Conversaciones en el andamio. Sobre Le Pen y Meloni: mismas raíces diferentes destinos. Por Francisco Gómez Valencia

Sobre Le Pen y Meloni: mismas raíces diferentes destinos.

«Si la primera es una guerrera atrapada en las trincheras, la segunda es una estadista que ha conquistado el campo de batalla»

Las soberbias mamarrachadas del Gobierno de la mentirame aburren y asquean enormemente, así que hoy hablaremos sobre dos pedazo de mujeres hechas y derechas.

La política uropea afortunadamente está marcada por figuras como Marine Le Pen, cuya influencia en Francia no puede negarse, aunque su reciente condena por malversación de fondos europeos desgraciadamente (sobre todo para sus aspiraciones a corto plazo) la ha inhabilitado para las elecciones de 2027. Frente a ella, Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, brilla como ejemplo de cómo una líder de raíces nacionalistas puede consolidarse en el poder. Ambas comparten un origen en la derecha de verdad, pero sus trayectorias y resultados ofrecen un contraste revelador: mientras la francesa lucha contra un sistema que la acorrala, la italiana ha sabido burrearlocon éxito.

Marine Le Pen ha sido, durante años, la cara visible de la resistencia francesa al globalismo. Con el Rassemblement National (RN), heredado de su padre y transformado bajo su mando, ha canalizado el descontento de millones ante la inmigración masiva, la pérdida de soberanía y el elitismo de París y Bruselas. Su papel en Francia es innegable: ha obligado a los partidos tradicionales a endurecer sus posturas migratorias y ha puesto sobre la mesa debates que antes eran tabú. Sin embargo, su última derrota no es solo judicial, sino simbólica. La condena por el uso indebido de fondos europeos —que ella y el grupo de los patriotas del mundo tacha de persecución política— refleja la incapacidad manifiesta del RN para superar el repugnante cordón sanitario impuesto por el establishment. Le Pen sigue siendo una fuerza muy, pero que muy, necesaria por su carácter inadecuado para el sistema político francés absolutamente podrido, pero lamentablemente para nuestros vecinos del norte, no ha logrado traducir su apoyo popular en poder efectivo (de momento) aunque el joven sustituto de la lideresa francesa,  en mi opinión pinta bien.

Meloni y Orbán.

En contraste, Giorgia Meloni ofrece una lección magistral de ese pragmatismo que tanto me pone y que tan de moda está en la nueva política malparida desde que nos condenaron a la pandemia. Desde que asumió el liderazgo de Italia en 2022, ha transformado Fratelli d’Italia de un partido marginal a una fuerza gobernante. Como Le Pen, Meloni defiende la identidad nacional, las fronteras y la familia tradicional. Pero mientras la francesa choca frontalmente con el sistema, la italiana ha optado por una estrategia mucho más astuta: moderar su discurso sin renunciar a sus principios. Ha apoyado a Ucrania frente a Rusia, colaborado con la UE en temas clave como la migración y ganado el respeto de líderes abyectos como Ursula von der pony. Este enfoque la ha permitido no solo sobrevivir, sino prosperar, consolidando su posición sin duda —en mi opinión— como el gran referente de la verdadera derecha conservadora europea superando con creces a los legendarios toris.

La diferencia sin duda radica en la ejecución. Le Pen, atrapada en la confrontación constante, ha visto cómo sus victorias electorales —como el 33% en la primera vuelta de las legislativas de 2024— no sirvieron, y las miserables alianzas tácticas de sus rivales la dejaron fuera de juego. Meloni, en cambio, ha sabido tejer coaliciones y proyectar estabilidad, evitando el aislamiento que ha lastrado al RN francés. Mientras Francia se sume en la inestabilidad tras el colapso del gobierno, Italia disfruta de un liderazgo firme bajo Meloni, que ha convertido su país en un eje de influencia y una referencia innegable en la desnortada UE.

Aún así, Le Pen por supuesto que merece nuestro cariño, apoyo y reconocimiento por su lucha y mucho más especialmente en estos momentos tan aciagos, pero es que por eso mismo creo que hoy tocaba compararla con Giorgia Meloni, destacando como la italiana ha demostrado que la derecha conservadora sí puede gobernar sin sucumbir al caos. Si la primera es una guerrera atrapada en las trincheras, la segunda es una estadista que ha conquistado el campo de batalla. La descompuesta Europa, hoy, mira a Roma, no a París. 

Buen momento para que algún partido que empieza por “V” y termina en “OX” se entere de cual de las dos opciones es la más adecuada para romper la tendencia, aunque me temo que según lo visto desde que se conoció la noticia y los intereses personales y bancarios, los tienen de momento condenados a seguir desinflándose poco a poco residiendo como la francesa y su partido en la opción equivocada.

Feliz día de San Hugo de Grenoble.

Españazuela a 1 de abril de 2025.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

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