
«Estamos a dos telediarios de que algún ilustrado europeísta tipo Patxi López o Santos Cerdán también lo tache a usted de cavernario y antiaristotélico»
Leía a Javier Bilbao en Ideas, (de la Gaceta), en su artículo “Unamuno contra los papanatas europeístas” y me sobrevino la idea de usarlo como asidero para hacer algo que me pedía el cuerpo hace tiempo, que era, subir a Unamuno y Ortega y Gasset a este su andamio. Lógicamente el corsé de nuestras conversaciones a veces me aprieta demasiado y no me permite explayarme o diversificar mis esfuerzos “verborreicos” (si se puede decir así) sobre otras cuestiones pero mira por donde, la ocasión aunque no me llene del todo, ha llegado gracias al articulista mencionado al inicio, al cual como no puede ser menos, doy las gracias.
Al lío: Se preguntaba de nuevo Ortega y Gasset allá por el 27 de septiembre de 1909 en su artículo “Unamuno, Europa y fábula”: ¿qué decir a quien no se preocupa de la verdad? Cierto que el Sr. Unamuno me alude en esa carta: habla de «los papanatas que están bajo la fascinación de esos europeos».
La Carta de Unamuno a Azorín de 19 de septiembre de 1909 a la que alude Ortega (en la que según él, Unamuno sancionaba obviamente a Azorín), finalizaba de manera categórica afirmando algo absolutamente de moda hoy en día, pues decía, –mientras defendía a los grandes novelistas europeos, anteponiendo a San Juan de La Cruz sobre el propio Descartes–, que la manera de europeizarnos consistía no solo en aspirar a aprender de ellos, sino a enseñarles.
Ortega era un reconocido europeísta, de hecho en el artículo mencionado decía abiertamente: “ahora bien, yo soy plenamente, íntegramente, uno de estos papanatas: apenas si he escrito, desde que escribo para el público, una sola cuartilla en que no aparezca con agresividad simbólica la palabra: Europa”, llegando incluso a definir la filosofía de Unamuno como soez y al propio escritor bilbaíno como “energúmeno español”, a la par de culminaba su estropicio defendiendo que: “en esta palabra (Europa) comienzan y acaban para mí todos los dolores de España”.
Ser europeísta significaba para el ilustre Ortega un reflejo de la buena educación llevando en debate a su terreno remarcando la idiosincrasia de lo bestia y lo basto del pueblo español, representado en ese típico patán que a media noche le pegaba un golpe fuerte al candil para dejar a oscuras la fiesta del pueblo con la excusa de buscar un motivo fácil para liarla parda. En su delirio sectario y clasista llegaba incluso a confundir al patán con Unamuno y a este con el oscurantismo propio de la celda en la que, suponemos escribía San Juan de La Cruz, mientras defendía que la luz del candil era la que irradiaba la sabiduría de Descartes al que, obviamente defendía pues en su opinión, las toscas energías no conducen a nada fuera del marcó legal, y las reglas establecidas ofrecen luz frente a quienes la hostigan perturbando la paz social.
Lo tosco o lo rural para Ortega resulta absolutamente desdeñable, prescindible. Menudo error don José. Y aunque termina lamentando la contienda, su cabezonería no le tuerce el brazo y culmina asegurando que: “poco a poco va aumentando el número de los que quisiéramos que las querellas personalistas cedieran en España la liza a las discusiones más honestas y virtuosas sobre la verdad verdadera. En el naufragio de la vida nacional, naufragio en el agua turbia de las pasiones, clamamos serenamente un grito nuevo: ¡Salvémonos en las cosas! La moral, la ciencia, el arte, la religión, la política han dejado de ser para nosotros cuestiones personales; nuestro campo del honor es ahora el conocido campo de Montiel de la lógica, de la responsabilidad intelectual. Pensando en esto, he preferido las observaciones técnicas de mi grande amigo Américo Castro a toda mi prosa indignada. Merced a ellas puedo afirmar que en esta ocasión D. Miguel de Unamuno, energúmeno español, ha faltado a la verdad. Y no es la primera vez que hemos pensado si el matiz rojo y encendido de las torres salmantinas les vendrá de que las piedras aquellas venerables se ruborizan oyendo lo que Unamuno dice cuando a la tarde pasea entre ellas.
Y sin embargo, un gran dolor nos sobrecoge ante los yerros de tan fuerte máquina espiritual, una melancolía honda…
«¡Dios, que buen vassallo si oviese buen Señor!»

Hoy, volviendo a nuestra turbia Españazuela del Siglo XXI, recuerdo haber oído en alguna ocasión a Pedro Sánchez clamar por boca del gran Ortega y Gasset. Hoy, “el felón”, gracias a sus pactos de la vergüenza con los eternos y nocivos nacionalistas vascos y catalanes, se autoencumbra más débil que nunca, compartiendo su ideología personalista basada en la patrimonialización del Estado para su beneficio personal, haciendo pedagogía de su sanchismo henchido de odio. El del Ventorro, es otro calificativo despreciable, perpetrado (según sus prejuicios inmorales) por los brutos rurales de Vox y los toscos del PP. La sociedad circunstancial a falta de la demandada pleitesía gratuita hacia “Su persona”, obviamente lo aterra, pues se ha confirmado para bien, que Vox y PP llegarán al gran acuerdo por extrema necesidad, y con esto nos debe bastar. Sin embargo, el comportamiento psicópata del autócrata me genera a bote pronto dos sensaciones. La primera confirma mi absoluta convicción de que Don José Ortega y Gasset si levantara la cabeza, vería que el percal es bastante parecido aunque con un mono con dos pistolas al frente del cotarro y sin duda alguna, me juego caña y pincho que se volvería a recostar. Y la segunda sensación va de que puedo estar casi seguro que también a Don José, el denominado “pacto del ventorro” le parecería natural (por su naturaleza básica), igualmente que el de Sánchez con los nacionalismos, le resultaría una aberración grosera, maleducada, retrógrada y poco europeísta, así que don José: que sepa allá donde esté, que aquí, en la España cainita de siempre, estamos a dos telediarios de que algún ilustrado europeísta tipo Patxi López o Santos Cerdán también lo tache a usted de cavernario y antiaristotélico.
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Feliz día de Santa Catalina de Suecia.
Españazuela a 24 de marzo de 2025.

