobre la vacuna, eres un claro enemigo de la sociedad. Que consideras que las cosas se hacen mal o cuando menos de forma oscura, oculta, poco clara, eres un elemento distorsionador. Que te atreves a denunciar públicamente un comportamiento abusivo y contrario a derecho por parte de la autoridad, eres un anti demócrata.

No hay que pensar, no hay que cuestionarse nada, hay que obedecer ciegamente y no complicarse con malas ideas. Háganme caso, sean obedientes y no duden, vivan en la felicidad de la imposición de las ideas progresistas. Yo seguiré siendo un inconformista y un incrédulo, ya no tengo remedio.

Luis Bully

A los catorce años sembré unas alubias, cuando las vi germinar y convertirse en unas hermosas plantas quedé maravillado y decidí ser agricultor, y eso soy, agricultor y ganadero. En el camino fui algunas otras cosas, pero no tuvieron gran importancia. y, por ello, pretendo dar a conocer las realidades de quienes habitamos un mundo condenado a la desaparición si quienes suelen dirigir nuestros destinos terrenales no cambian su forma de entender lo que es el mundo rural y las necesidades de quienes vivimos en él.

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