
«La censura llevada a cabo por los medios o por el Gobierno juega un papel significativo en la creación de sensacionalismo y confusión entre la ciudadanía»
Vivimos en un mundo cada vez más polarizado, en el cual la influencia de las ideologías políticas en los medios de comunicación se ha convertido en un tema de candente preocupación. Nuestra sociedad continuamente busca información sobre temas de rigurosa actualidad y crucial que tienen un impacto en nuestra vida diaria ya sea en su propia percepción y el debate democrático.
Relevantes estudios han señalado que varios medios y digitales tienden a mostrar un sesgo ideológico que se demuestra en cada una de las noticias a las cuales se dan cobertura. Fomentando el favorecimiento a determinadas agendas políticas, provocando cierta desinformación. Esta narrativa política hace crecer cierto engaño y manipulación hacia los lectores socavando a su vez en la confianza del ejercicio de periodismo. La herramienta propagandística llega a crear imparcialidad y confusión dentro de nuestra sociedad, limitándoles en la creación de la opinión informada. La desinformación se ha convertido en una herramienta perniciosa que busca titulares controvertidos para deslegitimar a voces disidentes, promocionando cierta censura.
Esta censura llevada a cabo por los medios o por el Gobierno juega un papel significativo en la creación de sensacionalismo y confusión entre la ciudadanía. La alfabetización mediática se vuelve esencial para discernir entre la información objetiva y la que está influenciada por ideologías políticas.
Por lo tanto los medios deben ser veraces e imparciales para poder garantizar debates democráticos convenientes para que los ciudadanos estén bien informados.
Los principios y normas deontológicas de la profesión periodística son muy claros. Veracidad: Los periodistas deben informar con honestidad, asegurándose de que la información que difunden sea verdadera y precisa. Independencia: Deben evitar conflictos de interés, no permitiendo que presiones externas influyan en la objetividad de su trabajo. Responsabilidad: Los periodistas son responsables del impacto de sus informaciones en la sociedad, promoviendo el bienestar público. Respeto a la privacidad: Deben equilibrar el derecho a la información con el derecho al respeto de la vida privada. Equidad y pluralismo: Deben ofrecer una representación justa y equilibrada de los hechos, reflejando diversos puntos de vista. No discriminación: Los periodistas deben evitar el sensacionalismo y cualquier forma de discriminación o prejuicio en sus informes. Confidencialidad: Se espera que los periodistas protejan sus fuentes, salvo en casos excepcionales donde la ley lo exija. Estos principios buscan garantizar que los periodistas actúen con integridad y contribuyan a una sociedad bien informada.
La mala praxis en los medios de comunicación cuando están marcadas por ideologías políticas, puede llegar a provocar un impacto significativo en la impresión pública y en la propia calidad de la información que ofrecen. Libertad de prensa siempre, pero con ética y moral no bajo el yugo de quien Gobierna.

