
«Mazón ha dado el primer paso y ahora le toca al resto del partido seguirlo. Lo importante debe ser que al menos que no gobierne la izquierda»
Ayer abandoné dos tertulias de medios de derechas a los quince minutos de empezar y a Vicente Vallés a los cinco. Medios de derechas despellejando vivos al PP valenciano, al nacional y por supuesto a VOX, e insultando a sus votantes. ¡Irse a la mierda! ¿Ahora resulta que el PP tiene la obligación de cepillarse a un barón autonómico por el que dirá la izquierda? ¿Ahora resulta que por aceptar lo de la inmigración que defiende Vox y desde ayer el PP valenciano somos racistas? ¿Nosotros, los mismos que admitimos y abrazamos de buena gana al negro del ballet Zoom antes de que sus padres los engendraran seguramente por error? ¡Irse de nuevo a mierda hombre ya!

El reciente preacuerdo entre Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana, y Vox para aprobar los presupuestos de 2025 ha escocido extraordinariamente al PSOE. De hecho la “ninistra” Diana Morant estaba hecha una hidra, lo cual supone que la medida es acertada. Pero: que la prensa woke de derechita este ofendidita por ello, y lo manifiesten repitiendo como loros sus taras en todas y cada una de las tertulias clama al cielo, pues demuestra algo que pienso desde que existe el día y la noche: que la gente de derechas somos mejores personas pero nuestra prensa en general da asco. De hecho, padecen el síndrome de Estocolmo al ser rehenes de la falsa moral de izquierdas generada desde el felipismo.
En todo caso y obviando a la gentuza de izquierda y a la que viven en los mundos de Yupi a la derecha, el pacto es una jugada maestra que no solo garantiza la estabilidad en la Comunidad Valenciana, sino que podría marcar un antes y un después en la estrategia del PP a nivel nacional, aunque solo sea por obligación. En un momento de máxima presión política, con las heridas de la DANA aún abiertas y una oposición que busca capitalizar el desgaste. Mazón ha demostrado pragmatismo y visión al tender puentes con Vox, asegurando unas cuentas que él mismo ha bautizado como “los presupuestos de la reconstrucción”. Este movimiento no solo fortalece su liderazgo autonómico el cual, dice la prensa de uno y otro lado del Mississippi que esta por los suelos. ¿Por qué? Porque la izquierda antisistema hace ruido en la calle cada dos por tres seis con la que ya está convocada ¿Y? Pues que la prensa de derechas –moderadita mire usted–, se hace “po-po” pues no soporta que la izquierda se manifieste y saque las uñas cosa que no entiendo, con lo que me gusta a mí.
¡Qué coño! Mazón lo que envía es un claro mensaje al fluido y natillero PP nacional y a Feijóo, el cual la semana pasada ya no unió el destino de su barón a la reconstrucción sino a la justicia. Cobarde, ¿ahora te das cuenta de que no pintas nada de momento? ¿Alguien me puede explicar qué ha aportado el PP nacional desde que padecemos el sanchismo?
La colaboración con Vox es una herramienta viable y efectiva y necesaria para gobernar en minoría exportable llegado el caso a nivel nacional y más vale que “Feijoy” se vaya haciendo a la idea.
La Comunidad Valenciana, tras el devastador impacto de la DANA, necesita respuestas rápidas y recursos concretos tal y como le sucederá a España cuando los españoles pasemos por la quilla al infausto Sánchez (políticamente hablando). El acuerdo con Vox desbloquea los presupuestos, permitiendo canalizar fondos hacia la recuperación de las zonas afectadas y demostrando que el PP puede priorizar a los ciudadanos por encima de las pugnas ideológicas. Mazón ha sabido integrar demandas de Vox sin hacerse de Vox –como le acusa la prensa de derecha nacida en los 80 y los 90–, como una postura firme contra la inmigración irregular y una crítica al Pacto Verde europeo, sin renunciar a los principios históricos del PP (porque ahí siguen escritos aunque Aznar se de abracitos con Felipe, el de los GAL y tal) como ha avalado seguramente muy a desgana Génova por boca de Semper (el amigo de Rufián). Este equilibrio no es una cesión, sino una muestra de habilidad política: alinea las cuentas con las necesidades del momento mientras mantiene la coherencia programática del partido.
Las repercusiones de este pacto trascienden Valencia como sucedió cuando Mazón fue el primero en llegar a acuerdos con Vox para formar Gobierno. En el seno del PP nacional, el respaldo de la dirección a Mazón reforzaría la idea de que los acuerdos con Vox no son un tabú, sino una vía legítima para consolidar el poder en comunidades donde los populares gobiernan en minoría, como Murcia o Aragón, aunque es lícito pensar que quizás Mazón y el PP valenciano por fin caminan solos como le sucede al madrileño, y así debe ser si se quiere revertir la maldita situación que vive España, ¿o es que alguien cree que los López Miras o María Guardiola lo van a hacer?
Si esta táctica prospera, podría convertirse en un modelo replicable, permitiendo al PP sortear la fragmentación parlamentaria y afianzarse como alternativa frente a un PSOE debilitado por su incapacidad para aprobar presupuestos estatales. Feijóo, al tragarse el sapo valenciano, gana margen para proyectar una imagen de partido pragmático y resolutivo, capaz de adaptarse a las circunstancias sin perder su esencia. ¿Cuánto aguantará sin volver a abrazarse al sanchismo, para no someterse a las presiones de la prensa traidora? “Chi lo sa”.

A nivel nacional, el éxito de Mazón podría reconfigurar el tablero político muy a pesar de los editoriales y las portadas de “LoABC” y “LoMundo”. Si otras autonomías del PP en minoría adoptan este enfoque, Vox se consolidaría por fin como un socio fiable, pero subordinado, fortaleciendo la hegemonía de la derecha como familia política frente a una izquierda dividida. Esto no solo debilitaría al Gobierno de Sánchez, incapaz de articular mayorías estables, sino que posicionaría al PP como el eje vertebrador de la oposición, listo para capitalizar cualquier oportunidad electoral. El acuerdo valenciano es, en definitiva, un triunfo de la sensatez y la audacia, un ejemplo “trumpista” o “sanchista” de cómo la derecha puede liderar desde la acción, no desde la inercia, marcando el rumbo de la política española en los próximos años. Mazón ha dado el primer paso; ahora le toca al resto del partido seguirlo, total: lo importante debe ser que “al menos que no gobierne la izquierda”.
¡Vamos!
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Feliz día de San Cirilo de Jerusalén.
Españazuela a 18 de marzo de 2025.

